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lunes, 5 de mayo de 2014

Hay un juego de voluntades difícil y peligroso de entender. Las voluntades son difíciles en si. Tienen vida propia.

sábado, 3 de mayo de 2014

Vamos cambiando de rincón

Descubri una esquina en la que sentarse donde pasan cosas. Pasan coches, pasan personas. Pasan perros, carros, pasa la gente que va al metro, la gente que sube a la favela y los que vienen de la playa. Una plaza empotrada, sirven café y la gente charla.

martes, 29 de abril de 2014

El pensador del karma de la esquina que no hubo

Quería poder hacer alguna reflexión sobre la vida sin causarme un dolor de cabeza.
Venía pensando en esto y en la piedra portuguesa. Es lo que me ocurre cuando voy pensando, que tiendo a mirar al suelo. En eso y en el fresco agradable, casi frío, que hace en esta noche estrellada, un frío casi de montaña. En las esquinas de las días de Río no encuentro el karma ni el pensador del karma con que con cierta facilidad me topaba en Valladolid, no en cada esquina, apenas en las de las plazas redondas como la de Toros. Creo que por un lado es un alivio, la cabeza transita por zonas más bajas del pensamiento, de ahí quizás lo de la piedra portuguesa. Pero por otro lado, es más aburrido. La vida sana a veces aburre, sin una buena discusión geopolítica de las que no van a ninguna parte, y en la que todo el mundo sabe gobernar un país o dos, o una charla sobre filosofía auto inmune impartida por Otro Charlatán Más. En el telediario sólo hablan de cosas, que más que deprimentes son desalentadoras, sobre este país y su rumbo frustrado.
Creo que esta noche veré el circo, por lo menos me reiré un rato. A veces el título del libro es más interesante que el contenido.

domingo, 17 de febrero de 2013

Sentido manriqueño

La vida solo tiene sentido si puede perpetuarse. Y dadas las limitaciones biológicas actuales, solo queda la opción del legado. Dejar algo atrás en la salida que perpetúe al menos una parte de nuestra esencia. El código genético me parece algo muy diluido, irrelevante. La ciencia, muy frio y de rápida obsolescencia. Nada como el arte, entonces. Parece eterno.

Terrazo

Subi a la azotea, un piso vigesimo, para poder ver la puesta de sol sobre la ciudad. Es un tanto inquietante, no hay nadie aqui, llueve y las gotas repiquetean sobre la cubierta de plastico. Ta ta ta tah. El restaurante esta cerrado, es domingo, y la piscina en obras. No hay puesta de sol con este tiempo, solo nubes, agua y una luz metalica o plateada con tonos amarillos en el horizonte. Edificios y mas edificios hasta donde alcanza la vista. Solo yo, sentado en una silla de madera blanca sobre el deck de laminas. Se oyen ruidos en la planta. Tengo un pensamiento sombrio. Seria el lugar perfecto para un crimen. Vacio, oscuro, el ruido de la lluvia cayendo contra el tejado, las ventanas de la azotea abiertas. Un empujon, y adios muy buenas. "Muerte en Jardins", al estilo Agata Christie, y ahora a ver quien fue el asesino. Mayordomo no hay, pero casi. Quizas debi ser mas amable con el recepcionista con el asunto de la llave, o cuando despues de tres dias todavia me paraba al entrar en el predio, snob y con ganas de escupirle a la cara que o es amnesico o esta disfrutanto con la escena, y mas sabiendo cómo el gringo habla portugues. Si, seria un buen sospechoso. Aqui arriba hay camaras, solo que no vi donde aun. Miro al techo con suspicacia. Entra frio por la ventana, deberia levantarme para cerrarla. Se oye el estruendo de un helicoptero sobre el golpeteo del agua. Ta ta ta. Bup bup gup. Frio en la nuca. Me levanto, voy a cerrar la maldita ventana. Esta trabada, forcejeo. Y es en ese momento cuando surge una sombra de la nada... Y zas..!

