Mostrando entradas con la etiqueta ciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de agosto de 2015

Divagando

Estaba investigando, leyendo divulgación, sobre el origen de la vida, moléculas, células. Leí que las mitocondrias, el motor de energía de las células debieron ser bacterias intrusas que simbiotizaron con la célula invadida, mas simplona. La anfitriona proporciona nutrientes y la bacteria mitocondria, la energía al metabolizarlos. Interesante: una infección entre microbios simples dio lugar a una microbio más complejo. Y por ahí, seguro que se fueron montando colonias organizadas y organismos complejos hasta llegar a un bicho que se viste y emite señales incoherentes por Whatsapp.
En esas, di con un artículo que explicaba que los virus causan enfermedades "involuntariamente" y que su finalidad es poder convivir con el anfitrión sin destruirlo, es decir, sin causar la enfermedad que lleva a la muerte del organismo. Esa condición solo se da hasta que el virus, mutando, consigue adaptarse y no ser dañino. Por lo visto convivimos con muchos virus y solo nos joden aquellos que nos invaden desde otras especies, hasta que consiguen adaptarse al nuevo anfitrión (ahora mismo solo me viene a la cabeza a un humano zoofilico importando de los chimpancés el VIH a la especie anormal que somos).
Siempre pensé en la analogía serhumano-tierra virus-host. Supongo que aun tenemos esperanza, mudar/mutar, adaptar nuestra civilización y dejar de llevar al planeta a su fin. Como ecosistema, porque como roca dando vueltas en la nada sideral esta claro que tenemos para rato, o al menos, no depende de nuestra virulencia.
Bien pensando una catástrofe de esas que diezmaran la población humana de la tierra parece hoy la única oportunidad de supervivencia que tiene el ser humano como especie.

jueves, 18 de octubre de 2007

Genética

Todavía estoy en estado de shock, las neuronas de mi cerebro danzan alrededor de una idea como asustadas, sin saber muy bien si abordarla o expulsarla sin más dilación.
Leo un artículo sobre un genetista llamado James Watson, que según explica es uno de los descubridores de la estructura de doble hélice del ADN.
Parace ser que el tal James es una persona polémica, además de hacer grandes descubrimientos, acostumbra a soltar pequeñas "perlas" por esa boquita que Dios le ha dado (perdón por la licencia, pero es que esto lo dice mi abuela y me hace mucha gracia).
Aquí tenemos la última:

Los negros no son tan inteligentes como los blancos

Uno leyendo esto puede quedar impactado como yo, pero es que no acaba aquí la cosa, aquí tenemos anteriores frases lapidarias del querido profesor:

"No es la primera vez que Watson es criticado por sus controvertidas declaraciones. Antes defendió ideas como el aborto selectivo si pudiera verificarse la homosexualidad del feto, el mayor impulso sexual en la raza negra o el ideal de que algún día se pueda engendrar sólo mujeres hermosas".

En fín, ahora que se juzga a las personas por los diplomas que tienen, o por sus estudios, o por cualesquiera razones que tengan que ver con una supuesta formación, quizá es el momento de recuperar antiguos criterios para valorar a las personas, como el respeto, el sentido común, la tolerancia, la generosidad..... quizá es que me estoy haciendo viejo y me he convertido en un anacronismo andante

lunes, 8 de octubre de 2007

Divagaciones entre cervezas

Conversaba este domingo entre el aroma de las cañas y el olor de los huevos rotos con un amigo, disfrutando de una placentera tarde tras la agradable sensación de la libertad de horarios, la libertad de acción. Mi compañero de tertulia me hablaba de una entrevista que había visto en la que el entrevistador era Fernando Sanchez Dragó y el entrevistado Eduard Punset, en ella hablaban del último libro de Punset El viaje al amor. No creo que haya ningún ser humano para el que el amor no sea una de las cosas más importantes, y si lo hay, solo puedo sentir lástima por él o ella.
Me comentaba mi amigo los pormenores de la conversación, cómo Punset explicaba que el conocimiento del cerebro humano es cada día más grande y como se piensa que puede modificarse no solo el comportamiento sino los propios sentimientos aumentando la cantidad de una determinada hormona en el cerebro, cómo habiendo estudiado los niveles de diferentes sustancias en el cerebro en cada situación se han encontrado patrones comunes que podían delatar una relación directa entre la actividad de según que neurotransmisores y nuestro estado anímico, o mejor expresado, nuestros sentimientos.
A mí todo esto de jugar a ser Dioses he de reconocer que me da bastante congoja, me aterra que el ser humano tenga ese poder, porque si bien una gran mayoría lo utilizaría para mejorar la vida de la gente, otros muchos lo utilizarán para sojuzgar a los demás, para aumentar su poder sobre ellos. El eterno conflicto entre la ciencia y la moral.
Esta disertación derivó en la propia naturaleza del amor, recordé una conversación con otro amigo en la que me decía, "no te engañes, el amor es siempre egoísta, porque el ser humano lo es". En el momento no estuve muy de acuerdo pero con el tiempo he de darle la razón, el amor como sentimiento ideal debería implicar única y exclusivamente el desear lo mejor para otra persona, el desearle la más grande felicidad posible por encima de la propia sensación, es decir, ante una posible elección, tu felicidad o la mía, si es que por cualquier situación no fueran compatibles, el amor puro debería optar sin dudar por la felicidad del otro, pero todos sabemos que eso es utópico, que el ser humano desea la felicidad a los demás,.. pero conmigo, (algunos lo llevan al extremo y terminan en el "o conmigo o con nadie"). El amor para el ser humano (quizás no para todos pero no he conocido todavía a las excepciones) implica posesión, implica cierto control,.... y quizás la mejor manera de buscar esa felicidad sea aceptar lo que somos y no lo que queremos ser, aceptar que somos los primeros en infringir nuestros preceptos más básicos e ideales... Ante el elevado listón de la conversación terminamos sin llegar a grandes conclusiones, y tomando unas cañitas con más amigos que seguramente en su interior albergaban parecidas dudas y parecidos deseos, porque ¿quién no los alberga?

Llevo dos días con esta canción en la cabeza, supongo que querrá decir algo, pero no se el qué....


lunes, 1 de octubre de 2007

Apasionante y aterrador

El conocimiento del ser humano de su propio cerebro avanza imparable, ¿que cambios traerá eso? ¿dónde están los límites?, ¿acaso sensaciones otrora rodeadas de magia como el enamoramiento se verán reducidas a simples ecuaciones, a simple formulación química?
Y si eso fuera así, ¿quién tendría el derecho de poder utilizar esa información?
Lo dicho, apasionante y aterrardor.

La ciencia que lee la mente.