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domingo, 27 de abril de 2014
Pánico
En Brasil se vive una guerra encubierta, y la clase media (si es que eso existe), miramos para otro lado.
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miércoles, 23 de abril de 2014
Caos en copacabana
Helicópteros, olor a neumático quemado, griterío. La gente de la favela debe estar muerta de miedo. El morro entero esta sin luz, toda la comunidad... Miles de casas... Y tiene pinta de ser intencional. Esta claro quien gobierna ahí arriba. La avenida Copacabana esta cerrada al tráfico, el túnel viejo también, a mi calle llega el humo, y se veía aún fuego en la calle vecina donde la ladera sube a Cantagalo, cerrada por la PM. Esta claro de quien es la ley, quien diga que aquí no pasa nada prolonga el escaparate, días semanas meses segundos. Pensé que aguantarían por lo menos hasta después de la Copa, pero no... Mientras invaden nuevas favelas en la zona norte, se les descontrolan las de la zona sur. Los tiroteos ocasionales en el morro comienzan a ser demasiado frecuentes. Ahora el silencio ahí abajo es un poco macabro. Sólo se oye el helicóptero y sirenas de policía yendo y viniendo... Noches así dan miedo.
¿Qué pasará con Río después de las Olimpiadas?
¿Qué pasará con Río después de las Olimpiadas?
domingo, 19 de agosto de 2012
Veneno
Estaba irritado. Violentado diría, pero ahora, sentado a la sombra y con el vientecillo que baja de la ladera de Graça, un rico café italiano y la musiquilla que sube del Porto de Barra estoy mas tranquilo. La playa esta atestada, por la mañana cuando me di un baño aun se veía la arena desde la balaustrada. Ahora solo hay sombrillas, y aun sigue llegando gente. Si sube la marea como el viernes, van a tener que trepar.
Ocurrió así. Paseaba por el paseo marítimo, lleno de gente y oí "sai, sai". Dos policías corriendo, y agitación abajo en la arena. Era apenas un "moleque", negro corriendo. "ladrão, ladrão!". Creo que era un reloj. Hubo un bañista que le hizo una tijera, cayó, calló, rodó. Y a partir de ahí, comenzó la bestialidad, todo el mundo en la playa, en el paseo, animando. La gente empezó a darle patadas. El chaval se tambaleaba, no sabia donde ir. Pensó que aun podria salir. Corria. La gente se ensaño. Le cayeron ostias por todos lados, patadas voladoras, le golpearon en la cabeza con un altavoz. Le tiraron al suelo. Varias veces. ¿Donde esta la policia? La gente animando, vitoreando, diciendo que debía morir. Cuando se formo aquel remolino de gente encima de el, creí que le matarían. ¡Por un reloj! Que desgraciados. Yo queria decir que le dejaran, que no pasaba nada, que le iban a matar por nada. Que impotencia. Salió todo el veneno popular, el odio de unos contra los otros. Lo reflejaron en el ratero, un capitan de arena. Suerte que llegó el policia. Para protegerle, y sacarle de la playa. Vomitó en la acera, a dos pasos de mi. Se lo llevaron. Aun se oían comentarios. "Hay que matar a esos vagabundos" "esa peste". El ser humano es deplorable, pero cuando se junta, se vuelve un peligro. Invadimos todo, contaminamos todo, corrompemos toda la belleza que nos rodea y a nosotros mismos. Sentí odio por el odio de ellos. Me envenené con el veneno. Se propaga. Y ahora tengo que soltarlo aquí.