sábado, 9 de febrero de 2013

Mura ka mismo

Que desorientacion. Un dia, en un hotel de ene estrellas en la Gran via, mirando la agitacion abajo, el frio, y las cumbres nevadas de la sierra al fondo, mas allá de la Torre Madrid, y de los edificios desde Princesa hacia el norte. Al dia siguiente, en un apartamento viejo, destartalado, lleno de cucarachas de frente a una favela en Salvador. El cielo lleno de cables, calor, sudor, agua caliente. Hoy, de nuevo en un flat en San Paulo, como hace dos años, pero del otro lado de la colina Paulista, viendo edificios en escalera trepando la ladera. Desde aqui veo la misma antena que hace dos años, la que parece la torre eiffel, y los arboles de la mata atlantica del Parque Trianon, y casi si estirase la vista veria el flat donde me hospedaba entonces. Una parte de mi se quedó aqui en 2010, justo cuando terminó el año, una parte añorada, y me pregunto si no pasaria como en un libro de Murakami, que intente atisbar desde aqui quien esta ahora ocupando aquel apartamento, y me vea a mi mismo dentro. Murakami es fantasticamente surrealista. Creo que nadie deberia espiar su propio apartamento cuando no está, ni examinar demasiado la casa de sus propios recuerdos, en ambos casos tal vez encuentre espectros.

domingo, 19 de agosto de 2012

Veneno

Estaba irritado. Violentado diría, pero ahora, sentado a la sombra y con el vientecillo que baja de la ladera de Graça, un rico café italiano y la musiquilla que sube del Porto de Barra estoy mas tranquilo. La playa esta atestada, por la mañana cuando me di un baño aun se veía la arena desde la balaustrada. Ahora solo hay sombrillas, y aun sigue llegando gente. Si sube la marea como el viernes, van a tener que trepar.
Ocurrió así. Paseaba por el paseo marítimo, lleno de gente y oí "sai, sai". Dos policías corriendo, y agitación abajo en la arena. Era apenas un "moleque", negro corriendo. "ladrão, ladrão!". Creo que era un reloj. Hubo un bañista que le hizo una tijera, cayó, calló, rodó. Y a partir de ahí, comenzó la bestialidad, todo el mundo en la playa, en el paseo, animando. La gente empezó a darle patadas. El chaval se tambaleaba, no sabia donde ir. Pensó que aun podria salir. Corria. La gente se ensaño. Le cayeron ostias por todos lados, patadas voladoras, le golpearon en la cabeza con un altavoz. Le tiraron al suelo. Varias veces. ¿Donde esta la policia? La gente animando, vitoreando, diciendo que debía morir. Cuando se formo aquel remolino de gente encima de el, creí que le matarían. ¡Por un reloj! Que desgraciados. Yo queria decir que le dejaran, que no pasaba nada, que le iban a matar por nada. Que impotencia. Salió todo el veneno popular, el odio de unos contra los otros. Lo reflejaron en el ratero, un capitan de arena. Suerte que llegó el policia. Para protegerle, y sacarle de la playa. Vomitó en la acera, a dos pasos de mi. Se lo llevaron. Aun se oían comentarios. "Hay que matar a esos vagabundos" "esa peste". El ser humano es deplorable, pero cuando se junta, se vuelve un peligro. Invadimos todo, contaminamos todo, corrompemos toda la belleza que nos rodea y a nosotros mismos. Sentí odio por el odio de ellos. Me envenené con el veneno. Se propaga. Y ahora tengo que soltarlo aquí.

lunes, 2 de agosto de 2010

Divagar, devagarzinho

Lo último que te dije fue que iba a ir a ver el Museu da Lingua Portuguesa. Pero no fui. Salí con esa intención, iba a tomar el metrô, cuando sentí hambre, y ya sabes que me pongo un poco nervioso si tengo hambre y no como nada. El Museu está en Luz, y por ahí no recordaba que hubiera ningún sitio fácil donde comer algo, y no me apetecía callejear un domingo solitario por ninguna calle del centro que no conozco. Así que cambié de opinión, opa, entonces-es-así, todo-bien, y fui a la temakeria de Augusta, no tienen los mejores temakis, pero es de madera, está tranquila, se puede leer, no hay nadie, o casi nadie.

