"Delante de nosotras va un indio. Al llegar a la taquilla pide su boleto. -Oílo vos, este indio igualado. Está hablando castilla. ¿Quién le daría permiso? Porque hay reglas. El español es privilegio nuestro. Y lo usamos hablando de usted a los superiores; de tú a los iguales; de vos a los indios."
Parece que resaca festivalera y silencio no es lo único que la tauromaquia verbenera ha dejado atrás.
Estos egoístas son tan lerdos que ni siquiera pueden darse cuenta -y valorar egoístamente- lo crucial de la contribución de los inmigrantes al PIB nacional. Disfrazar la xenofobia y el racismo de nazional-socialismo por ser época de crisis no me vale. Patriotas, aquí sigue un inventario de los negocios de inmigrantes que llenan la vida comercial de las cuatro calles que me rodean y que llamo "barrio":
- dos restaurantes chinos y por lo menos dos bazares chinos - un turco de kebaps - el bar de la bulgara, donde trabajan rumanas y caribeñas, y dan empleo también a una española ex gerente de hosteleria que se quedó sin trabajo. - al menos un locutorio, el regentado por peruanos - por no hablar de la dominicana que me sirve esa riquisima tortilla española para almorzar, o el peruano de los cafés en el Cactus. - La Casa de la India, como institución intecultural. - ...
Me ha llamado la atención este video, en plena vorágine en torno al negro más popular estos días en el mundo.
A modo de comentario sobre el último post del Malabarista, creo que no se puede despreciar el poder de los símbolos. Y éste, es un símbolo rescatado del Sueño Americano, ese que promete que cualquiera puede llegar a hacerse un porvenir en Ámerica (en una franja amplia de norteamérica, más bien). Y eso, sea demagogia o intención, queramos o no, vende. Vende mucho. El fénix va a tenerlo crudo, pero al menos lo reconoce. Y aunque sólo sea por la actitud dialogante, y la voluntad de basar la política exterior en aliados y no en confrontación, merece la pena esas gotitas de ilusión a las que el malabarista se refería.
Por cierto, ya me pregunto qué eufemismos estaremos inventando para denominar al afropresidente. Quizás a Bibiana 2.0 se le ocurra otro término genial :)