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sábado, 28 de noviembre de 2009

Imaginar viene de imagen

Ya está. Ya di con ello.
Quiero caos, pero no puedo evitar planificar; quiero espontaneidad, pero tengo una predisposicion asesina hacia la planificación. Encorsetar. Y al planear, se ponen los condicionantes para generar estrés y tensión, porque termina habiendo un decalaje entre lo que sucede y lo planificado, y esa tensión interna puede salir rebotada hacia las personas de alrededor.

¿Y cómo evitarlo? Quizás todo viene por una tendencia inconsciente a imaginar, imaginar el futuro, dibujar un esbozo de lo que va a pasar, anticiparse. ¿No se puede parar de imaginar, de hacer imágenes, de pensar? Entonces, quizas y por esta vez, haya que tratar de no imaginar, hacer un esfuerzo por centrar la mente en el presente, en lo que acontece. Ver lo que hay afuera y no lo que hay adentro. Cerrar el mind's eye y abrir los sentidos.


jueves, 14 de mayo de 2009

Future Internet old vintage

El lema del congreso en el que estuve esta semana era, así todo pomposo en pancartas, folletos y pantallas:


"The Future of the Internet is our future (Europa leads the way)" 


que traducido al español, quiere decir:

"al final va ser que esto de la interné da pasta, avé si espabilamos que los yankos y los japos no paran de sacar guguels y yujus, y nos estamos quedando sin una miaja del pastel, futuro. ¡Viva Uropa y otras entelequias varias!"


Sí, queda un lema más largo pero ya se sabe que el idioma español es más prolijo en expresión que el inglés. Congreso rancío con tufo a naftalina, oliendo a señor mayor con traje oscuro y ahorca-cuellos. Lo que más me gustó es cuando un viejo conocido se levantó en la ronda de preguntas y les soltó a los funcionarios de la Comisión Europea (también conocido como los que presiden y se dan palmaditas in their backs) algo así como (traduzco del inglés con acento germano):

"Señores, no quiero ofender, pero no sé si (sus señorías) se han dado cuenta de que la media de edad de este congreso es de 45+... ¿no deberían participar en la definición del Future Internet los de 25-? Al fin y al cabo la Internet del Futuro es su Internet, no la nuestra." 

¡un hurra por Marcus!


IMAGEN: bandera no oficial de la Unión Europea diseñada por el arquitecto danés Rem Koolhaas como crítica a la UE como institución puramente económica. La bandera simboliza un código de barras, asociado a las compras y comercio.

