Siempre me pareció un sitio remoto, en el fin del mundo. Eso incluso mucho antes de saber que estaba en el nordeste de Brasil.
Allá que voy, primero a Bahía para el concierto de Caetano Veloso en su tierra, San Salvador, y después, hacia el norte.
Me encanta esta sensación de inicio de vacaciones en el aeropuerto. El rato de espera y el primer vuelo siempre fue un momento de reflexión, de saber donde estoy, hasta donde quiero llegar, o por lo menos, hacia donde no ir. Quizás este año el balance no sea tan positivo como debiera, pero por lo menos esta vez alcancé uno de los objetivos marcados: Viajar solo con una mochila pequeña, la mochila "brega" que compré en el Wallmart de Insurgentes en el DF antes de ir a Chiapas, son menos de cinco kilos.
Espero volver con mas claridad, un mejor rumbo y con mas peso dentro que en la mochila. Veamos.
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sábado, 6 de noviembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
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Abrir la ventana al despertar y ver el mar, las barquitas meciendose.
Muy temprano, la luz es fuerte, y tibia. Bañarse antes de desayunar.
Tomar café fuerte después, tal vez en el café del Faro. La ultima
vez estaba desierto (es un museo). Leer un libro de Jorge Amado. Ver
las aguas plateadas de la Bahia de Todos los Santos encontrarse con el
Atlantico.
Aahh vacaciones.
Muy temprano, la luz es fuerte, y tibia. Bañarse antes de desayunar.
Tomar café fuerte después, tal vez en el café del Faro. La ultima
vez estaba desierto (es un museo). Leer un libro de Jorge Amado. Ver
las aguas plateadas de la Bahia de Todos los Santos encontrarse con el
Atlantico.
Aahh vacaciones.
sábado, 6 de marzo de 2010
Flying Cuba
Como vivir en México, otro de mis sueños que se creían guajiros, este más reciente, a punto de cumplirse. Estoy en racha, que bueno es soñar, pero qué bueno es también que se alcancen tus sueños. 

Por cierto, si alguien conoce un rincón interesante en La Habana, cualquier recomendación es bienvenida. Voy un poco de espontáneo y sin tiempo para haber preparado nada. ¡Dónde está Lonely Planet cuando se le necesita!
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sábado, 2 de enero de 2010
Día Uno
Ya a punto de dejar Chiapas, ya habiendo dejado el 2009, ha sido un
final de año entrañable en Villaflores, arropado por la familia de X,
un final genial para un año igual, y unas grandes vacaciones. En
verdad sí le faltaron dias al 2009, como horas le faltan al día, pero
2010 ya está aquí, así que bienvenido sea.
Feliz día Uno.
final de año entrañable en Villaflores, arropado por la familia de X,
un final genial para un año igual, y unas grandes vacaciones. En
verdad sí le faltaron dias al 2009, como horas le faltan al día, pero
2010 ya está aquí, así que bienvenido sea.
Feliz día Uno.
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jueves, 31 de diciembre de 2009
A quien madruga, dos tlayudas
La tlayuda, la riquísima variante oaxaqueña de la pizza: en vez de
masa, una gran tortilla de maíz tostada; en vez de salsa de tomate,
frijol refrito; queso Oaxaca sustituyendo al mozarella y luego
aguacate, lechuga y la carne, al gusto del consumidor: cecina, tasajo
u otras que ni sé. Las mejores en la ciudad de Oaxaca, las del
mercado, con ambientillo de serie.
masa, una gran tortilla de maíz tostada; en vez de salsa de tomate,
frijol refrito; queso Oaxaca sustituyendo al mozarella y luego
aguacate, lechuga y la carne, al gusto del consumidor: cecina, tasajo
u otras que ni sé. Las mejores en la ciudad de Oaxaca, las del
mercado, con ambientillo de serie.
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martes, 29 de diciembre de 2009
Desayuno en el Mediterráneo
¿No es una estampa inspiradora con la que desayunar? Una terraza sobre
el pueblo, modesto, brisa suave sobre la bahía, barquitas de
pescadores meciendose, poca gente, nada de desarrollo turístico y
temperatura ideal.
Me recuerda a uno de esos rincones perdidos del Mediterraneo que ya
nadie sabe donde están y si están.
Llevamos tres días por las bahías oaxaqueñas, desde el Istmo
rudimentario al desbordado Huatulco, y ahora nos despedimos de la
costa desde Puerto Angel, este rincón perdido del Mediterraneo que
espero que no se encuentre demasiado.
el pueblo, modesto, brisa suave sobre la bahía, barquitas de
pescadores meciendose, poca gente, nada de desarrollo turístico y
temperatura ideal.
Me recuerda a uno de esos rincones perdidos del Mediterraneo que ya
nadie sabe donde están y si están.
