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viernes, 26 de marzo de 2010

Esto fue lo último que soñé antes de volverme loco

Estoy en mi departamento de la calle Schiller, una tarde de invierno, de un invierno demasiado frío. Las palmeras se agitan en la calle, en el balcón de enfrente asoman luces tempranas, como un árbol de navidad postergado. Tomo el ascensor, piso cero. Inicia el traqueteo de descenso, esta vez solo un zumbido, que se prolonga hasta que se abren las puertas. Pero no es el piso cero, no es el portal del condominio. Es otra cosa, aun no puedo verlo, la negrura se cuela en la cabina como una niebla alcalina, me corta la respiración de cuajo, y se me para el corazón de miedo, un miedo irracional, un miedo imposible. El ascensor se abre sobre lo que parece ser un piso de piedra oscura, un monolito ligeramente curvado en un vacío negro insondable. Es una plataforma de piedra de dimensiones ciclópeas, inclinada en su horizontalidad, y que parece sostenerse en el centro de un universo apagado, sin estrellas, ni luces, ni polvo cósmico, solo el vacío, o quizás si titilan unos puntos lejanos, son dos estrellas desahuciadas. La propia piedra emana una refulgencia azulada, como una iridiscencia mortecina, sombría, que parece querer llorar por tan triste panorama. Es el olvido, ¿estoy en el fin del mundo, en el límite del universo? La misma luz azulada envuelve tres figuras humanas, o humanoides, envueltas en una tela aterciopelada, de abrazo lánguido pero viscosamente viva, como si fuera la tela la que animara los cuerpos amortajados de unas figuras muertas. Ellos no advierten mi presencia, parecen absortos en una suerte de ritual. Brazos alzados, susurran estertores; y un zumbido grave, monótono, les responde reverberante, como si fuera la propia plataforma la que soñara lamentos pétreos, y les acusara. Me recuerdan a unos sacerdotes de un rito pagano, ahora les distingo, son dos mujeres y un hombre, sin ojos, o con las cuencas vacías de negrura, vacías de luz. Y me aterrorizo, golpeando incesantemente el botón del seis, con el solo objetivo de despertar, o que al menos, se cierren las puertas, que se colapsen sobre tan lamentable y escalofriante paisaje. Estamos en medio de la nada, en un sueño, sí, en el vacío en que ya no moran las estrellas, y estos seres en su olimpo oscuro murmuran y rezan, ¿a quién? Entonces me descubren, la luz amarilla del ascensor rompe su mantra, y uno de los sacerdotes agarra mi muñeca y me arrastra fuera del ascensor. No me resisto, el miedo me paraliza, solo grito con la mirada, que bascula en la cabina del ascensor, que quiere aferrarse a su luz cálida, pero termina trepando sobre ella, donde hay un altar retorcido, que envuelve el hueco por el que mi ascensor ha descendido. Es una columna profusamente tallada con glifos, volutas, escamas, símbolos, protuberancias, picos y grandes cabezas de iguanas, serpientes o dragones, y sobre una de esas gárgolas deformes de tamaño colosal, hay un hombre, que se retuerce agónico. ¡Está clavado a la piedra! Está muriendo, aplastado, crucificado, con sus manos clavadas sobre su cabeza, su cuerpo deformado se arquea sobre la cabeza de serpiente, y una sangre oscura, lodosa, se escurre por la piedra, cae sobre mi cara, sobre mi hombro, sobre mi mano atrapada en la garra de terciopelo vibrante. Pero no es un hombre lo que está crucificado, tiene una corona de espinas, y una barba hebrea, no tiene pecho apenas, pero está desnudo, y su sexo es el de una mujer, famélica, de cadera estrecha, de carne huesuda, lanceada; sangra de un costado, pura costilla, sangra de la frente, y de sus manos y pies atravesados. La boca de la mujer, o del hermafrodita, está abierta en un rictus congelado, gritando sin sonido, o si lo hay, se pierde en el aire añil.
El sacerdote tira de mí, me arrastra sobre el piso inclinado, no, no es exactamente eso. Me desliza, liviano, sobre un aire enrarecido que sabe a sal, mis oídos estallan, no tengo equilibrio, no sé donde está arriba y abajo, estoy mareado, aterrorizado. Me está empujando hacia el vacío, me rebelo, peleo, es inútil, me aferro al suelo, pero es granito liso, es obsidiana, no hay donde agarrarse, llegamos al borde de la plataforma, no hay nada más allá. Negrura. El sacerdote me empuja, pero no caigo al vacío. Es el vacío el que cae sobre mi, se vierte sobre mi boca abierta, cae sobre mi estomago, entra en mis entrañas, sale por mis ojos desencajados. Y en eso me convierto, en vacío.

