En mi caso fue rápido, demasiado. Después me sentí con rabia por lo fácil que había sido, lo fácil que yo lo había puesto. Me dolía el cuerpo, tenía algún rasguño, por el roce contra el suelo.
Fue así: estaba en la Paulista, casi al final, cerca de Consolação, intentando sacar una foto de uno de esos cuadros que el MASP colgó en una de las paredes de cualquier edificio. El cuadro era grande, había poca luz ya, era casi de noche, y estuve buscando el mejor encuadre. Lo percibí perfectamente, de reojo, la bicicleta iba cruzarse entre mi iPhone y el cuadro, estropeando la foto. Esperé, y para no perder el encuadre, ni me moví, sostuve el teléfono en las manos. En el instante siguiente, percibí sus dedos, casi en los míos, tirando suavemente de mi teléfono, casi a cámara lenta. Ahí el tiempo se paró, pero solo para mi... Pareció que pasó una hora PUTA QUE PARIU hasta que reaccioné y salí corriendo FILHO DA MAE el suelo viró a mi encuentro y choqué con él... COMO ACONTECEU ISSO!! ahí pasé dos años y medio, tan lento, hasta que me levanté y nuevamente salí corriendo, chocándome con la gente AFASTE! pero el tipo ya descendía por Augusta tres cuadras más abajo en dirección al centro.
Esto es Sampa también.
No sé como pude caerme. Parecía que iba tan lento. Después los testigos me dijeron que realmente salí muy rápido y que me caí por el impulso que pegué, que me desequilibró. Lo que mas rabia me dio en ese momento es que el tipo ni siquiera era un ladrón, siquiera profesional, si no un menino idiota que vio la oportunidad y la aprovechó. En ese instante, ya no quería recuperar el iphone, quería matarle a golpes. Quizás fue lo mejor, quién sabe, tal vez fuera un menino idiota en una bici a quien si le pillo le destrozo (con lo que he crecido últimamente, creo que no seria difícil) pero tal vez como decían los testigos, después saca una faca, navaja, y por 300 euros termino en el hospital, y esta vez el sushi es lo de menos. Ya oí muchas historia, así. Gente que muere por un celular, o que terminan en una silla de rueda por cien reales. Y algunos no tuvieron opción, les dieron un tiro y se llevaron todo lo que tenían.
Lo que más siento es que después de seis meses esperando para poder liberar mi viejo iphone, después de pasar toda la mañana del sábado en una tienda de la Vivo para conseguir una tarifa plana para el telefonito, depués de todo eso, me lo quitan de las manos, de la manera más tonta. Y ya estaba advertido. Uno de los compañeros de trabajo vio exactamente la misma escena ocurriendo en la Paulista.
Es una pena, el tipo en la bici hizo una estupidez. Después de todo, a mi me da la excusa perfecta perfecta para comprar el flamante iPhone 4 (asegurado contra robos, esta vez), y él se lleva un teléfono viejo y bloqueado doblemente, por red después de una denuncia, y por una contraseña que configuré en él. Esta vez consiguió eso. La siguiente tal vez se lleve una paliza, o le atropelle un onibus durante la fuga, y yo no lo iba a sentir.
Leí un artículo buenísimo una vez en ElPaís sobre los problemas que sufre México, lo atribuían a que la corrupción ya llega a nivel de la cidudanía, no se reserva sólo a la especie política. Afecta a buena parte de la población humilde: el que pueda sacar tajada, pegar una mordida, lo va a hacer. Lo pongo en duda, al menos, el generalizarlo así. Ahora si el estereotipo es que en en México el ciudadano humilde es corrupto por defecto, en Brasil sería delincuente.