Cuando tomo café, ando y escucho música a veces mis pensamientos se ponen a divagar de forma incongruente, saltando de un lugar a otro sin casi percibir dónde van, o siquiera dónde voy yo, hacia dónde camino. Sobre todo cuando el día esta nublado, y sopla ese aire eléctrico grisáceo como cuando amenaza una gran tormenta, pero a veces no cae nada. Estaba tan concentrado que no recuerdo nada, o casi nada. Pensé en Salvador también, en los colores de las casas, las camisetas de Olodum, Michal Jackson com una camiseta demasiado grande, blanca, en los colores de un libro de Keith Haring que vi en FNAC la tarde anterior, en un edificio que vi en Paulista que me recordaba a algo y no conseguía recordar el qué, y de repente, estaba viendo una exposición de algunos de los diseños de Haring en Caixa Cultural. ¿Pero eso fue antes o después del temaki? Porque ya fueron varios, dos para merendar en Rua Augusta, dos para cenar en Alameda Santos. Entonces, comenzó a llover, y no fue como en Argentina, aquí simplemente se hizo de noche y casi todo quedó desierto.

jueves, 8 de abril de 2010

Pensamientos sueltos caminando por la colonia

- acabo de ver una señorona polanqueña caminando por Anatole France subida encima de unos tacones de lo menos 15cm. Parecía una garza coja, la pobre.

- Soco tiene razón, ultimamente me estoy aprovechando del malinchismo mexicano para conseguir fruta gratis en el comedor, doble postre, entrar sin pagar en la alberca de Sportcity y saltarme alguno de esos tediosos procedimientos bancarios.

- hacía tanto calor a mediodía en Homero que me arremangué los vaqueros hasta las rodillas. ande yo fresquito, muérase la gente...

- si ocurriera el tremendo seismo que se espera en México, mi piso de papel sería el primero en caerse.

- Me cayó una gota de agua -no sé de donde, tal vez de un arbusto regado - entre las gafas y fue a parar al párpado, resbalando por la mejilla como una lágrima.

viernes, 5 de febrero de 2010

Más divagaciones

Esta tarde el cielo tenía muchos colores. Todos de lluvia: añil, azul tormenta, azul cálido, gris, plomo y plata. El aire, despues de un día lluvioso, se queda con una transparencia metálica, tal vez sea el ozono. Caminaba por Homero pausado y deambulando entre mis pensamientos. El primero, conseguir folios, unos pocos, no los quinientos del Max. El segundo, si pasar por Porrúa, tal vez hubiera llegado el Diario de Frida Kahlo, aunque si realmente lo escribió Fuentes, mejor lo olvidamos. El tercero, la cara de velocidad del niño judío con el que me cruzo. Últimamente me cruzo con muchos en esta zona, por Homero u Horacio, y todos los niños llevan esa prisa estreñida y la mirada clavada al suelo (y en esta zona las banquetas estan aun conservadas, así que eso no es). ¿Será que le aprieta el sombrerito? ¿Yahvé te oprime? No me caen bien los judíos como generalidad, no puedo evitarlo. Es por el sectarismo, por lo regular no me caen bien
los monoidea, los que se aferran fervorosos a una mitología contranatura, y en general, los que escogen conscientemente un rol de martir superfluo, innecesario. Mandamiento es una palabra muy fea (opresora) y diez, es cuanto menos, algo escaso.
Después de los gruñidos mentales, pienso en dirigime a la pequeña francia, la zona vieja de Polanco, por el parque Lincoln se ve un ambiente hostelero parecido a la orilla del Sena. Ya que no puedo salir de aquí, igual encuentro algún café interesante. Llego a la avenida del presidente checo (recuerden, la mas glamorosa de todo México); aquí flanqueando, las casitas, los palacitos reconvertidos en boutiques, no hay pisos ni torres; y aquí, si sopla, el aire es colonial, pero no colonial como el centro de Mexico, sino colonial a lo cartaginés (cartagenero suena a vallenato), modernizado y con su toque francés invariable. Me recuerda a las fincas del comienzo del Paseo del Arco de Ladrillo, que un dia dije que cuando sea mayor, pienso quedármelas una vez que se las expropiemos al ejercito de Valladolid (que no se si sea la misma cosa que el ejercito nacional, considerándolo todo y con su perspectiva histórica).
Volviendo a Masaryk y a a sus palacetes, los maniquíes asoman tanto en los ventanales de planta baja, como arriba, en la planta alta, y da un poco de miedo, como si fueran los legítimos habitantes de la propiedad. Como si el plástico hubiera destronado a la carne ocupante. Puede ser escalofriante, me recuerda a una ciudad rumana que M y yo visitamos. Era una ciudad deprimente, no había casi nada, ni siquiera locales para las tiendas de la calle; éstas ocupaban la vivienda más baja, a ras de suelo, y sus ventanas eran los escaparates. No recuerdo qué ciudad era, creo que había un río, no era en Transilvania ni era Suceava, pero allí no había nada, nada que ver, nada que hacer. Me pregunto qué haríamos allí, en un sitio así.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Sueños