sábado, 6 de marzo de 2010

Flying Cuba

Como vivir en México, otro de mis sueños que se creían guajiros, este más reciente, a punto de cumplirse. Estoy en racha, que bueno es soñar, pero qué bueno es también que se alcancen tus sueños.
Por cierto, si alguien conoce un rincón interesante en La Habana, cualquier recomendación es bienvenida. Voy un poco de espontáneo y sin tiempo para haber preparado nada. ¡Dónde está Lonely Planet cuando se le necesita!

sábado, 26 de diciembre de 2009

Reloj tempus fugit

Despertamos en El Camaron, camino al istmo de Tehuantepec. Amanecí con
un sueño poéticamente metafórico todavía deslizandose por la pared
anterior del cráneo, un sueño un poco atroz, si es que algo puede ser
atroz por porciones, como lo de los medios agujeros.
Como la rosa de Bestia en la película, que marcaba un tiempo agónico
con la caída de sus pétalos, en mi sueño se caían los pósters de
cuadros que colgamos de las paredes de mi casa en Polanco. En realidad
-en la realidad- ya se caen, se despegan. Primero, la Gran Ola, luego
fue el Festival de las Flores, y últimamente, Klimt amenaza con dejar
de besar mi pared.
En mi sueño pasaba que regresaba a la ciudad de Mexico de las
vacaciones decembrinas, y al entrar en el departamento descubría
horrorizado que todos los cuadros se habían despegado y yacían
bocabajo, en blanco, sobre el suelo, señalizando que mi tiempo en
Mexico había terminado.
Demasiado pronto.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Sueños

Tantas veces he pensado en qué pasaría cuando se alcanzan los sueños, .... y tantas otras veces, he dejado inacabada esa reflexión. Es una espiral, es como la metafísica de la muerte. Si te enredas demasiado en ella, acabas en el punto de origen y a la vez mucho más alejado, por encima. ¿Qué hay más allá de los sueños? ¿Hay otros sueños esperando? ¿Hay vacío?
¿Soñamos para movernos? Si no soñamos, la vida se vuelve un gris cemento rasposo. Si soñamos demasiado, perdemos la conexión con la realidad. Y esto es malo porque.. er...um...
A lo aristotélico, modular lo abstracto y transcendente con lo viable y cercano de un sueño dará el equilibrio entre la frustración y el impulso. Eso tuvo que decir un tal Fulano de Cual.
Pienso en aquellos que sueñan con cosas, nunca mejor dicho, cosas materiales, que en el fondo, por mucho, por poco, por muchos, y por pocos son siempre alcanzables. Cuánta gente he conocido que soñaba con una casa, un coche, una boda, ... y luego, cuando lo tienen, no hay nada. Vacío. Vamos, como la muerte. Sin metafísica. Tantas veces pensé que la sustancia de los sueños no debería ser material, mejor un intangible, y si los sueños han de ser un motor, mejor no alcanzarlos nunca, pues quien llega a la meta se detiene.

Mejor buscar otra conclusión.

domingo, 16 de agosto de 2009

I love Buddha

La noche que pasamos en Koya-san soñé. Alguien me enviaba por correo postal un paquete a uno de los alojamientos de nuestra ruta, a mi nombre. El emisor debía conocer perfectamente nuestro itinerario en Japón para saber que tal día pasaríamos por allá, para arriesgarse a hacer el envío. El paquete contenía dos camisetas, y dos polos, de igual color rojo, el bermejo de las puertas torii de los santuarios, e incluía alguna bagatela más que no recuerdo. Una de las camisetas lucía estampada la frase "I LOVE BUDDHA", al más puro estilo de la mercadería para fans. En el sueño pasaban mas cosas, pero sin duda este fue uno de los aspectos que me quedó grabado el resto de viaje, ¿quién me habría enviado ese paquete?
Lo entendí más tarde, al final del viaje, en un hotel de Tokyo, leyendo un librillo sobre las enseñanzas de Buddha, que venía de serie con la habitación. Murakami me salía por las orejas y ya no me apetecía empezar la N-ésima novela, y después de recorrer tanto templo budista, parecía adecuado conocer un poco más. Jesús me preguntó si pensaba hacerme budista; la respuesta, un no rotundo. Para mi, otro iluminado que cree que su verdad es la única, por buena bonita barata, y otras tripletas, que sea, y que busca congregar un buen puñado de fieles ceropensantes que se adoctrinen en su perorata. Apelando al instinto básico de la vida, "reproducid e infectad a otros sentientes con lo que yo os he enseñado, mi camino, la luz, mi verdad, es palabra de dios, (o en su defecto, cualquier otro eterno)". Que sí, que el budismo será más comprensivo que otras religiones, pero al final, el patrón es similar. Fumado bienintencionado que crea masa crítica de seguidores póstumos que lo divinizan y proyectan en la eternidad hacia adelante y hacia atrás para crear mito y leyenda.
Con semejante ateismo, encajé la historia del merchandising "I LOVE BUDDHA" del sueño en Koya. Lo que mi yo onírico ya presentía, que el propio Buddha me había enviado ese paquete, a ver si así conseguía mi voto. Pues lo siento, chico, pero no...

