miércoles, 11 de septiembre de 2013
En fin, me alegro de que no ganara su medallita, así los ciudadanos normales podremos seguir tomando un relaxing cup of café con leche por menos de dos euros por un buen tiempo más.
Ay mi Españistán, cuanto te quiero.
sábado, 9 de febrero de 2013
Mura ka mismo
lunes, 28 de enero de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
Que de cosas
sábado, 19 de enero de 2013
Utopía
viernes, 11 de marzo de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
Revamping Malasaña
Toda la calle llena de grafiteros renovando las verjas, o tapando las "pixadas" de otros...
¡muy bien!
martes, 1 de febrero de 2011
Soy loco por ti America...
Me encanta el airecillo de Malasaña.
Creo que Rua Augusta debería tomar nota.
lunes, 10 de mayo de 2010
Café Comercial, glorieta de Bilbao, Chamberí, Madrid
- ...me pones un café cortado descafeinado con sacarina, en vaso de cristal, por favor?
y en mi eco mental suena a:
- ... me sirves un vaso de agua y escurres la fregona un poquitito en él, por favor?
miércoles, 16 de septiembre de 2009
domingo, 6 de septiembre de 2009
Love at Debod
sábado, 2 de mayo de 2009
Malesange
Me gusta La Coruña
Me gustas tú
Me gusta Malasaña
Me gustas tú
... dice una canción de Manolo Chao. A mi también me gusta Malasaña, y mira que después de haber estado tomando cañas ya unas cuantas veces, no me había parado a pensar si significaba algo el nombre del barrio, el barrio de las Maravillas, algo más que "mala saña", mala leche rencorosa.
Pues no, parece que es el barrio de Manuela Malasaña, una heroína del levantamiento de los madrileños contra los gabachos el 2 de Mayo de 1808, que las palmó defendiendo de los invasores su calle, San Andrés, con su padre, que curiosamente era franchute. Jean Malesange se llamaba el tipo. Así que el nombre del barrio castizo viene por la revolución contra los franceses, pero paradojicamente es la españolización de un nombre francés. Qué cosas.
Feliz día de Madrid, feliz 2 de mayo, madrileños. Y como Madrid somos todos, o eso dice la Comunidad, pues feliz día para todos, menos para Espe-jo_de-loquesomos.
Ver mapa más grande
lunes, 21 de julio de 2008
La gran ciudad
En una gran ciudad confluyen millones de personas, y con ellas millones de historias, algunas son por todos conocidas, normalmente las que afectan a personajes o personajillos de esos que ocupan portadas de revistas o panfletos y minutos de televisión. La mayor parte de estas historias poco o nada tienen que ver con la realidad que se vive y se palpa en la ciudad, sirven solo como entretenimiento y reclamo de esta sociedad consumista a la que pertenecemos.
Pero debajo de todo ese circo mediático subyacen miles de historias reales. Historias alegres, historias tristes, historias sufridas en su mayor parte, reflejo de lo que es la vida real. Cuando uno pasea por una ciudad así e intenta tener los ojos mínimamente abiertos y dispuestos a observar a su alrededor contempla muchas situaciones que no entiende, o que no conoce. Éstas situaciones nos alegran, nos conmueven, nos rebelan, nos enfrentan sin remedio a preguntas no siempre cómodas, preguntas de esas que uno puede obviar ante los demás pero difícilmente puede ocultarse a sí mismo.
Hay dos historias anónimas con las que llevo bastantes días encontrándome, y que me transportan a un ejercicio de imaginación e invención que seguramente no lleve a ningún lado.
La primera de ellas transcurre siempre en el metro, en la estación de Sol. Allí cada mañana a las 8 y cuarto me cruzo con dos ancianos, más o menos de la edad de mis abuelos. Él está siempre sentado en un pequeño taburete, con su violín al hombro, obsequiándonos a todos los que pasamos con legañas en los ojos con unos segundos de paz y sosiego. A su lado en otro pequeño taburete se encuentra ella, que le mira con unos ojos repletos de amor y admiración, y que cada ciertos segundos pasa una hoja del atril cargada de signos mágicos, signos enmarcados en esas filas de cinco líneas que a él le sirven para arrancar pedazos de magia del violín, como un prestidigitador del sonido.
El contraste entre los miles de viajeros pasando a toda velocidad y con caras de estrés camino de sus trabajos y esta “extraña pareja” es sobrecogedor. Al final del día unas cuantas monedas sobre una caja de cartón son el pago a tan impagables servicios.
La segunda historia la protagoniza un hombre de mediana edad, pelo cano y larga perilla del mismo color. Cada mañana lo veo sentado en la entrada de una antigua biblioteca cerca de mi trabajo, siempre en la misma posición, la espalda apoyada en el suelo y los brazos levantados hacia arriba como queriendo asir algo, algo invisible e intangible que los demás no podemos ver. Alguna vez le he visto al salir de mi trabajo, en otro lugar distinto, con otra postura pero con los mismos ojos, ojos que traslucen inteligencia y serenidad, y posiblemente mucho más, quizá amargura, quizá tristeza, quizá solo perplejidad, o deseo, o esperanza,… o que sé yo, no soy capaz de adivinarlo.
Cada mañana le veo en la misma postura, junto a ese carro cargado de todas sus pertenencias, y me pregunto qué hace allí, como ha llegado allí, ¿por alguna desgracia? ¿por alguna decisión?.....