Tantas veces he pensado en qué pasaría cuando se alcanzan los sueños, .... y tantas otras veces, he dejado inacabada esa reflexión. Es una espiral, es como la metafísica de la muerte. Si te enredas demasiado en ella, acabas en el punto de origen y a la vez mucho más alejado, por encima. ¿Qué hay más allá de los sueños? ¿Hay otros sueños esperando? ¿Hay vacío?
¿Soñamos para movernos? Si no soñamos, la vida se vuelve un gris cemento rasposo. Si soñamos demasiado, perdemos la conexión con la realidad. Y esto es malo porque.. er...um...
A lo aristotélico, modular lo abstracto y transcendente con lo viable y cercano de un sueño dará el equilibrio entre la frustración y el impulso. Eso tuvo que decir un tal Fulano de Cual.
Pienso en aquellos que sueñan con cosas, nunca mejor dicho, cosas materiales, que en el fondo, por mucho, por poco, por muchos, y por pocos son siempre alcanzables. Cuánta gente he conocido que soñaba con una casa, un coche, una boda, ... y luego, cuando lo tienen, no hay nada. Vacío. Vamos, como la muerte. Sin metafísica. Tantas veces pensé que la sustancia de los sueños no debería ser material, mejor un intangible, y si los sueños han de ser un motor, mejor no alcanzarlos nunca, pues quien llega a la meta se detiene.

Mejor buscar otra conclusión.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Memorabilia

La memoria es como un mar de retazos melancólicos; los recuerdos flotan insolentes, con vida propia; van, vienen, emergen, se sumergen, y se arremolinan, chocando, encajando, y formando mosaicos caleidoscópicos, imágenes que a veces cobran sentido, y otras, es mejor no mirar.

lunes, 25 de mayo de 2009

Refundar

Hay palabras que llego a odiar, especialmente cuando la gente no sabe decir otra cosa.
Refundar.
Refundar el capitalismo, refundar IU, refundar Lanzarote, refundar la república, refundar la nación (bicentenario), refundar la fundación, refundar esto, refundar lo otro. Refundar la religión, refundar la familia. ¡Refundemos todo!

A veces está bien dejar las cosas como son, y si no funcionaron, igual es por algo y no hay que refundarlas, si no re-fundirlas. O dejarlas estar, sin más.

lunes, 11 de mayo de 2009

Česká reflexe II

Ahora entiendo por qué Praga es tan verde. Llueve mucho, sin parar, hoy amaneció gris, y lloviendo. Alguien me dijo que el carácter checo es introvertido, y está modulado por el tiempo. El día que llueve, el checo se cierra sobre sí mismo. Y no para de llover.


Pero ayer no llovía, y quise subir al castillo en Hradcany. No debí poner mucho interés, porque no encontré el castillo, pero me topé con una vista interesante sobre los tejados de Praga, el mar de tejas rojo sobre el que se levantan dos o tres torres picudas de la Ciudad de las Cien Torres, y se ve perfectamente el Teatro Nacional en la orilla del Moldava. Los turistas son muy perezosos, Hradcany está empinado, y por allá, siendo domingo soleado, se notaba una tranquilidad que nada tiene que ver con el bullicio de Stare Mesto, que es plano. Perfecto: me senté en una terraza inclinada, a beber cerveza y seguir leyendo sobre Tomás, Teresa, y la ocupación rusa de Checoslovaquia de finales de los sesenta; sobre las checas que se paseaban delante de los tanques rusos para provocar a los sexualmente hambrientos soldados rusos, o cómo los checos se suben a sus atestados tranvías y se pisan, se gritan, se arrancan los botones de los abrigos. Al contarselo después a un tendero, que me confudió con checo, y llevó a otra conversación diferente, me dijo que en parte, aun el checo sigue de alguna forma arrancando los botones de sus conciudadanos. Recordé la ciudad de Suceava, resquebrajada, comunista, que parecía filtrar por sus grietas el caracter cerrado de los moldavos, y que daba la sensación de transmitir que ése, el aspecto de la ciudad, era un reflejo de la forma de ser de sus habitantes. Pensé -¿infundadamente?- que tal vez no habría mucha diferencia entre Praga y Suceava, excepto que la primera tenía un bonito escenario, una careta, sin agrietar.

