Me reactivo, pienso que tengo mucho por hacer en mi ciudad, el sol resplandeciente me ayuda a recuperar energías, hoy es uno de esos días de invierno en los que el cielo parece ser la continuación perfecta de un mar tranquilo y cristalino.
Estamos en las afueras de Valladolid, y veo zonas de chalets y obras de carreteras que apenas logro situar, la vida fluye aunque tú no estés presente en ese lugar. Paso al lado de la casa de mis tíos, al lado de la casa de un buen amigo, y por fin se pasa el Arco Ladrillo, punto que años atrás marcaba el inicio de la ciudad y que hoy no es más que un adorno cercano a la estación.
Comienza la segunda etapa de mi viaje, después de unos días en Madrid insuperables, así de mal acostumbrado me tienen mis amigos.