Recuerdo ya vagamente la última noche en el DF. No puedo recordar con exactitud las palabras, pero sí me acuerdo de comentar con Jesús la vista impresionante de la ciudad de México desde lo alto de la torre del hotel. "Y pensar que todo esto era un lago". Una ciudad modesta rodeada de agua, y que no hace mucho, en unos pocos años se superpobló.
Recuerdo que comentamos los inconvenientes de esa superpoblación, la contaminación, los problemas de tráfico, el hundimiento de la ciudad en el acuifero, el impacto medioambiental, .. y por supuesto, vivir día a día en semejante caos.
Inventamos alguna medida, alguna estrambótica, para equilibrar la superpoblación y devolver el Valle de Mexico a la región más transparente del aire, al idílico paraje lacustre que debió ser para que tanta nación amerindia se instalara en él.
No sé ya si citamos a las epidemias como una de esas medidas, pero desde luego, podrían ser cruelmente efectivas.