Todavía estoy impresionado por lo que acabo de leer, en meneame encuentro una noticia que alguien ha enviado, respuesta espeluznante para justificar una muerte, es una carta al director en un periódico catalán de una mujer que se escandaliza por las palabras del padre de uno de los jóvenes que hace unos años quemó viva a una indigente en un cajero. Busco esas palabras en internet, y las encuentro. Y trato de ponerme en la piel de ese padre. Hay unos hechos objetivos, mi hijo ha asesinado a una persona inocente, con total desprecio por esa persona y total falta de la más leve humanidad o la más leve piedad. Objetivamente mi hijo merece un enorme castigo por lo que ha hecho, quizá no haya castigo suficiente para pagar por quitarle la vida a otra persona, vida que nunca podrá recuperar. El segundo hecho objetivo es que un padre sufre inmensamente por los dolores de sus hijos, independientemente que sean merecidos, buscados o provocados por el propio hijo. No es una situación fácil, eso es evidente, ¿que debe primar más en una persona, la defensa de los vástagos o el sentido de justicia? ¿como pueden justificarse hechos atroces por el mero hecho de que sea un ser querido quien los cometa? ¿nuestro sentido de la justicia se anula cuando son personas queridas las que están implicadas?...... Recuerdo el caso de la mujer golpeada por Antonio Puertas y defendida por el profesor Neira...
No se como actuaría si fuera yo ese padre..., por suerte no lo soy y puedo hablar con cierta objetividad, espero que esos muchachos sean condenados, y paguen por lo que hicieron a una pobre mujer indefensa, espero que otros muchos aprendan en cabeza ajena y puedan evitarse nuevos hechos como estos, y espero sobre todo que muchos padres vean en estos hechos que la educación de sus hijos es una responsabilidad de la que no pueden evadirse, porque sino todos sufriremos las consecuencias de vivir entre chavales para los que todo vale y no hay ningún límite.
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lunes, 27 de octubre de 2008
lunes, 15 de octubre de 2007
El cajero
Puente, tres días seguidos libres, viajo a casa de mis padres, hace tiempo que no voy y además se van de vacaciones, así que es el día perfecto para cargarnos mutuamente de cariño. Vamos al pueblo, a ver a mi abuelita, está estupenda, con sus achaques y problemas pero con esa carita que es un abismo de ternura, solo verla me retrotae a la infancia, a esos tiempos en que el autopsicoanálisis no existía y campaba la paz en mi espíritu. Pasamos un lindo día y volvimos a Pucela. Mis padres están cansados y quieren acostarse pronto, así que les dejo y me voy de cañas, charla agradable y vuelta a casa sosegado, tranquilo.
El sábado comienza llevando a mis padres a la estación, vienen amigos suyos que les acompañan en el viaje y las habituales preguntas, ¿que tál por Madrid? ¿cuándo te cortas el pelo? ¿tienes novia?... con sus típicas respuestas, Bien, Ya veremos, no,...Tras la despedida comida con excompañeros, recuerdos y risas, aunque me apena ver que no han cambiado nada, que siguen jodidos con mil horas de trabajo y con esa sensación de tristeza flotando en el ambiente.
Por la noche llega la reunión con los viejos camaradas, cada vez menos y cada vez más distintos, mil cervezas y mil porros, agradables conversaciones hasta cierta hora, y sensación de vacío a partir de ahí. Domingo de resaca con mordiscos de melancolía, para salir de ella subo a ver a mis primos, se les ve tan felices, con su casita y su vida tranquila, me alegra verlos felices, se que no es eso lo que yo busco pero siento envidia de la sensación que transmiten, quizá no está tan claro que no es eso lo que busco, o quizá si lo está pero envidio el resultado, no lo sé. Vuelvo para Madrid de madrugada para evitar los atascos, aún así no hay suerte y nos comemos una buena, llegada tardísimo a casa y mordiscos de melancolía al bajar del coche en medio de la noche, sin nadie a mi alrededor y sabiendo que cuando suba a casa me sentiré como en la calle, en medio de la noche sin nadie a mi alrededor. Otra vez hubo muchas conversaciones en el fin de semana, otra vez sesión de psicoanálisis, otra vez desacuerdo en las conclusiones, otra vez no entiendo nada, otra vez melancolía,......