Definitivamente, no creo que pudiera vivir aquí, en esta ciudad, en este país.

Česká reflexe I

Ahora entiendo por qué Praga es tan verde. Llueve mucho, sin parar, hoy amaneció gris, y lloviendo. Alguien me dijo que el carácter checo es introvertido, y está modulado por el tiempo. El día que llueve, el checo se cierra sobre sí mismo. Y no para de llover.


Si comparo los dos últimos libros que he leído, tal vez en la forma de escribir de los autores haya una metáfora acerca del carácter de sus pueblos. Qué osado, cómo si yo supiera de literatura, me aventuro a la reflexión, porque sí, porque quiero: el primero, peruano, Vargas Llosa. El segundo, checo, Kundera. Vargas Llosa tiene una escritura rica, completa, compleja, con argumentos que se entrecruzan en el mismo pasaje, con historias superpuestas en las mismas frases, en la misma página, con diferentes perspectivas de narración, diferentes tiempos, y sus personajes imprimen en su modo de hablar el carácter distinto que Llosa les atribuye. Kundera usa frases cortas, palabras sencillas, estructura la historia en capítulos cortos, y éstos, en partes. Explica de forma homogénea cómo sus personajes sienten, reflexionan y filosofan, a la vez que el mismo narrador lo hace, como parte de la historia. Vargas Llosa me hizo vivir la historia, y Kundera, pensar, pensar en ella. El autor latino narra con intensidad una vida común; el checo, reflexiona sobre las miserias comunes de vivir.

Definitivamente, no creo que pudiera vivir aquí, en esta ciudad, en este país.

viernes, 8 de mayo de 2009

Paseando a Miss Book

En Madrid, en Gran Vía, compré "Rayuela" y se quedó en París.
En París, me regalaron "Doce cuentos peregrinos", me acompañó a Dallas, y terminó en Valladolid.
En Valladolid, en el Paseo Zorrilla, compré "Malinche" que pasó el otoño en Chiapas y terminó el invierno en Palencia.
En Bogotá, en el Eje Ambiental, compré "El general en su laberinto", fue a Guanajuato, y terminó en ciudad de México.
En ciudad de México, en la Zona Rosa, compré "La insoportable levedad del ser", y mañana vendrá conmigo a Praga.

"Keinmal kann einmal sein"
Leer podría ser como vivir algo más de lo que tu simple vida dé de si.
Como viajar sin moverse. Y viajar multiplica vivir.

sábado, 7 de marzo de 2009

De Regreso (II)

Sábado por la mañana, son las 11:25 y me queda poco más de quince minutos para llegar a Valladolid. Ya he probado a leerme un libro de actitud en el trabajo y un boletín de novedades tecnológicas para no quedarme dormido. Mientras pienso que seguramente no sean las mejores elecciones, Muchachito retumba a través de los cascos que llevo enganchados al portátil, "un día soñando en un sueño soñé que estaba soñando contigo". Me quito las gafas, giro la cabeza hacia la ventanilla en disposición de dormirme y entonces me viene a la memoria el post de Daviz de hace unos días, una imagen de la Castilla plana y amarilla que tan buen cobijo me ofrece cuando lo necesito y que ahora se asoma a través de la ventana del tren (impresionante por cierto la definición de trenes de Joaquín Sabína: animales mitológicos que simbolizaban la huída).
Me reactivo, pienso que tengo mucho por hacer en mi ciudad, el sol resplandeciente me ayuda a recuperar energías, hoy es uno de esos días de invierno en los que el cielo parece ser la continuación perfecta de un mar tranquilo y cristalino.
Estamos en las afueras de Valladolid, y veo zonas de chalets y obras de carreteras que apenas logro situar, la vida fluye aunque tú no estés presente en ese lugar. Paso al lado de la casa de mis tíos, al lado de la casa de un buen amigo, y por fin se pasa el Arco Ladrillo, punto que años atrás marcaba el inicio de la ciudad y que hoy no es más que un adorno cercano a la estación.
Comienza la segunda etapa de mi viaje, después de unos días en Madrid insuperables, así de mal acostumbrado me tienen mis amigos.


