lunes, 14 de junio de 2010
Saudade
Esta mañana de domingo estaba viendo una exposición en el MASP sobre el Romanticismo, y me recordó la que vi en el MAM de Chapultepec sobre el Surrealismo. Y de repente aparecieron los cuadros entre los tesoros paulistas, dos de Siqueiros, uno de Rivera, y un extraño Diego Rivera retratado por Modigliani en sus años parisinos. Y ya ahí sentí lo que era "saudade". Eu tive lá saudade da minha cidade do Mexico.
lunes, 8 de febrero de 2010
Sueño de una tarde dominical en el Parque Lincoln
medio boscosos, con arboles muy altos, distribuidos arbitrariamente, en
apariencia; son todo sombras, sin césped en el suelo, solo pura tierra
mezclada con lo que cae del cielo, y alguna planta rasa de las que
arrastran grandes hojas verdes.
El Parque Lincoln me recuerda a lo que sería hoy la Alameda Central en
el mural de Rivera, que vino huyendo a la ribera poniente: los que
tienen dinero, despilfarrandolo, y los que no lo tienen, tratando de
sacarlo; todos en el mismo sitio, unos ignorando a los otros.
Y lamentablemente, Heisenberg, no lo digo como observador externo.
lunes, 18 de enero de 2010
Indios
-Oílo vos, este indio igualado. Está hablando castilla. ¿Quién le daría permiso?
Porque hay reglas. El español es privilegio nuestro. Y lo usamos hablando de usted a los superiores; de tú a los iguales; de vos a los indios."
Rosario Castellanos.
Balún Canan.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Pasado
La primera vez que estuve en la ciudad de México lo dediqué al arte y la historia prehispánica. En la segunda visita, fue el turno de la historia de la colonia, de Nueva España, la Independencia y la Revolución. Ahora, en esta última visita, le ha tocado el turno al México del siglo XX, al arte contemporáneo y sobre todo a los artistas post-revolucionarios que quisieron redefinir el alma del país, el arte nuevo sobre el pueblo. Así que acompañado de mi buen amigo Jesús, fuimos a visitar el Museo Nacional de Arte, la Casa Mural de Diego Rivera en la Alameda Central, la Ciudad Universitaria de la UNAM y la Casa Azul de Frida Kahlo y Diego Rivera en Coyoacán. Pese a todo, lo que se querían esos dos, ay que ver.
Y para terminar la visita, como casi adivinó Rincón, nos dedicamos a recorrer las librerías de Bellas Artes y las compraventas de libros de la calle Donceles en busca de los imposibles libros de autores mexicanos del XX que yo tenía anotados desde hace meses. Parece que la wikipedia recomienda novelas mexicanas que no fuimos capaces de encontrar.
Ya terminando el fin de semana, con esa asquerosa sensación de domingo que teníamos, le pregunté a Jesús si se sentía muy mexicano. Estuve pensando en la internacionalización de lo mexicano que Diego y Frida habían estado tejiendo por el mundo, junto con tantos otros artistas mexicanos. Y en general, la relativa bonanza que se vio en México en lo económico y artístico...¿existió realmente? ¿qué queda de todo eso? Una extraña sensación de tristeza, pensando en el paseo por la plaza en Coyoacán y por la Alameda Central, llena de puestos y vendedores, llena de gente del pueblo cuya mayor aspiración parecía ser salir el domingo a la calle, comprar unas nieves en el puesto, o cualquier otra chuchería y dar una vuelta por el mogollón. Tal vez como en España, la plaza del MuNal abarrotada de gente sentada en cualquier sitio, y en el interior, en el museo, prácticamente nadie.