Ocurrió así. Paseaba por el paseo marítimo, lleno de gente y oí "sai, sai". Dos policías corriendo, y agitación abajo en la arena. Era apenas un "moleque", negro corriendo. "ladrão, ladrão!". Creo que era un reloj. Hubo un bañista que le hizo una tijera, cayó, calló, rodó. Y a partir de ahí, comenzó la bestialidad, todo el mundo en la playa, en el paseo, animando. La gente empezó a darle patadas. El chaval se tambaleaba, no sabia donde ir. Pensó que aun podria salir. Corria. La gente se ensaño. Le cayeron ostias por todos lados, patadas voladoras, le golpearon en la cabeza con un altavoz. Le tiraron al suelo. Varias veces. ¿Donde esta la policia? La gente animando, vitoreando, diciendo que debía morir. Cuando se formo aquel remolino de gente encima de el, creí que le matarían. ¡Por un reloj! Que desgraciados. Yo queria decir que le dejaran, que no pasaba nada, que le iban a matar por nada. Que impotencia. Salió todo el veneno popular, el odio de unos contra los otros. Lo reflejaron en el ratero, un capitan de arena. Suerte que llegó el policia. Para protegerle, y sacarle de la playa. Vomitó en la acera, a dos pasos de mi. Se lo llevaron. Aun se oían comentarios. "Hay que matar a esos vagabundos" "esa peste". El ser humano es deplorable, pero cuando se junta, se vuelve un peligro. Invadimos todo, contaminamos todo, corrompemos toda la belleza que nos rodea y a nosotros mismos. Sentí odio por el odio de ellos. Me envenené con el veneno. Se propaga. Y ahora tengo que soltarlo aquí.
martes, 8 de diciembre de 2009
Apanicarse
apanicarse
(Del lat. panĭcus, y este del gr. Πανικός).
1. verb. Reacción de un gringo ante un evento o circunstancia de mexicaneidad profunda latente que se manifiesta de forma intimidatoria.

Esta noche, a la vez que yo entraba en el metro Auditorio, salía toda una panda de seguratas (ellos y ellas) encabezados por un sigiloso que subía las escaleras con la pistola en ristre, y los demás que le seguían de verde, iban desenfundando.
Lo más raro fue que simplemente me pregunté "¿a donde irán?". Y lo segundo más raro fue que o lo soñé, o nadie se molestó en girar la cabeza.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Violencia
Que vivimos en una sociedad con cierta permisividad a la violencia creo que es algo que todos tenemos bastante claro, una sociedad en la que todos oimos constantemente de casos de violencia en la pareja, o de violencia con los hijos, o de violencia en la calle......
Muchas veces hemos discutido sobre la respuesta que la sociedad debería dar a esa violencia, por ejemplo con el caso de los menores de Barcelona que quemaron viva a una mujer en un cajero, (y digo mujer, que no se porque siempre hay que poner la etiqueta de indigente, una persona es antes persona que cualquier otra cosa), o el caso del profesor Neira,...
Ante éstas cosas siempre la discusión llega al castigo, es decir, ¿cuál es el castigo que merecen quienes ejercen violencia sobre los demás?, ¿cuál es la finalidad de esa acción correctiva?, porque está claro que no es lo mismo privar a alguien de libertad durante un tiempo y no emplear ese tiempo en nada que emplearlo en labores de reinserción, de formación, o de cualquier otro tipo que puedan servir para que ese individuo pueda reinsertarse en la sociedad y no suponer un peligro para la misma.
Hay muchos argumentos, y la verdad es que yo no tengo muy claro que habría que hacer, por supuesto creo que las medidas tomadas en último término deberían llevar a la reinserción, pero además de eso creo que es de justicia que la gente pague por lo que hace, que los culpables no queden impunes, ahora, cuál es el precio que han de pagar es algo que yo no sabría decir.
Pero algunas cosas son imposibles de comprender, y traslucen una injusticia tremenda, como en este caso Identificado el agresor que dejó a un joven en coma, en el último párrafo leo:
"En agosto de 2006 se produjo un hecho similar en la zona de bares de María Lostal, donde dos grupos de jóvenes discutieron por un cigarrillo. Cuando todo parecía haber terminado, uno de ellos, de 19 años, cruzó la calle corriendo y dio un puñetazo a otro, de 22, al que cogió desprevenido y le propinó un fuerte puñetazo en la cara. A consecuencia del golpe, el joven cayó desplomado al suelo y se fracturó la base del cráneo. El agresor se marchó del lugar y la víctima murió una semana después en el hospital.
Nueve días después, el autor de su muerte se entregó a la Policía.
La Audiencia Provincial de Zaragoza lo juzgó por un delito de homicidio por imprudencia grave por el que el fiscal le pidió una pena de dos años y medio de prisión. El tribunal lo condenó a dos años de cárcel, que no llegó a cumplir al no tener antecedentes".