domingo, 1 de marzo de 2009

Domingo

Me invade la pesadumbre, esta tarde de domingo que anocheció demasiado rápido, antes de que me diera cuenta. Tal vez se deba sólo a la falta de sueño, a una mezcla de noticias ajenas poco afortunadas, y al progresivo cambio de estado - de "libro" a libre. Rodeado de días vertiginosos de actividad intensa, profesional, de repente llega la calma, y parece que la inercia lanzada sobre el vacío marea un poco. La perspectiva nada halagüeña de recuperar el ritmo intenso, y proseguir así un mes más hace que incluso las vacaciones que están ahí a la vuelta de la esquina fallen en su motivación. Ya asoma el fantasma del error, de la prisa; qué negativo se ve el Caribe en los tiempos del turismo de masas. Un paso en falso y terminaré en un horrible distrito de cristal delante del mar.

Anoche fue una noche estupenda, me recordó a otras circunstancias, y aunque no estoy seguro de cuales, fue muy agradable. No sé si fue el Malabarista quien dijo "Cuando se trabaja todo el tiempo, no se sueña". Tal vez ni siquiera dijo algo similar, o no fuera él - ¡qué memoria! -, pero esas palabras, las dijera o no, son realmente sabias.

jueves, 26 de febrero de 2009

De regreso

Qué sensación, montado en el tren. Regreso a casa, días de encierro que se acaban. Hace sol, un día luminoso, dorado. Por un rato, dejo de mirar el portátil y miro por la ventana. Para descansar la vista, y la mente. Veo los campos de Castilla fluir por la ventana: el verde, el amarillo, oro, se diluyen en una corriente borrosa que se difumina, viscosa, por el borde del vidrio. Muchas veces me imagino cómo se debe ver, como se debe sentir, estar al otro lado, a pie de via en ese momento en que miro por la ventana.
Oyes de lejos el sonido creciente del doppler, desde el punto de fuga allá, casi hacia al infinito; y unos segundos más tarde, pasa la lanzadera a mas de doscientos kilometros por hora, miras en la ventana y descubres, deshilachándose, la forma del viajero observando el fluido paisaje. Y él te mira a ti. Y en ese momento, un solo instante, en que la vista de los dos se cruza - el yo del vagón, y el yo a pie de vía- el tiempo se para y algo debe crujir en el tejido del universo; una percepción de la realidad que se debe de curvar en algún sitio, ¿en todos?. En tu cabeza, en la mía.

No sé porqué pero desde pequeño imaginé así la relatividad.

¡qué bien llegar a casa!

viernes, 16 de mayo de 2008

Divagaciones inducidas

Viernes, diez de la noche, estoy en mi casa, solo. En estos momentos hay dos eventos en los que querría estar, un concierto de Vacazul en la pradera de las Vistillas en el que están mi compañera, mi hermana y mi doctorcita, y un concierto de mis "progresivos pucelanos" Neverness en la sala Tarambana, en el que está mi colega Raúl. Mientras todo esto ocurre yo estoy sentado en el salón, cansado de ver la tele y despilfarrar mi intelecto con la consola, y con mi cuerpo echo "caquita", literalmente, porque llevo todo el día peleandome con una caprichosa diarrea que ha decidido joderme el Viernes. Como llevo muchas horas solo tengo suficiente tiempo para pensar tonterías, y para recordar, y recuerdo que en otras épocas esta tipo de situación me creaba una enorme angustia, pensaba que cada momento era único e irrepetible, y en él podían ocurrir cosas que marcaran indefectiblemente el futuro, y que si no estaba allí y me lo perdía podría quedarme fuera para siempre, y sufrir un eterno arrepentimiento.
Supongo que esta anormal manera de pensar tenía mucho que ver con mis inseguridades, con mi miedo a no ser aceptado, a "no pintar nada".
Que curioso es el paso del tiempo, desde esta orilla de mi vida no solo no siento esas angustias ya, sino que a veces puede ser incluso a la inversa, puedo encerrarme en mi cueva interior, cerrar la puerta con llave y comerme esa llave por tiempo indefinido, sin sentir demasiado sufrimiento. ¿Eso será madurar?, buff, creo que no quiero saber que es madurar. En cualquier caso vivir sin esa angustia es un paso hacia adelante, de eso estoy seguro.
Así que seguiré aquí, peleando con las bacterias y disfrutando en la distancia del placer que están experimentando las personas que quiero.