viernes, 5 de febrero de 2010
Más divagaciones
los monoidea, los que se aferran fervorosos a una mitología contranatura, y en general, los que escogen conscientemente un rol de martir superfluo, innecesario. Mandamiento es una palabra muy fea (opresora) y diez, es cuanto menos, algo escaso.
Después de los gruñidos mentales, pienso en dirigime a la pequeña francia, la zona vieja de Polanco, por el parque Lincoln se ve un ambiente hostelero parecido a la orilla del Sena. Ya que no puedo salir de aquí, igual encuentro algún café interesante. Llego a la avenida del presidente checo (recuerden, la mas glamorosa de todo México); aquí flanqueando, las casitas, los palacitos reconvertidos en boutiques, no hay pisos ni torres; y aquí, si sopla, el aire es colonial, pero no colonial como el centro de Mexico, sino colonial a lo cartaginés (cartagenero suena a vallenato), modernizado y con su toque francés invariable. Me recuerda a las fincas del comienzo del Paseo del Arco de Ladrillo, que un dia dije que cuando sea mayor, pienso quedármelas una vez que se las expropiemos al ejercito de Valladolid (que no se si sea la misma cosa que el ejercito nacional, considerándolo todo y con su perspectiva histórica).
Volviendo a Masaryk y a a sus palacetes, los maniquíes asoman tanto en los ventanales de planta baja, como arriba, en la planta alta, y da un poco de miedo, como si fueran los legítimos habitantes de la propiedad. Como si el plástico hubiera destronado a la carne ocupante. Puede ser escalofriante, me recuerda a una ciudad rumana que M y yo visitamos. Era una ciudad deprimente, no había casi nada, ni siquiera locales para las tiendas de la calle; éstas ocupaban la vivienda más baja, a ras de suelo, y sus ventanas eran los escaparates. No recuerdo qué ciudad era, creo que había un río, no era en Transilvania ni era Suceava, pero allí no había nada, nada que ver, nada que hacer. Me pregunto qué haríamos allí, en un sitio así.
viernes, 22 de enero de 2010
La polanquería
Leí una vez que Presidente Masaryk es la calle más glamorosa de todo México. A mí, me gusta más Horacio, en especial, la zona del parque América hasta metro Polanco. Por las ramblas, por la acera central flanqueada por esas altísimas coníferas, que dejan entrepasar los rayos de sol, por los puestos de flores. Hoy hace un día primaveral, luminoso, de esos en el que el aire parece que sabe diferente, de los que te ponen una sonrisa. Voy caminando por el Parque América, en las farolas hay carteles pegados de "se busca". Me acerco, y lo que se busca son perros extraviados. Me da un poco de tristeza al verlo. En la estación del metro Hidalgo, en el tablón de anuncios también hay carteles de "se busca", pero muchos más. Y no son de perros, son de personas, y ninguna de ellas son precisamente un Hugo Wallace.

