
Me encanta la bollería en México, pero sobre todo, el proceso. La primera vez que lo vi fue en una panadería del zócalo de Ocosingo, un pueblecito de Chiapas, pero es el mismo allá que en un Superama en Polanco, Distrito Federal.
Coges pinza y bandeja de aluminio, eliges tus bollos favoritos, tu pan, y se los llevas al dependiente en el mostrador que cuidadosamente te los envuelve individualmente y te pregunta si los quieres en bolsa de papel o de plástico.
Te los llevas, y te los comes, tan ricamente.