lunes, 9 de marzo de 2009

Mind's eye

En blanco. Son las 22:00 y sigo en blanco. Es un reto enfrentarse a una página tabula rasa, sin nada que poder poner, sin nada que acuda a tu memoria, a tu mente, al mind's eye que dicen los angloparlantes. Llevo ya varios días asi, ¿será que la imaginación se acaba? Se seca como las plantas, cuando las dejas en un tiesto, olvidadas.
Según escribo estas palabras, busco en internet un equivalente español para el mind's eye, ya que no se me ocurre una expresión equivalente. Según la wikipedia, parece que el ojo mental puede tener una base científica, y que no todos los humanos tienen la habilidad de visualizar con los ojos cerrados o abiertos una escena detallada.

"The phrase "mind's eye" refers to the human ability for visualization, i.e., for the experiencing of visual mental imagery; in other words, one's ability to "see" things with the mind.
Not all humans have this ability. With eyes closed, some humans report that they can visualize, or imagine, detailed scenery that is not just a memory. Others however, cannot. These humans report that while details of visual memories can be recalled (with eyes open), the images themselves cannot be brought up, even with eyes closed"


¡Y me ha extrañado! ¿No todo el mundo puede visualizar en su mente imagenes en secuencia?

Ahora recuerdo que cuando era pequeño, creo que debía soñar despierto muchas veces para no aburrirme. Andando sobre todo, mis padres eran -son- de mucho andar, y me debía aburrir, así que me introducía en mis aventuras oníricas. De hecho, las ensoñaciones eran más vívidas al andar rápido. Era como superponer una realidad a otra, aunque no recuerdo ver la realidad cuando andaba, debía quedar en segundo plano, porque lógicamente nunca me chocaba con nada, pero tampoco era muy consciente si nos cruzábamos con alguien o no, y me interrumpían al hablarme. Y así me metía en mis propias películas para acortar los trayectos.
Lástima, creo que Piter Pan vuela más lento estos días y creo que ya no sería capaz de reproducir esas experiencias, de andar inmerso en mis películas, en esos sueños conscientes. ¿O tal vez sí y no me dé cuenta? ¡Mañana mismo pruebo!

domingo, 12 de octubre de 2008

Despertando

De vuelta a Astorga. Empieza a gustarme. Ahora, tengo una sensación rara en la cabeza, no sé si es porque no acostumbro a quedarme solo en la casa familiar. Está nublado. O porque acabo de despertar, tal vez. Últimamente, esta casa es el escenario de nuevos puntos de vista.

Hace una semana, Malabarista y Valkiria estaban pasando el fin de semana con mis padres, aquí. Se puede decir que yo era prácticamente un observador, un observador gratamente sorprendido. Se oye silencio. Supongo que las circunstancias invitaban a ello. El pegamento tiene un papel menos participativo por cachavas. El resfriado de otoño no acompaña. Huele a tierra. Singular situación. Pero perfecta. Redescubres a la gente que quieres con los ojos que no son tuyos. Y eso, naturalmente, proporciona perspectivas más ricas.