Conclusión: Una persona golpea a otra y provoca su muerte, me da igual que no quisiera matarlo y solo quisiera romperla la cara, la cosa es, una persona se te acerca, te golpea,... la luz se apaga,..... tus seres queridos lloran...... y tu te pierdes para siempre todas las bellezas de la vida..... y la persona que provocó eso pasaría como mucho 2 años de cárcel (a ti te ha quitado unos 50 según las medias europeas) que por no tener antecedentes se quedan en.... NADA.
Lo siento, no puedo entenderlo.
Muchas veces hemos discutido sobre la respuesta que la sociedad debería dar a esa violencia, por ejemplo con el caso de los menores de Barcelona que quemaron viva a una mujer en un cajero, (y digo mujer, que no se porque siempre hay que poner la etiqueta de indigente, una persona es antes persona que cualquier otra cosa), o el caso del profesor Neira,...
Ante éstas cosas siempre la discusión llega al castigo, es decir, ¿cuál es el castigo que merecen quienes ejercen violencia sobre los demás?, ¿cuál es la finalidad de esa acción correctiva?, porque está claro que no es lo mismo privar a alguien de libertad durante un tiempo y no emplear ese tiempo en nada que emplearlo en labores de reinserción, de formación, o de cualquier otro tipo que puedan servir para que ese individuo pueda reinsertarse en la sociedad y no suponer un peligro para la misma.
Hay muchos argumentos, y la verdad es que yo no tengo muy claro que habría que hacer, por supuesto creo que las medidas tomadas en último término deberían llevar a la reinserción, pero además de eso creo que es de justicia que la gente pague por lo que hace, que los culpables no queden impunes, ahora, cuál es el precio que han de pagar es algo que yo no sabría decir.
Pero algunas cosas son imposibles de comprender, y traslucen una injusticia tremenda, como en este caso Identificado el agresor que dejó a un joven en coma, en el último párrafo leo:
"En agosto de 2006 se produjo un hecho similar en la zona de bares de María Lostal, donde dos grupos de jóvenes discutieron por un cigarrillo. Cuando todo parecía haber terminado, uno de ellos, de 19 años, cruzó la calle corriendo y dio un puñetazo a otro, de 22, al que cogió desprevenido y le propinó un fuerte puñetazo en la cara. A consecuencia del golpe, el joven cayó desplomado al suelo y se fracturó la base del cráneo. El agresor se marchó del lugar y la víctima murió una semana después en el hospital.
Nueve días después, el autor de su muerte se entregó a la Policía.
La Audiencia Provincial de Zaragoza lo juzgó por un delito de homicidio por imprudencia grave por el que el fiscal le pidió una pena de dos años y medio de prisión. El tribunal lo condenó a dos años de cárcel, que no llegó a cumplir al no tener antecedentes".
Conclusión: Una persona golpea a otra y provoca su muerte, me da igual que no quisiera matarlo y solo quisiera romperla la cara, la cosa es, una persona se te acerca, te golpea,... la luz se apaga,..... tus seres queridos lloran...... y tu te pierdes para siempre todas las bellezas de la vida..... y la persona que provocó eso pasaría como mucho 2 años de cárcel (a ti te ha quitado unos 50 según las medias europeas) que por no tener antecedentes se quedan en.... NADA.
Lo siento, no puedo entenderlo.
domingo, 7 de octubre de 2007
Sin ganas de estudiar
Domingo día 7 de octubre. Tengo que estudiar, mañana comienza la mini maratón de prácticas de la UOC, y como yo me he metido en esto pues a mí me toca estudiar. Pero eso no quita de que no me apetezca. He madrugado... pero no para estudiar, sino para ver cómo Alonso, este piloto tan engreído y bueno que no parece español (acostumbrados como estábamos a Carlos Sainz, trata de arrancarlo y esas cosas), restaba ocho puntitos a Hamilton en la lucha por el título, buff espero no perdérmelo dentro de dos semanas!!