Llevamos tres días por las bahías oaxaqueñas, desde el Istmo
rudimentario al desbordado Huatulco, y ahora nos despedimos de la
costa desde Puerto Angel, este rincón perdido del Mediterraneo que
espero que no se encuentre demasiado.
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martes, 12 de agosto de 2008
De Boca del Cielo a España en autobús
Ya se ha terminado mi viaje mejicano, y con él, las vacaciones. Vuelta a la realidad, como en los viajes ricos en experiencias, la vuelta es un punto de inflexión con la añoranza de lo pasado en la lengua, y la intriga y curiosidad por lo que está por venir. Ahora, sentado en el salón de mi casa, mientras escucho el infinito disco de Café Tacvba que Jesús compró en San Juan Chamula, estaba intentado, mientras la memoria aun esté fresca, recordar qué ha sido lo mejor del viaje.
No es la primera vez que lo pienso en los últimos días; se convierte una especie de letanía para recordar, para fijar y no olvidar. Pues bien, lo mejor del viaje no ha sido la comida, desde luego, ni las carreteras, detalles sin importancia. Los sitios han sido increíbles. En mi memoria, queda bien impreso Bonampak y la cascada, el sonido de la selva, las noches de San Cristobal de las Casas y la acrópolis estelar de Toniná. Sin embargo, creo que lo mejor del viaje fue, como casi siempre, la gente que te encuentras y con la que interactúas.
Ahora viene a mi cabeza Barbarella, locuaz diseñadora gráfica y amante del manga y de la serie Aida. Cómo me gusta la gente que siempre habla sonriendo, que se preocupa por que te encuentres agusto. Me encanta la gente cuya pasión es leer y es capaz de inculcar éso en los demás. Ella vive con su madre y su familia en medio del zoológico de Tuxtla que lleva el nombre de su ilustre padre, Miguel Álvarez del Toro, responsable de que hoy en Chiapas existan reservas de la biosfera. Su madre me mostró las hojas del magueicito que podrían haber sanado mi mal de estómago ¡que pena que su consejo, Doña Clementina, llegara tarde!
Luego me acuerdo de la "diosa de blanco", nuestro guiño particular hacia una viejecita ausente que nos sacó a bailar con la marimba en la plaza mayor, por turno, a Jesús y a mi en las fiestas de Comitán de Dominguez. A Jesús le hicieron un corro los demás bailarines, y a mi me sacó entre aplausos del (poco, afortunadamente) público congregado. Y todo para bailar con nosotros con aquel rictus de indiferencia y aburrimiento en la cara de la anciana, que lucía de blanco impecable. ¿Le estaría pagando el ayuntamiento para hacernos pasar vergüenza en público?
El viaje estuvo lleno de más gente, como las maestras brasileñas pre-jubiladas buscando desesperadamente el iPhone en Ciudad de Mexico a las que me encontraba recurrentemente; o los italo-americanos con los que visité Teotihuacán que me hablaron de una posible Unión NorteAmericana; o aquel chavalin de Xochimilco que jugaba a la pelota vasca (!!) que me encontré en el cercanías en Ciudad de Mexico.
Quizás por ser el recuerdo más reciente, me estaba acordando del barquero de Boca del Cielo, que nos pasó desde la orilla de la tierra a la isla-brazo de tierra, que por apenas 15 euros nos cruzó el mar tranquilo, nos enseñó los manglares, nos mostró el criadero de tortugas y los pescadores de mojarra, y nos dejó conducir su barca-motor por aquella especie de lago. Carlos Manuel, un chamaco de unos 18 años, sorprendido de que no estuvierámos ya casados como él lo estaba. Aburrido de su paz, no se separó de nosotros en toda la estancia. La novedad de los visitantes. El chaval barquero me preguntó en un momento dado:
"¿... a España ...qué se va, en avión o en autobús? ".
Jesús y yo nos cruzamos miradas. Sonrisa cómplice y sorpresa en silencio. Jesús me contó
después, cuando el barquero se alejó un momento, que estos chiapanecos no salen nunca de su poblado, muchas veces se van muy lejos a trabajar, pero vuelven enseguida sin experiencias nuevas, sin conocer aquella ciudad lejana, añorando el poblado patrio. También la influencia de su familia pesa "ay pa'que te vas a ir m'hijito tan lejos.. si te puedes quedar aqui con nosotros". El efecto boca del cielo: la gente no sale de su micro-cosmos, sus miedos y las costumbres le eliminan inquietudes y deseos de volar.
En la despedida, el joven barquero nos pidió nuestros números de teléfono, para seguir en contacto desde la cabina del poblado. Como me explicó Jesús, esta gente podrá ser cómo es y tener sus limitaciones, pueden no desear salir de su calle durante en toda su vida, pero puede que sean las personas más leales y de corazón amplio que se puedan encontrar.