Hoy. Amaneció después de llover, y todo esta verde y mojado desde la ventana de la cocina. Un café al lado del ordenador. Por la mañana, soy capaz de escribir antes de hablar. Mis padres acaban de largarse camino a Gijón a la entrevista con el guitarrista del Sueño de Morfeo –una historia que ya me habreis oído contar. Yo me quedo desayunando aquí. Despertando. Oigo pasar un coche. Esta noche tuve muchos sueños, sueños que me han hecho dar vueltas en la cama. Un peligroso viaje a la India. Con mis padres.Oigo pájaros afuera. Me ha dejado impreso esa sensación de alerta, de intranquilidad. El entorno era hostil. El día gris aquí es de lo más plácido. Recuerdo unos punzones de acero bien afilados. Quizás no fuera Delhi. Llevaba uno, puntiagudo, en la mano. Sería Lima, pues ayer estuvimos hablando de Lima. Y dos días antes, con Henry, Rómulo y Rincón. Mi padre quiere conocer los Andes, el camino del Inca. Henry se va hoy o mañana para allá. Vuela a Lima. El día de la Hispanidad. Mucha suerte, amic, disfrútalo.

martes, 30 de septiembre de 2008

Testimonio de una vida

Desde la atalaya del tiempo
observo estas avejentadas manos,
manos que ganaron el sustento,
manos que acompañaron mi canto.

Miro a mi alrededor,
todo está oscuro,
solo el aire de mi habitación,
acompaña a este viejo, ya maduro.

Los recuerdos se agolpan en mi mente,
recuerdos de una vida terminada,
los tengo en mi interior aún muy presentes,
camino del final y de la nada.

Más no tengo reproches a esta vida,
dura y áspera en extremo,
disfruté del viento como espiga
amarrada al suelo por un sueño.

Soñé con el amor que inunda estrellas,
que barre cuál ciclón toda agonía,
soñé cada noche la belleza
de despertar sonriendo al nuevo día.

Y cumplido como está
el tiempo concedido,
rodeado de mi soledad
mi legado escribo.

En paz me voy,
como en paz viví,
derrotado acudo hoy,
derrotado, llego aquí,

Me despido sosegado,
alegre y descansado,
pues nunca pierde quién vivió,
el sueño de querer seguir soñando....


Imágen tomada de: http://laburiosombra.nireblog.com

miércoles, 11 de junio de 2008

Soñando caminos


El camino hacia la felicidad
yo que sé donde coño está,
el camino hacia la verdad,
andará en el mismo lugar.

Que manía con machacar
durante la tierna edad,
que manía con cercenar
los sueños de cada cuál.

"Hay que hacerlo como Dios manda"
decía el capellán,
"Eso son cosas de críos"
decía tu papá.

"A ver cuándo de una vez
empiezas a madurar"
"se acabó la diversión,
hazte hombre y a currar" .

Y tú, obediente,
aceptabas sin rechistar,
seguías lo que decían,
sin saber hacia donde irás.

Pues bien, amigos maduros,
ya son 30, y sigo igual,
sin saber porque hay que ser duro,
sin saber que coño es madurar.

Jugando con "pelotitas",
llamandome malabar,
soñando con tonterías
impropias de mi edad.

Al fin he descubierto,
el camino que quiero andar,
y no es hacia la edad adulta,
lo que quiero es "involucionar".

Soñar con castillos y valkirias,
soñar que puedo volar,
vivir dentro de mis sueños,
y mis sueños gobernar.

Rodearme de otros inmaduros
que tampoco quieran balar,
vivir soñando en el mundo,
y el mundo cambiar.

jueves, 29 de mayo de 2008

Liechtenstein onírico

¿No os ha pasado que cuando soñáis, justo al despertar es cuando el recuerdo de lo soñado es vívido, fresco... y os váis olvidando según avanza el día, por momentos? Estos días, cuando sueño y me levanto, intento memorizar todos los detalles y sensaciones y tomar alguna nota antes de salir de casa por la mañana, para luego tratar de reconstruir el sueño.
Esto es lo que soñe anoche.


