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jueves, 24 de abril de 2008

Indignación

Indignación, rabia y una gran dosis de odio es lo que producen las imágenes que hemos podido ver últimamente de agresiones en el metro de Madrid llevadas a cabo por los propios vigilantes de seguridad. Primero de todo hay que dejar claro que la actuación de un grupo de impresentables no puede calificar a todo el colectivo, esto es obvio, estoy plenamente convencido de que una gran mayoría de los profesionales del campo de la seguridad cumplen fielmente con su cometido y no se extralimitan ni utilizan su "poder" para abusar de los demás. Pero precisamente para salvaguardar el buen nombre de estos profesionales y su imágen hacia el público creo que es preciso castigar con severidad a los que sí abusan de su situación. Lo mismo ocurre con los policías, guardias civiles y demás cuerpos de seguridad. Me parece demencial el pensar que las personas encargadas de velar por nuestra seguridad, pagadas y armadas con el permiso de todos para proteger la convivencia utilicen esos privilegios para mostrar su miseria personal. Me parece increíble que un día pueda bajar al metro y verme rodeado por una manada de "homo erectus" con el cerebro aún por desarrollar, y que éstos puedan darme una paliza impunemente sin que yo pueda hacer nada, salvo ser más violento que ellos.
Creo que es vital para que una sociedad funcione que tengamos fe en nuestros cuerpos de seguridad, y para ello debe haber una transparencia total en sus métodos, y una sensación clara y diáfana en la ciudadanía de que si se extralimitan o abusan de poder serán castigados como cualquier otro, o incluso más, puesto que a su acto indigno suman la traición a la confianza que la sociedad les otorgó. Un día asistí a la violencia irracional de uno de estos dementes, y sentí unas ganas terribles de golpearle, de hacerle sentir en sus carnes la impotencia que genera el uso de la violencia..... repito, VERGÜENZA

lunes, 16 de julio de 2007

Compañias aéreas, ladrones de guante blanco

Viernes, después de una semana de trabajo, que como siempre, estoy deseando que termine, empieza un fin de semana que promete alegría, me voy a Barcelona a ver a mi primo y disfrutar de un fin de semana en la playa, me las prometo muy felices,... inocente.
Mi vuelo con la insigne compañía Iberia sale a las 21.15, como yo soy un dejao salgo de mi casa a las 19.30, tengo más o menos 45 minutos de metro hasta Barajas, voy un poco pegao, pero confío que haya suerte. El metro como casi siempre se retrasa y llego a la terminal 4 a las 20.30, me queda muy poco tiempo, corro a la zona de facturación, como no tengo el localizador (soy un huevón) me toca ir a las ventanillas, al llegar descubro horrorizado que hay una cola de unas 200 personas para 8 mostradores abiertos, sobre 50 disponibles, confío, de nuevo, que la cola avanzará rápido y podré llegar, tras 15 minutos parado se evapora mi esperanza, trato de apurar posibilidades y me voy a la ventanilla de venta de billetes de Iberia, les pregunto si me pueden cambiar el billete al siguiente vuelo porque con esa cola estoy perdido, una agradable mujer de la ventanilla me dice que si le doy mis datos puede darme el localizador y así sacar mi tarjeta de embarque en las máquinas sin tener que esperar cola,.. salvado!!!
Con el número en mi poder corro a las máquinas, introduzco el número,... segundos de espera.... mensaje: vuelo cerrado.
Primera lágrima, vuelvo a ventanilla y se lo comento a un compañero de la mujer de antes con cara de niño repollo. Me dice que 35 minutos antes del vuelo se cierra la posibilidad de facturación, es decir, pierdo mi derecho a ocupar el asiento que he pagado pese a estar en el aeropuerto, resignado pregunto si pueden darme plaza en el vuelo siguiente, claro, me dice el repollo, con un sobrecoste de 50 euros pueden ponerme en lista de espera de los siguientes vuelos, ¿ en que consiste eso? pregunto, en que esperas en la puerta de embarque y cada vez que salga un vuelo preguntas si hay plazas que no hayan sido ocupadas, si es así te dan plaza, si no, esperas al siguiente, solo hay una pega el último es a las 23.30. Supongo que si no hay plaza me devolverán el dinero... digo casi avergonzado, no, lo siento, si no hay plaza pierde el dinero - dice el repollo, que ya me está empezando a caer gordo.
Como no tengo muchas más opciones adelanto 50 euros mientras juro en silencio que si no vuelo volveré a ajustar cuentas con el capullo este.
Con mi reserva provisional voy a una ventanilla de facturación, como es esto os preguntaréis, porque han abierto un montón más en otro pasillo, mientras en el primero sigue habiendo una cola gigante, es decir, mucha gente espera sin que le avisen de que hay más posibilidades, esto es una locura.
En la ventanilla me dan un billete provisional y me dicen que tengo que ir a la zona de embarque y allí en otra ventanilla me dirán si hay plazas libres en el siguiente vuelo. Llego a esa ventanilla a las 21.20, el siguiente vuelo sale a las 21.50, cuento mi situación y una mujer muy diligente comprueba en su ordenador y finalmente me dice que hay sitio, unas lágrimas de placer resbalan por mi rostro, inmediatamente cambia mi cara, si el vuelo sale a las 21.50 y a mí me dan un asiento que estaba ocupado y pagado a las 21.20, quiere decir que es posible que en ese mismo momento haya alguien en la zona de facturación reclamando su billete, reservado y pagado para el vuelo de las 21.50 que se va a joder como yo, y se va a quedar sin sitio. Y yo me pregunto, no es ilegal que vendan dos veces el mismo servicio?, es decir, no esto otra cosa que una estafa?, porque si perdieras tu derecho por llegar después de que salga el avión lo entendería, o si simplemente no pudieras subir y el asiento quedara vacío, pero que le den tu asiento, por el que recordemos has pagado una pasta a otra persona en el mismo momento en el que tu estas en el aeropuerto no es otra cosa, que un ROBO, con mayúsculas y alevosía, alguien se imagina que le hagan eso en la renfe?, que estes en la estación, no haya salido el tren y te digan que no puedes subir y que tu billete se lo están revendiendo a otra persona?, como es posible que la ley permita este robo a las compañías aéreas...
Como os podéis imaginar tomo rumbo a la puerta de embarque indignado y cabreado, pero no habían terminado mis aventuras, el colofón perfecto fúe que mi vuelo de las 21.50 salió a las 22.35, por supuesto nadie me indemnizó por ello, simplemente, así son las cosas.......
El próximo día que vaya al aeropuerto llevaré los pantalones bajados para ahorrarles tiempo y esfuerzo....