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lunes, 11 de mayo de 2009

Česká reflexe II

Ahora entiendo por qué Praga es tan verde. Llueve mucho, sin parar, hoy amaneció gris, y lloviendo. Alguien me dijo que el carácter checo es introvertido, y está modulado por el tiempo. El día que llueve, el checo se cierra sobre sí mismo. Y no para de llover.


Pero ayer no llovía, y quise subir al castillo en Hradcany. No debí poner mucho interés, porque no encontré el castillo, pero me topé con una vista interesante sobre los tejados de Praga, el mar de tejas rojo sobre el que se levantan dos o tres torres picudas de la Ciudad de las Cien Torres, y se ve perfectamente el Teatro Nacional en la orilla del Moldava. Los turistas son muy perezosos, Hradcany está empinado, y por allá, siendo domingo soleado, se notaba una tranquilidad que nada tiene que ver con el bullicio de Stare Mesto, que es plano. Perfecto: me senté en una terraza inclinada, a beber cerveza y seguir leyendo sobre Tomás, Teresa, y la ocupación rusa de Checoslovaquia de finales de los sesenta; sobre las checas que se paseaban delante de los tanques rusos para provocar a los sexualmente hambrientos soldados rusos, o cómo los checos se suben a sus atestados tranvías y se pisan, se gritan, se arrancan los botones de los abrigos. Al contarselo después a un tendero, que me confudió con checo, y llevó a otra conversación diferente, me dijo que en parte, aun el checo sigue de alguna forma arrancando los botones de sus conciudadanos. Recordé la ciudad de Suceava, resquebrajada, comunista, que parecía filtrar por sus grietas el caracter cerrado de los moldavos, y que daba la sensación de transmitir que ése, el aspecto de la ciudad, era un reflejo de la forma de ser de sus habitantes. Pensé -¿infundadamente?- que tal vez no habría mucha diferencia entre Praga y Suceava, excepto que la primera tenía un bonito escenario, una careta, sin agrietar.

Definitivamente, no creo que pudiera vivir aquí, en esta ciudad, en este país.

lunes, 27 de agosto de 2007

Fin de la primera parte

Ya estamos de vuelta, no por decisión propia sino por imperativo del guión, se acabaron las vacaciones y teníamos cita con el patíbulo de nuevo. Bueno, no el patíbulo, que ya va siendo hora de dejar de exagerar con este tema, como el buen Daviz me ha hecho ver en estos días. Digamos mejor que volvemos a las obligaciones del día a día, y a sus alegrías, y a sus agradables encuentros, y a sus enriquecedoras sorpresas.
Pero no vuelvo igual, no vuelvo al mismo punto, sino a uno paralelo pero no el mismo, estos dias de soledad compartida, de descubrimientos y de purga de estúpidos complejos deben servir para comenzar un nuevo camino tantas veces postergado, basta de quejas sin acción, basta de protestas sin acción, basta de melancolía sin acción. Llegó el momento, el fin de la primera parte, el comienzo de una segunda en que los méritos contraidos marcarán los premios conseguidos, no hay premio sin esfuerzo, así que aquí estamos dispuestos a merecer lo que soñamos en nuestro interior, para ello lo primero como he escuchado, no sin rabia e inútiles defensas, es creerme yo mismo lo que intento que crean los demás. No más palabras vacías, no mas esfuerzos por encima del cuello, ahora les toca a las piernas y los brazos, como dijo Machado, "caminante no hay camino, se hace camino al andar, caminante no hay camino, sino estelas en el mar.."
Estoy profundamente agradecido a lo vivido, al maravilloso lugar que hemos conocido, a las hospitalarias gentes que hemos encontrado, que nos han hecho ver que el mundo está plagado de buena gente y no es solo lo que los telediarios se esfuerzan en vendernos, y a mi compañero de aventuras, grande, muy grande, (eso sí solo hasta las 12 de la noche, antes del ataque de la narcolepsia), me alegro de que nuestros caminos se cruzaran algún día.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Navegando entre amigos