Viajaba al principado de Liechtenstein, en tren. La estación a la que mi convoy arribaba tenía el mismo aspecto que la londinense King's Cross, antes de la reforma, pero también recordaba a esas antiguas estaciones de las primeras compañías ferroviarias de montaña, como la estación de Peruvian Railways en el Cusco. Y esos vagones incómodos de aspecto vintage eran clavados a la decoración peruana de entonces, casi un clásico de película a lo Orient Express llena de personajes refinados sociabilizando en una estampa bastante traqueteante. Ya terminando el viaje, el tren coleaba y avanzaba por unas vías estrechas, en medio de un entorno agreste justo a orillas de la nave de la estación, reminiscencias del recorrido del Vistadome que nos llevó en los Andes hasta los aledaños de la Ciudad Perdida de los Inca. Pero esto eran los Alpes, en el pequeño Liechtenstein, en Europa.
Cuando bajé al andén, cargando con la mochila de alberguista que compré el año pasado para el viaje a Rumanía con el Malabarista, les vi a lo lejos...
Amigos.
Me habían venido a buscar, ¡que bien!
Cuando uno llega a un sitio extraño, contar con la presencia de seres queridos, reconocibles, hace que el entorno sea más familiar y uno siente que hay un pedacito de casa, una isla, desplazado en lo indómito. Bueno no exageremos, de indómito poco, aquello era un continuo trasiego de gente que iba y venía, de chirridos de locomotoras ¿a vapor? (¿en el siglo XXI?) y silbidos, habituales del día a día, cotidianeidad de una estación cualquiera.
Pero ¿por dónde íbamos? Ah sí: amigos. Me habían venido a buscar a la estación. Allí estaban Henry y la parejita, Rómulo y Rincón. Después de los abrazos, los que-tal-el-viaje, que-tal-vosotros, los bien-y-vos, qué-guapa-estás, los besos y las palmadas es cuando empecé a notar cosas raras. Henry llevaba el traje "hoy vengo declaradamente arreglado" que le he visto en ocasiones en eventos, sobre todo de trabajo. Y la parejita vestía con unos ponchos étnicos muy sobrios y elegantes a la vez, demasiado parecidos entre sí si no fuera por el tocado de malla blanca, plumas verdes de ¿queztzal? un tanto desvahídas y cintas doradas que Rincón lucía. "¿De donde vendrán estos dos?" pensé. Segunda cosa rara, Rincón ya no estaba embarazada, y no había rastro de bebé alguno en los alrededores. Henry, siempre tan servicial, amarró mi mochila (como si yo la hubiera llevado todo el viaje y estuviera cansado de pujar por ella) y comenzamos andar, con Rómulo y Rincón delante
- Amic, qué elegante vienes.. - le digo mientras le doy palmaditas en el hombro revestido de americana.
- ¡Ya sabes que yo siempre vengo elegante..! - contesta Henry, riendose socarrón, con ese tono tan suyo una mezcla torrefacta entre sarcástico y Torrente. -, ¡bueno! la ocasión lo merece , ¿no?
- aaaahhhm... -debí arquear una ceja, preguntándome qué ocasión debía ser esa.

Rincón se giró para atrás, oyendonos, dirigiendo una mirada-reprimenda a Henry y soltó una risita je-je-je, mientras Rómulo, vista al frente, seguía charlando como si nada de vete a saber qué. Y yo pensaba que ibamos a una casa rural versión alpina, e iba hecho un zaparrastroso estilo xdye con los vaqueros viejos y una sudadera-chaqueta-capucha de esas que se llevan ahora.

Entonces llegamos a la rampa. Todavía estábamos dentro de la estación, que ahora recordaba a un Paddington (debe ser que en España no tenemos estaciones con solera...) demasiado dorado, un amplísimo y soleado espacio se abría para albergar una especie de muelle donde se amarra-- ¿qué es eso? ¡un edificio!. La escena me recordaba aquella de una película de Indiana Jones donde los protagonistas suben a un zeppelin. Era una especie de edificio-plataforma-flotante de dimensiones gigantes, con aspecto de carabela metamorfoseada en un aerostático verticalmente ambigüo y ondulado con trazas de casino-Hotel. Me paré sobrecogido, boca en modo buzón.
- Amic...- alcancé a decir, esperando que Henry me aclarara qué es.
- Vamos, daviz, llegaremos tarde- dijo Ricón -debemos ser los últimos ya...
- Somos los últimos- coreó Rómulo, ampliando la sonrisa que nunca pierde.