Una vez cerrado el coche enfilo hacia mi casa, paso por el cajero de La Caixa, inútilmente iluminado, como un faro en medio de un océano muerto, casi sin darme cuenta desvio una mirada al pasar junto a él, en el suelo tirado sobre unos cartones hay un hombre, o mujer, no puede distinguirse entre el amasijo de ropas roidas y sucias, solo distingo la oscuridad en sus calcetines blancos como una metafora de su situación, un mundo inicialmente blanco y un presente negro, y un futuro oscuro.
Dormirá en mitad de un cajero, sobre el duro suelo, con el único abrigo de un cartón, expuesta su mala fortuna a los mirones que pasamos por allí y Dios quiera que no, a la sinrazón de cualquier energúmeno que pase por allí.
Me voy a casa cabizbajo, soy un imbécil y un snob, como decía mi abuelo !cuánto hambre tenías que pasar!, así no nos preocuparíamos de necedades.
Cinco horas después estaba saliendo de casa para ir al curro, paso por el mismo cajero, su inquilino ya no está, el alba fue su despertador y su señal de huida, ya no es tu sitio el cajero, ahora es de día, ahora tu sitio es la calle,..... ¿donde estarás ahora? ¿que esperarás de este nuevo día?.....
El sábado comienza llevando a mis padres a la estación, vienen amigos suyos que les acompañan en el viaje y las habituales preguntas, ¿que tál por Madrid? ¿cuándo te cortas el pelo? ¿tienes novia?... con sus típicas respuestas, Bien, Ya veremos, no,...Tras la despedida comida con excompañeros, recuerdos y risas, aunque me apena ver que no han cambiado nada, que siguen jodidos con mil horas de trabajo y con esa sensación de tristeza flotando en el ambiente.
Por la noche llega la reunión con los viejos camaradas, cada vez menos y cada vez más distintos, mil cervezas y mil porros, agradables conversaciones hasta cierta hora, y sensación de vacío a partir de ahí. Domingo de resaca con mordiscos de melancolía, para salir de ella subo a ver a mis primos, se les ve tan felices, con su casita y su vida tranquila, me alegra verlos felices, se que no es eso lo que yo busco pero siento envidia de la sensación que transmiten, quizá no está tan claro que no es eso lo que busco, o quizá si lo está pero envidio el resultado, no lo sé. Vuelvo para Madrid de madrugada para evitar los atascos, aún así no hay suerte y nos comemos una buena, llegada tardísimo a casa y mordiscos de melancolía al bajar del coche en medio de la noche, sin nadie a mi alrededor y sabiendo que cuando suba a casa me sentiré como en la calle, en medio de la noche sin nadie a mi alrededor. Otra vez hubo muchas conversaciones en el fin de semana, otra vez sesión de psicoanálisis, otra vez desacuerdo en las conclusiones, otra vez no entiendo nada, otra vez melancolía,......
Una vez cerrado el coche enfilo hacia mi casa, paso por el cajero de La Caixa, inútilmente iluminado, como un faro en medio de un océano muerto, casi sin darme cuenta desvio una mirada al pasar junto a él, en el suelo tirado sobre unos cartones hay un hombre, o mujer, no puede distinguirse entre el amasijo de ropas roidas y sucias, solo distingo la oscuridad en sus calcetines blancos como una metafora de su situación, un mundo inicialmente blanco y un presente negro, y un futuro oscuro.
Dormirá en mitad de un cajero, sobre el duro suelo, con el único abrigo de un cartón, expuesta su mala fortuna a los mirones que pasamos por allí y Dios quiera que no, a la sinrazón de cualquier energúmeno que pase por allí.
Me voy a casa cabizbajo, soy un imbécil y un snob, como decía mi abuelo !cuánto hambre tenías que pasar!, así no nos preocuparíamos de necedades.
Cinco horas después estaba saliendo de casa para ir al curro, paso por el mismo cajero, su inquilino ya no está, el alba fue su despertador y su señal de huida, ya no es tu sitio el cajero, ahora es de día, ahora tu sitio es la calle,..... ¿donde estarás ahora? ¿que esperarás de este nuevo día?.....
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