Hoy hemos pasado el dia navegando por el delta del Danubio, un espectaculo precioso, y eso que al no tener tiempo suficiente ni contactos adecuados hemos tenido que conformarnos con hacer un recorrido tipico, seguro que los lugarenos habran visto maravillas que han quedado ocultas a nuestros ojos. Aun asi, ha sido suficiente para apreciar la efervescencia de la naturaleza en este lugar, la inmensidad de agua, tierra y fauna, apenas colonizada por el hombre, sin carreteras que la mancillen y la limiten en su magnitud. Y en medio de este mundo acuatico, que pensabamos prohibido para los hombres hemos encontrado algunos aventureros, que desafian las duras condiciones para vivir lejos de lo que nosotros hemos acostumbrado a llamar hogar, las ciudades. Por supuesto la vida aqui no sera facil, plagada de trabajo, esfuerzo y dificultades, pero uno no puede evitar preguntarse viendo a esta gente, como hemos llegado a vivir millones de personas juntas en una ciudad hecha de hormigon, ladrillo y cemento y carente cada vez mas del contacto con la naturaleza.
Estamos en el tramo final de nuestro viaje, hemos recorrido la Transilvania medieval, los impresionantes Carpatos, y la sorprendente Moldavia, con un contraste absoluto entre la noche y el dia, en este ultimo se palpa la vida y el ajetreo, pero al ocultarse el sol, como si de una maldicion se tratara se esconde todo rastro de vida, y los pueblos quedan envueltos en un impenetrable manto de silencio.
Lo mas interesante de este viaje no han sido los maravillosos paisajes, ni tampoco los admirables contrastes en una pais tan rico por lo variado, sino el comun denominador de la gente, su hospitalidad, su amabilidad. Dado que no hablamos su idioma y que mi ingles deja bastante que desear y el suyo en muchos casos tambien, la comunicacion requeria un extra de esfuerzo, que no estaban para nada obligados a hacer. Pero aunque no tuvieran porque hacerlo, toda la gente que hemos encontrado lo ha hecho. Todos se han esforzado en hacernos sentir comodos, en ayudarnos en lo posible, y nos han dado una leccion de cuan estupidos pueden ser los juicios a priori, y las opiniones trasladadas de boca en boca sin ningun fundamento. Hoy hablamos con una pareja de rumanos que nos han estado contando mil cosas sobre la situacion de Rumania y la historia que arrastra, y nos han trasladado lo molestos que se sienten con la opinion que de Rumania se tiene en otros paises supuestamente mas avanzados, opinion llena de prejuicios y vacia de realidades. No podremos cambiar la opinion del mundo, ni tan siquiera lo pretendemos, solo puedo decir que yo he aprendido mucho del ser humano y de mi mismo gracias a su actitud.

sábado, 18 de agosto de 2007

De los Carpatos a Itaca

Hoy estamos en Sibiu, capital europea de la cultura en este ano, como el resto de ciudades de los Carpatos meridionales que hemos visitado esta cargada de historia, su parte historica esta repleta de iglesias y museos. Las iglesias rumanas pertenecen en su mayoria a la confesion ortodoxa, en ellas se respira una paz absoluta y mecido en ella uno puede contemplar sus preciosas pinturas y sus majestuosas formas. Desde hace algun tiempo me siento conpletamente alejado de las iglesias como estamentos, sea cual sea la confesion que prediquen, pero continuo sintiendome atraido por la serenidad que se respira en sus templos, ya sea una mezquita, una iglesia cristiana, una iglesia ortodoxa o cualquier otro templo.
Se percibe incluso mas en esta region del mundo, ubicada entre las altas montanas de los Carpatos, en ella el tiempo parece haberse detenido, los campesinos realizan sus tareas ayudados por carros tirados por caballos y los habitantes de las ciudades se desplazan en coches viejos y destartalados, como sacados de una pelicula de Jose Luis Lopez Vazquez. No puedo evitar preguntarme que cambios producira la inclusion de Rumania en la Union Europea, por un lado la economia crecera, y eso espero que pueda paliar la inmensa pobreza que una parte de la poblacion soporta, pero por otro lado su riqueza cultural y su riqueza espiritual se veran tambaleadas por el frenesi que acompana como el zumbido de las moscas a los animales en verano al progreso.
Habra opiniones para todo, pero a mi me da un poco de pena, en no demasiado tiempo el estres y la ansiedad coparan este tranquilo lugar, espero que al menos el otro efecto tambien se note.
En lo que a mi respecta, este viaje esta siendo como esperaba un descubrir continuo, de nuevos lugares, de nueva gente, de la vieja gente, de mi mismo. Es agradable comprobar que el tiempo ha hecho su trabajo y donde antes habia miedo y nerviosismo ante lo desconocido, ahora hay curiosidad y tranquilidad. Siempre he pensado que nuestro interior se proyecta como los rayos del sol hacia el exterior, y este reacciona a nosotros como las plantas a la luz del sol. Cuando uno siente miedo e inseguridad los demas devuelven incomunicacion, en cambio cuando proyectamos tranquilidad y deseo de conocer los demas nos devuelven amistad y conversacion, y es aqui donde empezamos a vivir, donde empezamos a hacernos como personas.
Y una vez empezado es un camino que no termina, que nos lleva hasta Itaca.
Ayer subi andando hasta una montana, solo para caminar un rato, y descubri un magnifico atardecer, el sol color rojo fuego ocultandose tras los Carpatos y banando con su luz las blancas nubes de algodon, y una sonrisa subio a mis labios, sin motivo , sin porque,.... sin porque no.
Manana tomaremos rumbo al norte, hacia los Carpatos Orientales, hacia Moldavia, .... hacia Itaca.