Cuando uno sueña con Liechtenstein espera un paisaje tirando a agreste en medio de los Alpes, no una especie de Dubai decorado a la mode taberna irlandesa.
- Vamos- me empujaron y caminamos hacia la rampa de abordaje.
Confirmado, es un muelle para aerostáticos y otras bestialidades volaradoras, planeadoras y aeroflotadoras operada por la compañía Liechtenstein AeroTräume GmbH, según se leía en una placa de bronce al pie de la rampa.
Había un mostrador donde una azafata nos pidió la documentación.
- Please sir , your VISA card and a phote identification - dijo la joven.
- La visa? - me extrañé.
- Just for locating your booking and for confirmation purposes.
No entendía de que iba eso, pero me resigné. "¿Quién habrá hecho la reserva? ·Qué mas da, Daviz. Paga, dásela". Saqué mi tarjetero y le fui dejando mi tarjeta de crédito en lo que buscaba el DNI. Rincón y Rómulo ya habían pasado el control y estaban a diez metros de nosotros dos. Rómulo empezó a saludar exagerdamente agitando la mano, como hacen los niños pequeños, gran sonrisa en la boca, siempre. Henry seguía conmigo, esperando pacientemente. Le doy a la azafata el carnet. Lo examinó, me observó y me lo devolvió:
-Sir, this is your library card. Can I have your official ID card or your EU citizen passport, please?
El puñetero carnet de la biblioteca, le di. Probé con otro de los carnets, pero no sé que pasó que empecé a no ver bien. Henry seguía ahí a mi mi lado esperando, él ya ha había hecho la pertinente comprobación. Oh no, los ojos me pesaban, de sueño. Pensaba que la tan manida broma de mi narcolepsia era eso, una broma. Nunca me había pasado a pleno día, pero empezaba a tener tanto sueño que apenas veía. Me pesan los párpados. Le entrego otro carnet a la señorita de AeroTräume, pero por lo visto es el carnet de conducir y no le vale. Párpados de hierro. Derrotado dejo todo el contenido encima del mostrador, ya sin apenas abrir los ojos y sumido en una somnolencia que me va venciendo. Paz, oscuridad. Ya no veo nada. Henry se ha debido hacer cargo de la situación y noto que me guía, sujetándome el codo y caminamos. Morfeo me está abrazando fuerte, y Henry me sujeta. En la oscuridad, sigo caminando, y debemos entrar en algun sitio del hotel-volador-aerostático. Oigo a lo lejos desde la espesura en la que estoy sumido voces, algo de buscar al Malabar, a Valkyria, la Doctorcita y algunos amigos suyos, que deben estar por allí. También oigo, con efecto doppler, a Isa maravillandose de las habitaciones, habéis-visto-chicos, que-lujo-chicos. Qué de gente ha venido.
Oscuridad total.
Cuando despierto, estoy solo. Ni rastro de nadie conocido. Estoy en una habitación-camarote decorado estilo victoriano, y cuando salgo al pasillo no hay más que moqueta, y la colmena de puertas se organizan en torno al inmenso hall que viene desde la planta baja hasta el último piso, vete-a-saber-cuál-es. ¡Es tan parecido al Grand Melia de Reforma! Ni rastro de mis amigos. Abajo en el hall hay una piscina, como en algunos Holiday Inn en Estados Unidos.
- Perdone, ¿donde está la recepción?, pregunto una vez en la planta baja a una asistente que pasaba- No la veo por ningun sitio, y no sé donde estan mis amigos.
- La recepción cerró al salir de Liechstesntein- me dice, curiosamente en un español de Burgos, perfecto.
- ¿¿Ah, pero es que este bicho se está moviendo??
La chica me mira de abajo arriba como si de repente hubiera visto un OVNI, un elefante rosa o a Jimenez-Losantos vestido de bailarina de ballet, tutú incluido,... ella ni se inmuta, ni contesta, y se marcha, y allí me deja. Me acerco a la piscina, pero no hay pers--
De repente la música empieza a sonar a todo trapo por la megafonía

Giggin' alone at the bottom of my hill My scavenger time it drives me so mad and ill Who brought the news today - she ran away? ....

¡¡Es Jammin*Inc y su Raggapunk!! ¡Pero si es una de mis canciones favoritas! ¿qué hace sonando aquí? Y va en crescendo...

She ran away ..she ran away from me! Where will you go? wanna dissappear.. Can't let my eyes on you
..

¿Y ese zumbido? Sale de mi móvil.. estoy ..en mi habitación.. de mi casa.. despertando del sueño. La alarma. El móvil. Claro, ...ooohh...lo que suena es la música que tengo de alarma. El sueño se desvanece, y con él, el hotel-aerostático, Liechstenstein-dubai, y el fin de semana rural-alpino.

viernes, 1 de febrero de 2008

Armas contra un sueño


Vosotros que creeis
que nadie puede pararos
algún dia encotraréis
la horma de vuestro zapato.

Milenios de evolución
no sirven en esta tierra
si enfrentamos la fuerza de la razón
contra la razón de la fuerza.

Para cuando el final
de fusiles contra piedras.
Para cuando la ansiada paz
encontrada en una mesa,

donde juntos unos y otros
expongan sus problemas
y abran por fin los ojos
a los males que ellos crean.

