El caso es que la historia es interesante: en Gringo Viejo, Carlos Fuentes cuenta la ficción de lo que pudo ocurrir en la misteriosa desaparición de Ambrose Bierce, un escritor estadounidense comparado con Poe y Lovecraft, que decidió cruzar la frontera de México y morir con las botas puestas en plena Revolución ajena - vivaméxicocabrones. Del tal Bierce nunca se supo, pero Fuentes aprovecha para hacer un dos-por-uno: la revo, la visión gringa de los mexicanos, la guerra de Cuba, el meta-tema de la muerte elegida, y otros miles de subtemas que seguro que ni percibo de tan atorado que voy leyéndolo.
«(...) Adiós — si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega.
Ser un gringo en México — ¡ah, eso sí es eutanasia! (...)».
Ambrose Bierce, 1 de octubre de 1913