Y de todas las personas del viaje: Jesús. Él hereda lo mejor de dos mundos: el corazón de los chiapanecos sencillos; y el afán de volar, de conocer, de superarse, más propio quizás de los norteños y cosmopolitas.
No es la primera vez que lo pienso en los últimos días; se convierte una especie de letanía para recordar, para fijar y no olvidar. Pues bien, lo mejor del viaje no ha sido la comida, desde luego, ni las carreteras, detalles sin importancia. Los sitios han sido increíbles. En mi memoria, queda bien impreso Bonampak y la cascada, el sonido de la selva, las noches de San Cristobal de las Casas y la acrópolis estelar de Toniná. Sin embargo, creo que lo mejor del viaje fue, como casi siempre, la gente que te encuentras y con la que interactúas.
Ahora viene a mi cabeza Barbarella, locuaz diseñadora gráfica y amante del manga y de la serie Aida. Cómo me gusta la gente que siempre habla sonriendo, que se preocupa por que te encuentres agusto. Me encanta la gente cuya pasión es leer y es capaz de inculcar éso en los demás. Ella vive con su madre y su familia en medio del zoológico de Tuxtla que lleva el nombre de su ilustre padre, Miguel Álvarez del Toro, responsable de que hoy en Chiapas existan reservas de la biosfera. Su madre me mostró las hojas del magueicito que podrían haber sanado mi mal de estómago ¡que pena que su consejo, Doña Clementina, llegara tarde!
El viaje estuvo lleno de más gente, como las maestras brasileñas pre-jubiladas buscando desesperadamente el iPhone en Ciudad de Mexico a las que me encontraba recurrentemente; o los italo-americanos con los que visité Teotihuacán que me hablaron de una posible Unión NorteAmericana; o aquel chavalin de Xochimilco que jugaba a la pelota vasca (!!) que me encontré en el cercanías en Ciudad de Mexico.
"¿... a España ...qué se va, en avión o en autobús? ".
Jesús y yo nos cruzamos miradas. Sonrisa cómplice y sorpresa en silencio. Jesús me contó
En la despedida, el joven barquero nos pidió nuestros números de teléfono, para seguir en contacto desde la cabina del poblado. Como me explicó Jesús, esta gente podrá ser cómo es y tener sus limitaciones, pueden no desear salir de su calle durante en toda su vida, pero puede que sean las personas más leales y de corazón amplio que se puedan encontrar.
Y de todas las personas del viaje: Jesús. Él hereda lo mejor de dos mundos: el corazón de los chiapanecos sencillos; y el afán de volar, de conocer, de superarse, más propio quizás de los norteños y cosmopolitas.
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martes, 29 de julio de 2008
Me encanta que los planes salgan bien!!

Esta conocida frase acompañó mi infancia, "Hannibal" Smith, cabeza visible del "equipo A" soltaba esta frase al final de cada aventura, adornándola con una sonrisa de oreja a oreja que parecía decirnos, si haces las cosas correctamente siempre saldrán bien. El equipo A, como buenos justicieros "americanos" mostraban una realidad simple, en la que los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, ... que lejos de la realidad.
En esta realidad los planes no siempre salen bien, por mucho que uno haya andado por el camino recto.
Después de un año bastante intenso, con miles de cosas buenas y algunas no tan buenas llegaba el momento de las vacaciones, el merecido descanso. Habíamos preparado con mucha antelación un muy apetecible viaje a Cuba, para recorrer la isla de punta a punta y sumergirnos en los encantos de la perla caribeña y de sus gentes. Todo estaba preparado, había repasado hasta el último detalle de los preparativos básicos, medicinas, documentación, visado,.... esta vez ningún estúpido error podía privarme del merecido viaje..... o eso creíamos. El impredecible destino tenía una desagradable sorpresa para nosotros en forma de inoportuna lesión, que finalmente nos ha hecho a mi compañera y a mí tener que renunciar al viaje, palmar la pasta y quedarnos en este caluroso Madrid. Después de unas cuantas blasfemias y maldiciones nos hemos hecho a la idea, no había más opción. Hemos despedido a nuestros amigos y les hemos deseado suerte en el viaje.
Y ahora desde mi casa, frente a mi ordenador y a punto de salir para unos días playeros en el paradisíaco Cabo de Gata reflexiono sobre esta frase, "Me encanta que los planes salgan bien", para muchos será difícil de comprender, pero sí, los planes han salido bien, disfrutaré de las vacaciones con la persona que amo, y en sus brazos bendeciré los dones de la tierra, el sol, el agua, el alimento,... y el amor.
Efectivamente, Me encanta que los planes salgan bien....
Felices vacaciones a todos.
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