Sueño con un mundo nuevo
donde no hagan falta uniformes,
solo aquellos que me encuentro
entre pinturas de mil colores.

Donde no haya más que una raza
común a todos los hombres,
la de los que andan sobre dos patas,
y no miran origen ni religiones.

Donde el lenguaje sea el del alma
y las miradas traspasen los ojos
para llegar hasta donde se halla
lo que tenemos más valioso.

Que no distingue blanco o negro
asiático o mestizo
que solo es lo que más queremos
y lo que todos compartimos.

Unidos todos los pueblos
soñemos con fuerza y empeño
pues no hay arma que de más miedo
que el poder que tiene un sueño.


Imágen tomada de: http://you.presscue.com/node/64

miércoles, 2 de enero de 2008

Viejos sueños y nuevos deseos


Acabaron las felices fechas de la controvertida Navidad, para algunos una fiesta de amor y buenos deseos y para otros un engaño comercial para sacarnos la pasta.
La verdad es que para mí son un momento de encuentro con la familia, que si bien tiene un origen falso y comercial desemboca en unos lindos días disfrutando de mi sangre con una predisposición excelente por todo el mundo, así que si la excusa es una mentira, bienvenida sea.
En esta ocasión he recibido el año nuevo rodeado de nieve y en la mejor compañía, así que esto apunta a que el 2008 puede ser un gran año. Eso y la sabiduría que da la experiencia, que a todos debe servirnos para no repetir errores y acumular nuevos aciertos en pos de acercarnos aunque sea ligeramente a descubrir quienes somos y cuál es nuestro lugar en el mundo.
Aún así entre descenso y descenso sobre la delicada nieve montado en mi tabla de snow ha habido tiempo para vomitar pensamientos empaquetados en estrofas.
Mis mejores deseos para todos en el año que comienza.

En la oscuridad de la noche
envuelto en tus abrazos
rememoro mis batallas,
mis victorias, mis fracasos.

Me observo con perspectiva
y contemplo mis arañazos,
los que me dió la vida
y los que me hice a cabezazos.

El tiempo endureció mi piel,
ya solo vulnerable a los cañonazos,
pero en cada nueva batalla pongo la hiel
y me expongo a besos y mazazos.

Y lejos de hacerme más débil,
ésta actitud me vuelve más humano,
en un mundo que tantas veces no entiendo
y que exploraré cogido de tu mano.

Sigamos la vereda del destino,
sigamos avanzando, sigamos,
crucemos juntos el abismo
que separa lo mundano y lo sagrado.

-------------------------

Te conozco demasiado
oscuro demonio ajeno,
muchas veces me has humillado
brutal enemigo de lo tierno.

Tus málevolas redes
tejen mordazas frías de invierno,
que me enterrarán si pueden
en las profundides del averno.

Pero entérate, miserable cobarde,
tu poder no es eterno,
tu magia no me alcanzará; demasiado tarde,
tus armas se oxidan, no te temo.

Me lanzaré al océano de la casualidad,
donde no llegan las garras del miedo,
donde el premio si ganas es la felicidad,
y si pierdes, tu valor es tu consuelo.

-------------------------

Tristeza,
Belleza,
pobreza,
pereza,
hay que ir a por todas,
!perezca quién no crezca!

Ambición,
Compasión,
Maldición,
Atracción,
No quiero comuniones ni bodas,
!quiero acción, al pie del cañón!

Maldad,
Hermandad,
Ruindad,
Bondad,
No me toquen más las bolas,
!voy camino a la eternidad!

