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domingo, 16 de noviembre de 2008

La trinidad

En mi interior conviven
tristeza y felicidad,
unas veces gana una
otras la otra a mi puerta quiere llamar.

Han aprendido a tolerarse
y por fin viven en paz,
una viene con el otoño
otra cuando a mi niña veo llegar.

La primera me acompaña
a veces en trío con la soledad,
la segunda la doblega
con la poderosa arma de la amistad.

Que más da esta dicotomía
si el resultado me ha de guiar,
camino de mi sitio,
camino de mi lugar.

A las dos las quiero,
a las dos he llegado a amar,
las dos me acompañan
por las calles de esta ciudad.

No me busquen en el circo,
no me busquen para currar,
surco el aire en una cometa
que vuela hacia la eternidad.

Paro en cualquier destino
buscando almas para luchar,
contra el tedio y el destino
que me quisieron adjudicar.

Mi cometa vuela cada vez más alto,
su rumbo me es ajeno ya,
disfruto cada segundo
la aventura terrenal.

Objetivo: el firmamento,
cargado de estrellas en fraternidad,
me uniré a ellas con el tiempo
haciendo mi cometa estallar...

miércoles, 20 de junio de 2007

Tristeza

Saludos compañera y enemiga

hace ya mucho que te conozco, siempre acompañaste mi camino, ni muy cerca ni muy lejos, a la distancia suficiente para que sientiera tu aliento cuando paraba a descansar en el camino, o cuando pequeños o grandes obstáculos me hacían dudar del objetivo final de esta aventura. Recuerdo tu abrasiva compañía en muchos momentos de mi vida, y como tenía que morder y gritar y patear al aire para conseguir hacer hueco en mi carrera y obtener la cantidad mínima de aliento para poder seguir huyendo de tu poderosa presencia. Desde chico me asfixiaba la idea de tener que correr siempre contigo al acecho, de no poder parar, tenías casi ganada la batalla. Pero ha pasado el tiempo querida compañera, y lo que antes eran pequeñas piernas, cortas y débiles a las que había que forzar para mantener el ritmo, ahora son duras y recias columnas, firmes como troncos de olmo, sólidas como rocas prehistóricas, y el pequeño puñal que blandía amenazante para asustarte se ha convertido en espada, que como la legendaria excalibur defenderá mi reino de tus ataques y devolverá cada una de tus dentelladas ampliada con mi rabia.
No dudes compañera, el castillo está bien defendido y los soldados listos y prestos para la batalla, tus tiempos de gloria están lejanos ya, y tus oportunidades hace mucho que pasaron, tu seguirás tenaz y buscona, olfateando mi rastro para atacar en cualquier descuido, y cuando lo intentes miles de dentelladas te esperan, patearé, gritaré y rugiré de nuevo y probarás el amargo sabor de tu derrota.

" Y veréis el resurgir
poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y caer una y mil veces más
y levantarse de nuevo
con la pura bandera de su raza"

Chinato