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domingo, 3 de enero de 2010

No puedo con este tipo

Me doy por vencido, no soy capaz de leer a Carlos Fuentes. Me falta la madurez de lector, o el hastío por lo común, o simplemente no tengo paciencia. Estoy leyendo "Gringo Viejo", y no sé si seré capaz de terminarlo. Aventuro que en cuanto me cruce con otra novela más _ _ _ _, este terminará en el estante donde almacenan polvo el resto de mi colección de Fuentes incluyendo la Región Más Ininteligible, Veinte mil años de Soledad, las aventuras quijotescas del Quijote, y ese libro sobre las enseñanzas de Buddha que robé de un Toyoko Inn; todos me esperan para dentro de una década o dos.
El caso es que la historia es interesante: en Gringo Viejo, Carlos Fuentes cuenta la ficción de lo que pudo ocurrir en la misteriosa desaparición de Ambrose Bierce, un escritor estadounidense comparado con Poe y Lovecraft, que decidió cruzar la frontera de México y morir con las botas puestas en plena Revolución ajena - vivaméxicocabrones. Del tal Bierce nunca se supo, pero Fuentes aprovecha para hacer un dos-por-uno: la revo, la visión gringa de los mexicanos, la guerra de Cuba, el meta-tema de la muerte elegida, y otros miles de subtemas que seguro que ni percibo de tan atorado que voy leyéndolo.


«(...) Adiós — si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega.

Ser un gringo en México — ¡ah, eso sí es eutanasia! (...)».

Ambrose Bierce, 1 de octubre de 1913