
Ayer caminaba con el bueno del
malabarista por las calles del centro, concurridas un sábado en época de rebajas, cuando nos asaltó la típica voluntaria de Cruz Roja. Jovencita, buenas intenciones, pero con ganas de captar socios. Por cortesía, y un poco por solidaridad - por el hecho de desarrollar una actividad un poco desagradable a veces- nos paramos a hablar con ella. Supongo que lo interesante era intercambiar ideas, cómo-llevas-esto-del-asalto, y ese tipo de cosas. Entre el malabarista y yo, creo que sumamos contribución a unas seis ONGs en total, entre ellas Cruz Roja, con lo que estaba descartado que nos fueramos a hacer socios, y se lo dijimos de entrada a la voluntaria.
Muy agradable ella, tengo que decir, pero hubo un momento de la conversación en que aprovechando la audiencia, empezó a soltar el -siento decirlo así- el rollo aprendido de las actividades que hace Cruz Roja, que por otro lado es cierto que son encomiables. Y empezó a rozar el tema de por qué su ONG (ni que fuera suya propia :) era mejor que otras: "llegamos a todas partes", "hacemos mucho", "no pedimos gran cosa", "somos transparentes" y demás razones bien válidas, pero... viendo el cariz que aquello tomaba - no se iba a dar mucho en razonar y en una conversación de intercambio sin más-, resolvimos por la tangente: irnos.
Lamento decir esto porque la voluntaria fue encantadora, pero creo que estaba absorta en su discurso, sin capacidad crítica sobre su propia organización. En definitiva un tanto
sectarizada. Al final, insitió en que el malabarista se asociara a la Cruz, pese a que ya tuviera otras ONG en cartera.
Nunca mejor dicho. Para bien y para mal, se ha abierto hace tiempo un mercado de ONGs, competitivas y que comercializan con trozos de bálsamo para conciencias de primer mundo. Desde luego, esto es más sano que la compra del perdón a los pecados que practicábamos en la Edad Media.
Termino con un post interesante
sobre el mercado de la compasión. Sin por ello estar en total acuerdo con la opinión que expresa, me pareció lo suyo recortar algunos párrafos....
LA ONG competitiva de mercadoEl sistema capitalista tiene la "virtud" de mercantilitzarlo todo. Durante los últimos años, muchas ONGs han crecido y se han "modernizado". Han adoptado métodos de gestión empresariales. Se han dado cuenta que la compasión puede considerarse como una necesidad de consumo. La ONG competitiva se ha de esforzar en hacer creer al público que ella es la mejor, la más eficaz, la más moderna. La prueba de su superioridad la da el número a veces que sale en la TV o en los periódicos.
¿Interesan las causas de la pobreza?No interesan. Se ha de ir rápido, rápido. Se ha de hacer ver al "donante" anónimo que estamos delante de una catástrofe y no es el momento (nunca es el momento) de perder el tiempo discutiendo las causas.
¿Cooperación para el desarrollo? Demasiado complicado. Tratándose del desarrollo las cosas se complican: la política, la cultura, la historia, la economía, la demografía, constituyen unos factores demasiados complejos. La caridad, la compasión, parece que pierde parte de su pureza si se entra en estos temas. No hay cosa peor que mezclar la moral o la religión (la caridad privada) con la política o la economía....