Pero como era de esperar, aquí no terminan las cosas, además de vociferar mentiras parece ser que quieren dar un paso más, y volviendo a antiguas tácticas van a lanzar a la calle en Murcia legiones de jovenes evangelizadores. Y no me extraña que lo hagan porque la historia ha demostrado sobradamente el maravilloso efecto que las misiones evangelizadoras cristianas han tenido sobre las poblaciones conquistadas en los siglos precedentes. Maravilloso efecto sobre todo para la iglesia, que ha gozado de un poder casi incontestable en muchísimos países de los llamados subdesarrollados y lo ha utilizado para apoyar dictadores y engordar sus arcas. Eso sí, siglos después pide perdón y aquí paz y después gloria.
Estoy deseando que uno de estos "santos evangelizadores" venga a ilustrarme con sus grandes verdades y sacarme de mi autoengaño de "rojo" para reconducirme al camino correcto y poder hacer las cosas como decía mi padre, "como Dios manda".
Así podría decirle con educación y respeto que por mi Dios puede irse a mandar a las tierras de la Atlántida, que en estas tierras los seres humanos tenemos suficiente cerebro para pensar solos, y no necesitamos "pastores" que nos guien en el camino.
!Por un país verdaderamente laico!, libre de caciques medievales. Apostasía ya.
De niño no me gustaban los libros ni las sotanas
si salir en procesión,
eran tan desobediente como el viento de poniente,
revoltoso y juguetón,
en vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo que me tocaba de andar,
y nunca seguí el rebaño,
porque ni el pastor ni el amo eran gente de fiar,
como aquel que calla, otorga,
y aunque la ignorancia es sorda,
pude levantar la voz,
más fuerte que los ladríos de los perros consentíos
y que la voz del pastor.
empecé haciendo carreras
por atajos y veredas muy estrechas para mí,
y decían mis vecinos
que llevaba mal camino apartado del redil,
siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar,
y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño porque no sé a donde va.
MAREA - COMO EL VIENTO DE PONIENTE
si salir en procesión,
eran tan desobediente como el viento de poniente,
revoltoso y juguetón,
en vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo que me tocaba de andar,
y nunca seguí el rebaño,
porque ni el pastor ni el amo eran gente de fiar,
como aquel que calla, otorga,
y aunque la ignorancia es sorda,
pude levantar la voz,
más fuerte que los ladríos de los perros consentíos
y que la voz del pastor.
empecé haciendo carreras
por atajos y veredas muy estrechas para mí,
y decían mis vecinos
que llevaba mal camino apartado del redil,
siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar,
y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño porque no sé a donde va.
MAREA - COMO EL VIENTO DE PONIENTE