miércoles, 9 de abril de 2008

Ingenieros en la frontera

Erase una vez, en una pequeña ciudad castellana, un joven a punto de ingresar en la universidad, contaba con solo 18 añitos, y estaba muy lejos de saber quién era y qué camino quería seguir. En esta situación escogió la carrera de Ingeniería Técnica Industrial, no sabía muy bien que se escondía detrás de tan rimbombante nombre, pero dado que se le daban bien los números y todos decían que con ese título se ganaba mucho dinero, pues hacia allí que se encaminó.
Tras cinco años de estudio, no demasiado intensivo es cierto, pero si sufrido, consiguió su titulación. Lo primero que hizo nada más terminar sus estudios fue realizar 6 meses de prácticas en una multinacional del automóvil, aquello fue una señal de lo que vendría después, naves mastodónticas, lúgubres, malolientes, horarios férreos y la sensación de convertirte poco a poco en una máquina, dejar de ser una persona para convertirte en un "recurso". Pasados esos 6 meses empezó la ardua tarea de buscar un empleo, y lo encontró con rapidez, su experiencia anterior tuvo mucho que ver. Este empleo en una pequeña ingeniería duró 3 años, tres años de horarios infrahumanos, con jornadas en ocasiones de 12 y 16 horas, con más de 1000 horas extra cada año, con más de 40 fines de semana trabajados en un solo año, trabajando todos los veranos, todas las navidades y todas las semanas santas, con un desmayo por el exceso de trabajo, con visitas al médico por unas calvas en la cara que al final resultó que se debían al estress,... en fin 3 años nada gratos. Un día por fin reunió las agallas para buscar otro trabajo y salir de un circulo viciado de compañeros fantásticos en lo personal pero rendidos a esa vida de humillación que le arrastraban inexorablemente. Encontró otro trabajo en otra ingeniería muchísimo mayor, de fama mundial... no tardó mucho en darse cuenta de que la situación no sería muy diferente a su anterior empleo, más y mejores medios pero la misma esclavitud de horarios.
Un año aguantó, y tras ese año cambió no solo de trabajo, sino de ciudad, en busca de nuevos horizontes, en busca de la ilusión perdida.
Estaba en la gran ciudad, 6 millones de personas apiñadas en unos cuantos kilómetros cuadrados, una inmensa oferta de todo, una inmensa demanda de todo. Consiguió un empleo peor remunerado que los anteriores pero en un sector nuevo, intentando merecerse una mejor suerte. En parte lo consiguió, pues nunca más volvió a trabajar un fin de semana ni días festivos, pero a cambio estuvo un año viajando todas las semanas a Córdoba, teniéndo de nuevo la sensación de estar a muchos kilómetros del lugar donde transcurría su vida, teniéndo de nuevo la sensación del burro en la noria. Pagó un alto precio por ese tiempo, las cicatrices en su alma así lo atestiguan.
Nuevamente buscó otro cambio, esta vez a una empresa que no fuera de ingeniería, o al menos no de la manera a la que estaba acostumbrado. Empezó en una empresa de venta de material electrónico muy específico. Horarios mejores, menos responsabilidad, más dinero,.... en fin, unas condiciones mucho mejores, pero un nuevo precio a pagar, todo el día rodeado de personas con un pensamiento retrógrado y clasista, escuchándo permanentemente comentarios homófobos, xenófobos, racistas,..... de nuevo fuera de su sitio, y esta vez con un agravante mayor, con el paso del tiempo nuestro protagonista fue acercándose cada vez más a sí mismo, a quien quería ser, y quien quiere ser está a años luz de lo que le rodea en este lugar.
Y cansado de tanto cambio se pregunta ¿es posible encontrar la ilusión trabajando de ingeniero?
¿hay algún proyecto, renunciando a lo que sea, que me permita sobrevivir sin sentir que prostituyo mi alma por el vil metal?
Seguiremos buscando.....

miércoles, 4 de julio de 2007

La culpa

Hace tiempo que está en mi cabeza dando vueltas la idea de la culpa y sus efectos sobre mi vida y la de la gente a mi alrededor. El post de Crece la voz me ha hecho volver a ese pensamiento e intentar volcarlo en palabras, será además una manera de conocer vuestro pensamiento sobre el tema.
A lo largo de mi vida la culpa ha sido un concepto siempre presente, la educación cristiana predominante en Valladolid en el periodo de mi niñez y adolescencia incidía mucho en esta cuestión, cada vez que pensabas, soñabas, hacías.... algo que se saliera del cauce marcado volcaban sobre tí la idea de la culpabilidad, culpable de no ser como te dicen, de no hacer lo que te dicen, de no ser lo que esperan de ti,......
esta culpa provocaba que no siguiera mis propios designios o si por el contrario era capaz de superar la presión, esta se manifestaba impidiéndome disfrutar intensamente de las situaciones pues esa oscura enemiga estaba siempre presente recordándome que estaba defraudando las expectativas de alguien, principalmente las de mi familia pero también las de mis amigos, parejas,....
Con esta perspectiva por delante, podía atisbar el camino que me esperaba, la rendición total y la asunción de ideas ajenas a mí que marcarían el devenir de mi vida.
Por suerte pese a tener muchas posibilidades de avanzar por esta senda siempre quedó en mí un poso de rebeldía que me recordaba a su vez que estaba rindiéndome y que en algún momento futuro lamentaría no haber seguido mi propio camino. Esa pequeña puerta que quedó abierta se ha convertido con el tiempo en una enorme grieta, que si bien solo dejaba pasar una pequeña brisa, con el tiempo ha ido admitiendo sucesivos vendabales y todavía espera la llegada del ciclón. Recuerdo ahora una frase que mi amigo Victor me dijo allá en tierras castellanas, "nadie es culpable de las cosas, como mucho responsable", y ese matiz me ayudó a soltar mis lastres, efectivamente no somos culpables de nada, puesto que nada malvado hemos hecho, somos responsables de nuestros errores y nuestras renuncias, y en nuestra mano está solventarlos, pero no merecemos por ello mayor castigo que la propia visión de nuestros errores, en el mismo momento que somos conscientes queda condonada nuestra deuda, y afrontamos libres y sin lastres el futuro que se muestra como un libro con sus hojas en blanco, prestas a que escribamos sobre ellas la mejor de las historias.