El tiempo paulistano esta "maluco", loco. Dicen que esta ciudad tiene
todas las cuatro estaciones marcadas, y que las puedes encontrar todas
en el mismo día. ¡Y es cierto!
Cuando llegué de Salvador era otoño, un otoño de esos tristones,
secos y sin hojas secas que arrastrar con los pies. Hoy estoy en el
patio de Casa das Rosas, una de las pocas mansiones de los barones
cafetaleros que no derribaron en la Paulista. Estoy tomando café,
sentado en una de las mesas, leyendo un poco y aprovechando que hoy de
nuevo es primavera, virando, de aquí a poco, hacia el verano.
