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sábado, 5 de septiembre de 2009

Memorabilia

La memoria es como un mar de retazos melancólicos; los recuerdos flotan insolentes, con vida propia; van, vienen, emergen, se sumergen, y se arremolinan, chocando, encajando, y formando mosaicos caleidoscópicos, imágenes que a veces cobran sentido, y otras, es mejor no mirar.

jueves, 9 de abril de 2009

Rotavolución

Ha sido un día cansado. Arrastrando los pies por el bosque de Chapultepec, que ni un miércoles santo descansa de turistas, de orgullo patrio y de otras señas de lo mexicano, que invaden lo que un día fue un retiro apartado para el castillo regente. Hoy ya me parece una sombra, adornada, como todo lo que vemos en este siglo, de la añoranza de un recuerdo que ni os perteneció ni fue como lo pintan. No hace falta leer a Carlos Fuentes para darse cuenta de la opacidad de esta región del aire translúcido, tan contaminada, en el sentido físico, y en el metafísico también. El recuerdo colectivo, común, tiene la lacra de quedarse sólo con los vestigios románticos de los hechos; quién sabe si es una cuestión de mercadeo o simplemente la mente del hombre –y de la mujer- que hace por olvidar lo feo del pasado, y subjetiviza la historia para ensamblarla con el presente, siguiendo un instinto de autoprotección. Así se puede vivir, hoy. Y tal vez así se pueda construir una identidad nacional. 
Así, uno piensa en la Revolución, como una inspiración divina, nostálgica, de la bravura de los insurgentes e inconformistas, de los soñadores que querían cambiar las cosas. Por justicia, por todos, para todos. Pero en cuanto se entra más en materia se llega a una cinta de Moebius, que tanto me gusta cómo ilustró Orwell en 1984: los bajos siempre serán bajos, y por encima de ellos, los altos y los medios luchan en el ciclo de la alternancia, puro egoísmo. Desde luego no soy experto en sociología, antropología, historia, ni en nada realmente, pero es lo que veo. Es una constante:
El revolucionario que derroca al dictador, termina convertido en un nuevo dictador. 
Los únicos héroes auténticos son aquellos que mueren antes de corromperse.

martes, 24 de abril de 2007

La Memoria, mi amiga esquiva

Hoy voy a hacer algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer, poner delante de mis ojos algo que conforma mi ser y que casi nadie (a veces ni siquiera yo) es capaz de entender.
Desde siempre ha sido una característica mía la mala memoria, no para el trabajo por ejemplo donde nunca he tenido problemas por esta razón, pero si para el día a día, las personas que me rodean han tenido que acostumbrarse no siempre de buena gana a contarme cosas y que días después les vuelva a preguntar o vuelva a surgir el tema y yo no recuerde ni siquiera haber hablado de ello. Es algo extraño porque mucha gente tiende a sentirse ofendida, para ellos mi falta de memoria quiere decir que no les presto atención o que no me importa lo que me cuentan. Para mí fue un quebradero de cabeza durante algún tiempo, puesto que al no ver a nadie que tuviera el mismo proceder que yo me era dificil entender porque mi mente actuaba de esa manera, con el tiempo no solo he llegado a aceptar esta característica de mi mente sino que he llegado a apreciarla, me despierta tanta ternura como la que me daba hablar con mi abuelo cuando la demencia se había apoderado de su mente y aparecía ante mi como un niño inocente, hablando de cosas que se supone no son las propias de los adultos, pero que a mi me sacaban una cascada de sonrisas y de la ya mencionada ternura.
Con el tiempo he llegado a entender que si bien puede ser un problema en mi relación con aquellas personas que necesitan demasiada atención y por tanto sienten como un ataque el que no recuerdes hechos cotidianos de sus vidas, por otro lado es una herramienta que ha servido para atemperar mi carácter, para hacerme tender hacia una manera de afrontar la vida ajena por completa a la tensión, a la crispación, al estress,.... al tener continuos despistes que me ocasionan frecuentes problemas solo tenía dos caminos, vivir siempre enfadado y apesadumbrado por los problemas que yo mismo me generaba o enfrentar los problemas con un ciertos estoicismo y entendiendolos como parte de la vida, y sin darles más valor que el que realmente tienen.
Por tanto me siento agradecido a mi propio defecto porque creo que me hace mejor persona, mejor amigo, mejor compañero, por supuesto tiene sus peajes, este fin de semana no he podido coger un vuelo a Londres para ver a un amigo porque tenía el DNI caducado, con lo que he perdido la experiencia y el dinero, pero algo que en otro tiempo me habría hecho rabiar durante dias, en la actualidad solo me ha hecho lamentar el error, reírme durante horas de mi propia idiotez y disfrutar un lindo fin de semana en Madrid que de otro modo me habría perdido.
Así que ahí va un aviso a navegantes, cuando hables conmigo disfruta de la conversación con intensidad y si no es así no te preocupes, cuando quieras podremos volver a tenerla porque yo no me acordaré de haberla tenido.