lunes, 12 de noviembre de 2007

Blanco y negro

Este fin de semana por fín tuve el curso de cuentacuentos, estaba ansioso por que llegara el día y no defraudó para nada mis expectativas, por motivos de organización y de ombliguismo de la gente fuimos menos de los esperados, y no hicimos la contada en público. A cambio disfrutamos de un día de compañerismo, ilusión y magia entre 6 personas deseosas de llenar nuestras vidas de sueños.
Aprendí mucho en lo artístico, pero por encima de todo aprendí mucho en lo humano. En el grupo me acompañaban desde un treintañero diseñador gráfico y monologista de humor aficionado, hasta un hombre de 45 años separado no hace mucho y por tanto con una carga vital importante, una treintañera muy tímida, escritora en ciernes, y una joven de 23 años, pedagoga de niños y cargada de fuerza, ilusión y simpatía. En esta amalgama de edades e historias fluyó una comunicación sincera, motor de un crecimiento personal y de grupo que todos nos llevamos como recuerdo.
Al calor de la amistad aprendimos no solo a contar cuentos, sino también y sobre todo a escuchar, a mirar, a soñar... y a disfrutar de la energía positiva de los demás. Queda de nuevo demostrado que escondido en tu agujero nunca encuentras gente afín, pero cuando sales y te expones el mundo muestra toda la gama de colores que anida en su interior, y solo tienes que escoger en cuál de ellos te encuentras más a gusto. Lo mejor, los abrazos sinceros y sentidos de despedida, adoro los abrazos, cuánto bien hace un abrazo!!.
Aquí os dejo el enlace a la página de la que saqué mi cuento, tiene muchos y muy lindos, el que yo conté lo titulan, una historia para niños grandes, quién vaya a coincidir conmigo que no lo lea, si quiere, porque se lo contaré gustoso si la situación acompaña. Y quien lo lea que me diga que sintió por favor, porque yo todavía escurro una lagrimilla si lo leo en silencio.

http://ca.geocities.com/el_rincon_de_nora/indice_cuentos.htm

Este post debía terminar aquí, y el fin de semana habría sido fantástico, pero no puede ser,
y no puede ser porque ayer cuando bajaba de mi casa encontré un hospital de campaña, tres ambulancias y dos coches de policía,
no puede ser porque toda esa gente estaba allí porque había habido una reyerta,
no puede ser porque en esa reyerta murió una persona,
no puede ser porque esa persona era un chaval de 16 años,
no puede ser porque la muerte de ese chico ocurrió por un enfrentamiento entre skins y antifascistas,
no puede ser porque con 16 años no se sabe ni de que color es cielo, no se tienen razones ni para matar ni para morir,

hoy hay una familia más destrozada, por nada, para nada,..... y un chaval en otro mundo intentando cantar...

viernes, 10 de agosto de 2007

Estoy cansado de ver cabreados


Ayer llegué de un viaje de trabajo de 4 días por Avilés, esperaba disfrutar de la playa al salir de trabajar pero la atmósfera tenía otros planes, y me obsequió con 3 días de frio y ligeras lluvias, en fin, cambié playa por acantilados y paseos junto al mar, y degustación de marisco del bueno,.. no me puedo quejar.
Decía, llegué sobre las 10 a mi casa después de 1 hora de avión, 3 horas de trámites aeroportuarios y 1 hora más de metro, estaba cansado como un perro, solo me apetecía estar solo y tranquilo en mi casa, me cruce con mi compañero de piso y un colega que se marchaban de fiesta, no acepté el envite y me dispuse a relajarme en el sofá con la total convicción de que no habría nada interesante en esa caja que emite imágenes, me equivoqué, haciendo zapping di con el comienzo de una película que la primera vez que la ví me produjo una gran impresión, no solo por sus imágenes impactantes, sino sobre todo porque trataba de mostrar los argumentos y razones que pueden llevar a alguien a convertirse en una máquina de hacer daño. Hablo de American History X, película que debería ser mostrada a los chavales en los colegios como medio didáctico para apartarlos de charlatanes malnacidos que intentan traspasarles su podredumbre y rencor.
Huelga decir que me la tragué entera, y me fui a la cama con una lágrima pugnando por asomarse al balcón de mis ojos. Hay una frase que dice Derek Vinyard a su hermano cuando le explica porqué ya no cree en la basura racial que le habían inculcado:
" Estoy cansado de estar siempre cabreado ".
Cada vez que cogo el coche o salgo a la calle y veo a todo el mundo pitar, discutir, protestar, a los demás les pondría este trozo de la película, cada vez que escucho a los politicuchos, comentaristas y demás engendros del panorama político les pondría este trozo de la película.
Cada vez que la rabia me atenace la imaginación, y asfixie mis sueños, recordaré este trozo de la película.

lunes, 23 de julio de 2007

La tierra de los sueños

Soy el que navega en una patera
por las olas de una lágrima,
soy el que espera sentado en la acera
que le recogan las águilas,


soy el que escala sin arnés
por la comisura de una sonrisa,
y dando mil y un traspiés
acaba alcanzando la cornisa,


donde me llevarán mis pies?,
ni yo mismo he de saberlo,
cuando venza a mis demonios, tal vez,
mis alas acaricien los cielos.


y si entonces queréis verme,
gritar un mensaje al viento,
las águilas me lo traerán,
a la tierra de los sueños.



Soria, Julio 2007