Cada mañana llego a la oficina cargado de preguntas, y sin ninguna respuesta.
lunes, 14 de julio de 2008
Dignidad

Según la RAE:
3. f. Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse.
Viernes, 9 de la tarde, la Latina, zona de tapeo del centro de Madrid. Estamos tres amigos tomando unas cañas y empezando a disfrutar del fin de semana, hace un tiempo estupendo, los bares están llenos, todo el mundo está en la calle de fiesta, celebrando el verano y el fin de la semana laboral. ¿Todo el mundo?, quizá no todo el mundo. Mientras estamos charlando se acerca a nosotros el sexto vendedor de rosas, es un hombre de tez oscura, asiático, y con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro, su cara me es conocida, lo he visto muchas veces cuando he estado de fiesta, esa sonrisa es difícil de olvidar. Se acerca a nosotros a ofrecernos las flores, con mucha educación y una sonrisa le decimos que no, el hombre insiste, son baratas nos dice, y además os regalo una canción, soy cantante. Nos cuenta que tiene algún problema médico, no comprendo muy bien, pero creo que el problema lo tiene algún familiar, su cara ya ha ocultado la sonrisa, el dolor pesa más que el antifaz para trabajar. Le compramos una, pero le decimos que se quede la rosa, que la venda después y así saque algo más de dinero, y que no hace falta que os cante, su cara no trasluce fiesta, sino gravedad. Él no queda conforme, no está pidiendo limosna, sino trabajando, y no aceptará dinero a cambio de nada, eso no sería justo. Cambia su cara y nos ofrece una lista de géneros de canción, escogemos folk, cierra los ojos, se concentra y tras unos segundos de silencio alza la mirada, sus ojos han cambiado, hay un nuevo brillo en ellos. De su boca comienza a salir una melodía lejana, que vuela a través del tiempo y del espacio, desde la remota India. La alegría de la música transforma a nuestro cantante, suelta su ramo y junta las manos sobre el pecho, acompaña la dulce de melodía con un pequeño baile tradicional, salta del folk al amor, cierra los ojos y sonrie mientras canta, supongo que recordando tiempos mejores, sueños olvidados, o quizá no olvidados, más bien ocultados por el peso de la vida.
Cuando termina le aplaudimos entusiasmados, ha sido precioso. Nos da la mano a los tres, le damos las gracias y le deseamos suerte, intercambiamos sonrisas y buenos deseos, y acto seguido le vemos subir las escaleras para continuar su trabajo, porque eso es lo que hace, trabajar para mantener a su familia.
Cuando se va recuerdo que me ha hablado en español y en inglés, y me ha contado que es de la India. Este hombre tiene una gran voz y habla tres idiomas, .. y se gana la vida vendiendo rosas. Quizá el mundo es demasiado complicado para que yo lo entienda,... o quizá demasiado sencillo para que lo acepte.
miércoles, 18 de junio de 2008
Tàpiescopia de verano
La verdad que han sido dos días muy intensos y bastante emocionantes. Ayer: trabajo tranquilo por la mañana en las afueras de madrid, vuelta al centro, alojado en Gran Vía. Un día soleado, de los que se disfrutan paseando y sumergiendote por el centro. Gran Vía arriba, Gran Vía abajo. Tarde exultante en la "obra social" de la empresa, con gente dedicada y de espíritu impulsivo pese-a-todo; Bolivia, nuestro granito de arena.. ¡cada vez más cerca!Por la noche caña-paseo-caña con Malabar -qué bien se está en la calle con buena compañíaa en verano. Dormido con Huxley, amanece y de nuevo en pie. Día de solecito, da gusto caminar un trecho para ir a trabajar. Mesa redonda en el curro (ovalada, más bien). Conocer a gente cooperante. Correr a la estación y comer un bocadillo de pié en la cafetería del AVE. Dospuntocero. Improvisando: tarde de cine -síii, de nuevo los Casablanca. Jamás estuve en una sala yo sólo - el cine personalizado- qué sensación ¿tan relajante?. Después piscina (arf, arf) y finalmente.. Antoni Tàpies y ese saborcillo a Barcelona que tanto me gusta.
¡Y qué siga el verano!
Post Datum: me acabo de acordar de un post que escribió mi amic Henry hace un año
sábado, 19 de abril de 2008
Madrid
Es lo primero que pienso cuando Malabarista me recuerda que hace mucho que no escribo nada en este blog. Y es verdad.
Ahora mismo estamos Henry y yo en su casa, llevamos dos días aquí en Madrid.
Madrid, Madrid Madrid... muy tentandora, siempre tapas y cañas, siempre algo que hacer.
¿Será el próximo destino?
El jueves pasado salimos a cenar, los tres. Llovía mucho, estabamos en Huertas, giramos una
No tengo nada que escribir. Sí algo que decir:
La novedad impulsa, la rutina ralentiza.
viernes, 11 de abril de 2008
Contrastes
viernes, 30 de noviembre de 2007
Warhol en la casa encencida
Como últimamente no escribo mucho en el blog, para no coger agujetas en los dedos os dejo más información en forma de enlace a esta página de Artes Contemporáneos.
Como curiosidad, la entrada a la exposición es gratuita, pero puedes comprar el no hacer cola pagando un euro, curioso verdad? Of course, practicidad, lo pagamos :)

