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martes, 28 de julio de 2015

I

Espetacular el paisaje de los campos de Castilla. O tal vez sean solo las ansias de volver a casa. Cambiar el mar verde por el mar de trigo, por el amarillo. Tal vez debería hacerme una cuenta de Instagram. No sabría donde guardar recuerdos-imagen fuera de mi cabeza. Perdí ya tantos. Las fotos de papel satinado ya no existen, los discos duros se estropean, la nube es vulnerable, efímera, de pago. Los blogs, bueno los blogs dejaran de existir pronto, y en todo caso, siempre se corre el riesgo de que alguien los lea.

domingo, 29 de julio de 2012

Largo do Machado

La sardina es un manjar. En en Largo do Machado hay una bodega portuguesa que hace unas sardinas espectaculares, o por lo menos a mi me supieron a teta. Las sardinas me recuerdan a mi infancia cuando íbamos con mis tios al rio en Astorga y hacíamos una hoguera para asar sardinas, riquísimas y crujientes. Ahora recuerdo una de las ultimas veces que fuimos a ese rio, se llama San Martín del Agostedo, por el pueblo que atraviesa. "Del agos-pedo" decíamos nosotros, lo niños, y nos reíamos como solo los niños se ríen, ingenuos y bobalicones.
Aquella vez que fuimos, hace pocos años, San Martín era una explosión primaveral de verdor y exuberancia. Nunca había visto aquel sitio tan bonito. Fui con mis padres, un fin de semana, y recuerdo que hice unas fotos preciosas de ellos besándose y abrazándose en una secuencia casi cinematográfica, rodeada de aquella naturaleza gritona. Recuerdo que poco después, revisando esas fotos pensé en encuadrarlas como los marcos que venden en Ikea, los de la secuencia, y hacerles un regalo. Y solo observando un tiempo despues las fotos, me di cuenta de algo que no había percibido todo aquel fin de semana en Astorga, quien realmente abrazaba y besaba era mi madre. Y ya entonces, entendí todo. Y ya no quise enmarcar las fotos.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Guía para destrozar ciudades romanas

Qué pena que las fotos no puedan mostrar lo precioso que es pasear estos días por lo alto de la muralla de Astorga, ya no por romana pero sí por antigua y por las vistas que ofrece del Valle a los pies, salpicado de casitas aquí y allá y el monte Teleno al fondo, que cada vez que suspira deja helados a los maragatos. 

Hasta que llegaron los sinvergüenzas especuladores de la constructora local  La Cepedana a poner cien chales adosados pegados a la muralla. ¡A menos de 2 metros de la pura pared de
 piedra! 
Menuda mierda de ayutantamiento de Astorga que lo permite. Espero que estos señores caigan bancarrota con la crisis. 
Mis peores deseos para 2009 para el caciquismo del alcalde y su amiguito de la constructora, por llamarlo de alguna manera, de cajas de zapatos. También espero que las hipotecas ahoguen a quienes hayan comprado estos ataudes rompe-vistas.
Desde luego, no hace falta irse a Marbella para ver la jeta que tiene la peña. 

domingo, 12 de octubre de 2008

Despertando

De vuelta a Astorga. Empieza a gustarme. Ahora, tengo una sensación rara en la cabeza, no sé si es porque no acostumbro a quedarme solo en la casa familiar. Está nublado. O porque acabo de despertar, tal vez. Últimamente, esta casa es el escenario de nuevos puntos de vista.

Hace una semana, Malabarista y Valkiria estaban pasando el fin de semana con mis padres, aquí. Se puede decir que yo era prácticamente un observador, un observador gratamente sorprendido. Se oye silencio. Supongo que las circunstancias invitaban a ello. El pegamento tiene un papel menos participativo por cachavas. El resfriado de otoño no acompaña. Huele a tierra. Singular situación. Pero perfecta. Redescubres a la gente que quieres con los ojos que no son tuyos. Y eso, naturalmente, proporciona perspectivas más ricas.

Hoy. Amaneció después de llover, y todo esta verde y mojado desde la ventana de la cocina. Un café al lado del ordenador. Por la mañana, soy capaz de escribir antes de hablar. Mis padres acaban de largarse camino a Gijón a la entrevista con el guitarrista del Sueño de Morfeo –una historia que ya me habreis oído contar. Yo me quedo desayunando aquí. Despertando. Oigo pasar un coche. Esta noche tuve muchos sueños, sueños que me han hecho dar vueltas en la cama. Un peligroso viaje a la India. Con mis padres.Oigo pájaros afuera. Me ha dejado impreso esa sensación de alerta, de intranquilidad. El entorno era hostil. El día gris aquí es de lo más plácido. Recuerdo unos punzones de acero bien afilados. Quizás no fuera Delhi. Llevaba uno, puntiagudo, en la mano. Sería Lima, pues ayer estuvimos hablando de Lima. Y dos días antes, con Henry, Rómulo y Rincón. Mi padre quiere conocer los Andes, el camino del Inca. Henry se va hoy o mañana para allá. Vuela a Lima. El día de la Hispanidad. Mucha suerte, amic, disfrútalo.