Ahora ya he abierto los apuntes, pero busco otras distracciones. He entrado al blog de Marta, hacía mucho que no entraba, uno a veces necesita abandonar ciertos hábitos, pero espero recuperarlo pronto. Ha puesto un artículo Marta sobre la violencia, la nueva violencia estúpida que se está desatando con la quema de fotos del rey. Es curioso la agitación que se montó en España porque habían retenido en Eslovenia a dos compatriotas por quemar la bandera del país y aquí cuando arde una bandera española se monta la marimorena. Es complicado medir siempre todo por el mismo rasero, pero a mí también me parece mal, fatal, la quema no de símbolos sino de fotografías de una persona, si se quiere atacar a un estamento mejor seguir unos cauces civilizados. Aunque no estoy de acuerdo con Marta en lo que comenta de que el sistema de estado lo hemos elegido entre todos, hay unos cuantos millones de personas que no estuvimos presentes cuando se firmó la Constitución, y qué diantres, algún día se debería coger el toro por los cuernos y hacer ciertas preguntas a la gente:
- ¿estás de acuerdo con la monarquía?
- ¿estás de acuerdo con lo que la Constitución dice sobre la vivienda digna?
- ¿estás de acuerdo con que todos los españoles somos iguales ante la ley?
Pero el fondo del artículo de Marta era acerca de estos medios de violencia, en cuanto hay algo por lo que discutir primero se quema y luego se pregunta.
Después de mi lectura he seguido trasteando por casa, dando esquinazo a mis apuntes de derecho mercantil, y he encontrado uno de esos recortes de periódico que me gusta recuperar de vez en cuando. Además, cuando el papel comienza a estar amarillo lo encuentro más cálido. Hace poco comentaba con alguien unas palabras del gran Iñaki Gabilondo cuando se rompió la tregua el enero pasado, comentando que le parece una ofensa la chulería de su pueblo de tomar como un problema de vida o muerte el no estar de acuerdo con la forma de estado actual. Me encantaron sus palabras en su momento y lo bueno y malo de todo esto es lo que comentó un día malabarista, que la verdad es atemporal, y si comparamos la situación de la que se quejan los colectivos violentos en Euskadi con la situación en Birmania, el resultado es desolador.
Os pongo a continuación un fragmento del artículo que está disponible en esta página:
Eso me irrita porque ofende los dramas que el mundo tiene de verdad. Yo este año he estado en Gaza, allí he visto lo que es que un pueblo se sienta oprimido; yo he visto en África a gente que no tiene para comer, que tiene que caminar 10 kilómetros a por agua... Y que un pueblo como el mío se esté permitiendo la fantasmada, la chulada de darse la importancia que se está dando, convirtiendo un problema que es sencillamente un problema político como en el mundo hay millones, en un drama de este calibre, jugando batallas de vida o muerte, me parece una ofensa para los asuntos reales de vida o muerte. No puede ser, no puede ser que dediquemos la energía que estamos dedicando a este asunto, que estemos obligando a toda España a tener la paciencia superlativa de dedicar millones de horas de un tiempo que lo necesita para millones de problemas que tiene de verdad. Sencillamente, me parece un insulto, me siento ofendido como vasco y me siento irritado. Me parece que debería haber un problema de categorías. ¡Que esos pobres chicos ecuatorianos estén muertos ahora en nombre de no sé qué anhelo...! Vamos, hombre, hay que ver el problema real de estos dos ecuatorianos que habían venido a sacarse la vida adelante al quinto pino de su país y que les hemos matado porque nosotros creemos que una organización del Estado así es peor que una organización del Estado asá... Es que esto no resiste la comparación. No banalicemos hasta este extremo las cosas y, sobre todo, si las estamos banalizando, pongámonos colorados, que nos dé vergüenza por lo menos.
Al menos, si vamos a usar la violencia, primero mirémonos en el espejo y seamos valientes.
Ahora ya he abierto los apuntes, pero busco otras distracciones. He entrado al blog de Marta, hacía mucho que no entraba, uno a veces necesita abandonar ciertos hábitos, pero espero recuperarlo pronto. Ha puesto un artículo Marta sobre la violencia, la nueva violencia estúpida que se está desatando con la quema de fotos del rey. Es curioso la agitación que se montó en España porque habían retenido en Eslovenia a dos compatriotas por quemar la bandera del país y aquí cuando arde una bandera española se monta la marimorena. Es complicado medir siempre todo por el mismo rasero, pero a mí también me parece mal, fatal, la quema no de símbolos sino de fotografías de una persona, si se quiere atacar a un estamento mejor seguir unos cauces civilizados. Aunque no estoy de acuerdo con Marta en lo que comenta de que el sistema de estado lo hemos elegido entre todos, hay unos cuantos millones de personas que no estuvimos presentes cuando se firmó la Constitución, y qué diantres, algún día se debería coger el toro por los cuernos y hacer ciertas preguntas a la gente:
- ¿estás de acuerdo con la monarquía?
