miércoles, 2 de junio de 2010
El de este año
martes, 1 de junio de 2010
Calor y circo

sábado, 26 de septiembre de 2009
Bleeding clown
Y en general, sobre dejar el mundo conocido atrás perseguiendo sueños.-
Leí este post en el blog de G. sobre los payasos tristes y me recordó a la canción, y a esto, que escribí hace mucho tiempo.
La sonrisa del payaso le había devuelto la paz en el pasado. Pero ahora ya no funcionaba. Además, el payaso estaba marchito, y los antes vivos colores de su traje ahora apenas lucían mortecinos, apagados. Ella se giró y salió de la carpa, franqueó la cancela y abandonó para siempre el recinto donde sus sueños circenses de
Había caminado durante dos horas desde la ciudad del Sol, a tres leguas de la explanada, hasta la mismísima puerta del Arco de Oro con el anhelo de días perdidos en su corazón. Cuando dejó el circo años atrás, el sueño la perseguía. Recorrer el mundo, salir de aquel redondel que era su universo, y ver otros cosmos, otros rumbos. Pronto se dió cuenta de que en el mundo exterior no había malabaristas, ni mujeres barbudas; los saltimbanquis no brincaban ni había acróbatas tejiendo lazos en el aire; no había domadores ni leones, pues todas las fieras eran aniquiladas antes de saberse fieras, y los domadores no llevaban látigo. Llevaban países y vestían de poder y de sombras en el alma. Pronto descubrió que todo eran trucos, pero no había ninguna magia. Sólo televisión, prensa, radio y red. Y entonces lo entendió todo. Se arrepintió de su viaje exterior. Quiso volver a su pequeño redondel de felicidad, quiso volver a su pequeño circo de magia y luz, donde cada día todo era nuevo. Pero no pudo, se encontró la carpa ajada y el payaso triste y descolorido. Con un susurro roto, él se lo explicó: “Amalia, la infancia sucede una vez. No puedes regresar a la inocencia, pues se pierde al vivir y no se recupera jamás”.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Aprendiendo en compañía........ más y más y más....
Pero no acaban ahí las ofrendas, mis queridos hermanos, que últimamente son (junto a otra gente) el empujón necesario para pasar de las palabras a los hechos, me tenían reservada una magnífica sorpresa, bajo una manta ocultadora esperaba ansioso mi nuevo compañero de juegos...
Me quedé sin palabras, aunque mis ojos como platos y mi boca "ensonrisada" no dejaban lugar a dudas. De nuevo ilusión, a paladas, de nuevo agradecimiento, a borbotones.Pero quedaban más alegrías, mi mundo madrileño, que conmigo vino a conocer las fiestas pucelanas, ese mundo que enriquece mi alma cada día en conjunción con mi mundo pucelano, ese que me hizo crecer, que acompañó mis tropiezos y me cobijó cuando me caía. Y lo mejor, esos mundos juntos, unidos en una mística conjunción, y todos dando lo mejor de sí mismos, y para rematar la función todos juntos con mis padres y hermanos tomando cañas domingeras como fin de fiesta.
Desbordado, esa es la palabra. No se si lo soñé, porque a veces la felicidad está tan cerca del mundo de los sueños que las fronteras acaban por volverse difusas, pero en cualquier caso fue lindo, extraordinariamente lindo. No se que ha pasado para que tanta gente estupenda me mime como lo hace, no sé si lo merezco, pero lo que sí se es que lo agradezco profundamente. Espero que las estrellas y soles que alumbran mi firmamento estén siempre cerca, como ahora, y especialmente espero que lo esté uno, que cada día me admira más como persona, amigo Daviz, eres un tipo increible, espero que seas consciente de cuánto.
lunes, 8 de octubre de 2007
CHARLIE RIVEL
Huelga decir, con el nick que me he puesto que me gusta mucho el circo, desde pequeño me encantó la sensación de volar a otro mundo lleno de magia e ilusión y vacío de miedos y frustraciones.
Para mucha gente el circo es algo propio de niños, para mí es algo propio de mentes que se atreven a soñar, y en eso no creo que tenga nada que ver la edad.
La semana pasada acudí al Teatro Circo Price, para ver un espectáculo de circo rumano, como siempre disfruté muchísimo y sentí fortalecerse el lazo que me une al niño que fuí, el que me hace sonreir como un bobo cuando veo la película de Peter Pan.
Al salir una foto en el pasillo llamó mi atención, cuando me acerce descubrí un payaso en medio de su actuación, en una imágen en blanco y negro, con el siguiente texto debajo, "Charlie Rivel, 1969".
Un fogonazo iluminó mi mente, y mi memoria, Charlie Rivel, no pude verle en vivo, era yo muy pequeño y el ya muy viejito, pero recuerdo perfectamente verle en el televisor en blanco y negro de mis padres, todos juntos en el salón, y sobre todo recuerdo perfectamente el día que murió, ese día todos los telediarios hablaban del payaso más famoso de la historia, y pasaban imágenes de sus actuaciones, con su famosa silla y su famosa guitarra, con un haz de luz que iluminaba su figura y cinco centímetros más alrededor, y esa cara de tristeza, de pena, de ternura que tenía y una música triste y melancólica acompañando sus últimas imágenes en vida, dándonos su últimos adios.
Disfruté del día, disfruté de los recuerdos, y gracias a la red ha surgido el reencuentro.
Aquí su historia
http://www.tinet.org/~tarraco/archarli.htmly arriba su arte.