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miércoles, 7 de abril de 2010

Improvisando a todo chile

Cómo mola la ciudad de México para estas cosas. Por si no bastara con
los puestecillos de comida, películas o cualquier cosa improvisados en
una mesa de camping o directamente sobre el suelo en una tela, pues
ahora esto. ¿Que te quieres montar una peluquería o un restaurante?
Pues te apañas cuatro chapas y te montas tu casetica con vistas al mar
en medio del bulevar de Horacio. Y punto ¿Acaso la acera no es de
todos?

jueves, 14 de enero de 2010

Metáfora II

Iba a escribir un post sobre las aceras, sobre las banquetas de Polanco, banquetas altas pintadas de amarillo, resquebrajadas, horadas por raices de árboles. Banquetas que suben, que bajan; banquetas que acumulan agua de lluvia en sus rajas y agujeros, banquetas que alimentan hierbas en sus grietas; que forman charcos, que se vuelven resbaladizas cuando llueve. Banquetas que tienes que mirar, y reconocer al caminar, para no tropezar. Banquetas que te hacen mirar al suelo,...

Pero al final encontré algo peor que las aceras polanqueñas, que al fin y al cabo, no son más que banquetas viejas. Una escalera mecánica parada, ¿arrancará al bajarla? La incertidumbre en el suelo.