- ¿estás de acuerdo con lo que la Constitución dice sobre la vivienda digna?
- ¿estás de acuerdo con que todos los españoles somos iguales ante la ley?
Pero el fondo del artículo de Marta era acerca de estos medios de violencia, en cuanto hay algo por lo que discutir primero se quema y luego se pregunta.
Después de mi lectura he seguido trasteando por casa, dando esquinazo a mis apuntes de derecho mercantil, y he encontrado uno de esos recortes de periódico que me gusta recuperar de vez en cuando. Además, cuando el papel comienza a estar amarillo lo encuentro más cálido. Hace poco comentaba con alguien unas palabras del gran Iñaki Gabilondo cuando se rompió la tregua el enero pasado, comentando que le parece una ofensa la chulería de su pueblo de tomar como un problema de vida o muerte el no estar de acuerdo con la forma de estado actual. Me encantaron sus palabras en su momento y lo bueno y malo de todo esto es lo que comentó un día malabarista, que la verdad es atemporal, y si comparamos la situación de la que se quejan los colectivos violentos en Euskadi con la situación en Birmania, el resultado es desolador.
Os pongo a continuación un fragmento del artículo que está disponible en esta página:
Eso me irrita porque ofende los dramas que el mundo tiene de verdad. Yo este año he estado en Gaza, allí he visto lo que es que un pueblo se sienta oprimido; yo he visto en África a gente que no tiene para comer, que tiene que caminar 10 kilómetros a por agua... Y que un pueblo como el mío se esté permitiendo la fantasmada, la chulada de darse la importancia que se está dando, convirtiendo un problema que es sencillamente un problema político como en el mundo hay millones, en un drama de este calibre, jugando batallas de vida o muerte, me parece una ofensa para los asuntos reales de vida o muerte. No puede ser, no puede ser que dediquemos la energía que estamos dedicando a este asunto, que estemos obligando a toda España a tener la paciencia superlativa de dedicar millones de horas de un tiempo que lo necesita para millones de problemas que tiene de verdad. Sencillamente, me parece un insulto, me siento ofendido como vasco y me siento irritado. Me parece que debería haber un problema de categorías. ¡Que esos pobres chicos ecuatorianos estén muertos ahora en nombre de no sé qué anhelo...! Vamos, hombre, hay que ver el problema real de estos dos ecuatorianos que habían venido a sacarse la vida adelante al quinto pino de su país y que les hemos matado porque nosotros creemos que una organización del Estado así es peor que una organización del Estado asá... Es que esto no resiste la comparación. No banalicemos hasta este extremo las cosas y, sobre todo, si las estamos banalizando, pongámonos colorados, que nos dé vergüenza por lo menos.
Al menos, si vamos a usar la violencia, primero mirémonos en el espejo y seamos valientes.
martes, 5 de junio de 2007
Vergüenza
Lunes 4 de junio, doce de la noche, vuelta al hogar después de una agradable tarde compartiendo conversaciones, abrazos y confidencias, regadas con unas cañitas y unos porritos, parece que con la primavera vuelve la vitalidad a Madrid y los que aquí nos encontramos corremos raudos a disfrutar de este miniparaiso que nos ofrece.
Nos encaminamos hacia la puerta del sol para coger el metro que me lleve a mi casa, es tarde y estoy un poco fumado, antes de llegar encontramos a un músico itinerante que está amenizando la noche a los viandantes, acunando con las notas que salen de su guitarra a los que allí se encuentran, una marabunta de niños procedentes supongo de algun viaje escolar ha hecho del músico su clown particular y corren y saltan alborotados alrededor de las notas del juglar, y este sonrie sin rubor al ver el milágro que se está produciendo, parece un ángel en medio de la calle regalando sonrisas a los niños.
