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jueves, 17 de julio de 2008

El lobo estepario



Tiempo de sueños,
tiempo de penas,
corre sin freno,
corre la arena.

Busco recuerdos
de tierras ajenas,
busco en silencio,
mi alma en la hierba.

Años de esfuerzos,
riegan mi esencia,
años de intentos,
y también de indolencia.

Extraño sentimiento,
en la noche me atormenta,
corro y corro, sin aliento,
perseguido por la bestia.

No descanso ni un momento,
acosado en cada puerta,
miro atrás, a mi tormento,
intuyo mi rostro tras la careta.

No hay enemigo siniestro,
el adversario no está fuera,
el temido sortilegio,
en mi interior esconde la respuesta.

lunes, 7 de julio de 2008

Tiempos veraniegos

Llegan los tiempos veraniegos, y con ellos viajes y aventuras. Comencé con un libro buscado desde hace tiempo, y recomendado por buenos amigos, El lobo estepario...

"Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria que al dormecino dios de la semisatisfacción le tirararía a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa......"

Y entre lectura y descanso, siempre hay tiempo para purgar el alma a través de la poesía...

Aires de grandeza
atesora el personal
aires de grandeza
en su vida profesional

Aires de grandeza
que le elevan al pedestal
de la ambición y la miseria,
dos futuros, un final.

¿qué buscas con tu apuesta?
¿que esperas conquistar?
¿el corazón de la bestia
o el líquido del lagrimal?

Tus motivos, tus razones,
tus esfuerzos sin igual,
se me antojan eslabones
de la cadena en tu yugular.

Te oigo y no te escucho,
te miro y no te veo,
te escondes en tu refugio,
te escondes, compañero.

Tus ansias y tus sueños
caben en una mesa,
tu nombre en un letrero
y una gran nómina en tu cuenta.

Vacío está tu interior,
vacío como un abismo,
pues todo lo anterior
no te acercará a ti mismo.

La grieta es cada vez más grande,
el miedo se multiplica,
corre hacia el desastre,
corre, "no seas marica".