Pasamos junto a ellos y una sonrisa se acomoda en nuestros rostros contagiados por el milagro que allí se está produciendo, y en este estado esperaba irme a dormir pensando que quizás este mundo que suele mostrar el egoísmo y la maldad en grandes dosis diarias siga teniendo una parcelita en él que hace que aún merezca la pena.
En esto estaba mi cabeza cuando al acercarnos a la parada de metro vemos salir corriendo a un hombre de mediana edad latinoamericano con un segurata detrás blandiendo amenazante una porra en su mano derecha. El segurata alcanza al hombre y le golpea una vez con la porra, este se para y parece que la cosa se va a serenar, mientras tanto los que allí nos encontramos miramos sorprendidos lo que está ocurriendo, en ese momento salen otros tres seguratas de la boca de metro y corren hacia el lugar donde se encuentran las otras dos personas, uno de los que se acerca saca su porra y comienza a golpear de nuevo al hombre, los demás le gritamos para intentar que dejen de golpearle, el hombre sale corriendo y este último segurata sale detrás de él, corre durante unos 100 metros y le golpea reiteradas veces en ese trayecto, después vuelve sobre sus pasos sujetado por una compañera con toda su virilidad de frustrado asomando por sus fauces, gritando improperios y bravuconadas al huido, de esas que siempre salen a los cobardes cuando se encuentran en el bando más fuerte y numeroso.
Vuelve hacia la boca de metro con andares de terminator y cara de cromagnon soportando las miradas de desprecio de los que hemos contemplado la escena y entra en ella sin que una misera gota de culpa o de duda sobre lo que ha hecho corra por su pequeño cerebro,....... y yo siento vergüenza, por pertenecer a una especie en la que cohabitan animales como ese, plenos de frustración e ira, y por pertenecer a la mayoría de esa especie que si bien no actuamos de la misma manera, no hacemos nada por evitarlo.
Nos encaminamos hacia la puerta del sol para coger el metro que me lleve a mi casa, es tarde y estoy un poco fumado, antes de llegar encontramos a un músico itinerante que está amenizando la noche a los viandantes, acunando con las notas que salen de su guitarra a los que allí se encuentran, una marabunta de niños procedentes supongo de algun viaje escolar ha hecho del músico su clown particular y corren y saltan alborotados alrededor de las notas del juglar, y este sonrie sin rubor al ver el milágro que se está produciendo, parece un ángel en medio de la calle regalando sonrisas a los niños.
Pasamos junto a ellos y una sonrisa se acomoda en nuestros rostros contagiados por el milagro que allí se está produciendo, y en este estado esperaba irme a dormir pensando que quizás este mundo que suele mostrar el egoísmo y la maldad en grandes dosis diarias siga teniendo una parcelita en él que hace que aún merezca la pena.
En esto estaba mi cabeza cuando al acercarnos a la parada de metro vemos salir corriendo a un hombre de mediana edad latinoamericano con un segurata detrás blandiendo amenazante una porra en su mano derecha. El segurata alcanza al hombre y le golpea una vez con la porra, este se para y parece que la cosa se va a serenar, mientras tanto los que allí nos encontramos miramos sorprendidos lo que está ocurriendo, en ese momento salen otros tres seguratas de la boca de metro y corren hacia el lugar donde se encuentran las otras dos personas, uno de los que se acerca saca su porra y comienza a golpear de nuevo al hombre, los demás le gritamos para intentar que dejen de golpearle, el hombre sale corriendo y este último segurata sale detrás de él, corre durante unos 100 metros y le golpea reiteradas veces en ese trayecto, después vuelve sobre sus pasos sujetado por una compañera con toda su virilidad de frustrado asomando por sus fauces, gritando improperios y bravuconadas al huido, de esas que siempre salen a los cobardes cuando se encuentran en el bando más fuerte y numeroso.
Vuelve hacia la boca de metro con andares de terminator y cara de cromagnon soportando las miradas de desprecio de los que hemos contemplado la escena y entra en ella sin que una misera gota de culpa o de duda sobre lo que ha hecho corra por su pequeño cerebro,....... y yo siento vergüenza, por pertenecer a una especie en la que cohabitan animales como ese, plenos de frustración e ira, y por pertenecer a la mayoría de esa especie que si bien no actuamos de la misma manera, no hacemos nada por evitarlo.
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