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domingo, 13 de junio de 2010

Livros

Terminé mi primer libro en portugués, "A morte e a morte de Quincas Berro Dagua", una ingeniosa y garciamarqueziana forma de ver el asunto de la elección. Qué bueno que hicieron una película, que está pasando ahora mismo en los cines, y que con el libro me regalaron una entrada.
Al terminar, fui corriendo a Livraria Cultura a por otro, es parte del empeño, tengo que hacerme con la lengua. Ojeando y olhando, lo que más me tentó: los libros de Roberto Bolaño en un mueble sólo para él. Creo que sería un sacrilegio no leerle en español. 2666 tendrá que esperar.

viernes, 30 de abril de 2010

PUCELANGO

Desde la óptica, experiencia, perspectiva y biomecánica de una madre joven, en paro y agonía existencial, tengo que decir que hoy ha sido un día de esos que no se olvidan.
Dejo antes de la hora acostumbrada a la niña en la guardería, qué bien que la dan un premio por entrar sin llorar. Me paso 15 minutos en un tubo tomando sol cancerígeno, desayuno en la cafetería de la Facultad de Medicina, poleo y tostada. Salgo corriendo para rellenar una solicitud de empleo en la que me tengo que autobaremar. Hace un calor de bochorno, pega el sol de lo lindo y yo voy toda de negro vestida y sin gafas de sol. Me voy a desintegrar como los vampiros del anuncio de Ray-Ban. En el autobús me da la charla una señora de 93 años de Nava del Rey, contándome su infancia y enumerando los miembros de su familia que han pasado a mejor vida. Chupo media hora de cola entre más madres jóvenes y en paro, claro, para entregar la solicitud en el registro. Es para una bolsa de empleo. Total, puede que me llamen dentro de 37 años, justo después de haberme jubilado. Recojo a la niña de la guardería. Llego achicharrada a comer a casa de mis padres. Lentejas, si quieres las comes y si no las dejas. La niña tiene su primer accidente casero, casi se revienta un ojo. Me amodorro 2 horas en el sofá de mi madre. Absorbe a todo el que en él se sienta. Llego a mi casa con el tiempo justo, no hay luz en todo el edificio ni agua caliente. Vaya mierda de ducha a oscuras y helada. Salgo pitando para reunirme con mi amigo Alberto, que ha quedado con su amigo Roberto (que también es de Nava del Rey), y me encuentro a Susana, la hermana de mi amiga Marta, que está casada con Iñaki, amigo también de Roberto, y todos juntos entramos en el teatro para ver a "Marlango", un trompetista, un pianista y una diosa de carne y hueso con vestido a lo Sara Baras y unas botarras del 40 al menos. Increíble el concierto, con mención incluida a Delibes y su libro "El Camino" y genial versión de "No mires a los ojos de la gente" de Golpes Bajos. Tengo que hacerme con los 3 últimos discos. Quisiera reencarnarme en Leonor, y no por el uruguayo de su marido precisamente. "Squeeze the Universe and shake the Moon". Le hacemos caso a esta premisa y nos vamos a tomar unas cañitas, escuchando a Robert Plant y Jimmy Page, hablando de cine, libros y programas de radio. ¡Y qué descubro! Que a Roberto (el amigo de mi amigo Alberto, y amigo de Iñaki, casado con Susana, la hermana de mi amiga Marta) también se le ha metido un libro en el cuerpo, y que le ha cambiado la vida: "Los detectives salvajes", y que de una manera muy anecdótica ha establecido una relación con Carmen, la mujer de Roberto Bolaño.
Y es que ya llevo tiempo diciéndolo, que hay unas sinergias por ahí...
Hoy (por ayer hace un rato) fue un placer.

jueves, 25 de febrero de 2010

Concha Urquiza

Hoy por la tarde aproveché para volver a la Feria del Libro del Palacio de Minería. Asistí a un recital de poesía de Concha Urquiza. Como bien sabe mi buen amigo el Malabarista, a mi la poesía como que no me hace mucho, más bien me apunté porque la lectura dramatizada la hacía la actriz Tanya Cosío, que habíamos visto en otras ocasiones en la propia feria y, después de la actuación del domingo, y la lectura que hizo de Jean Genet, me apetecía volver a verla leer.
Tanya hace su entrada de rodillas, recitando poesía, que se vuelve más mística cada vez, pues dicen que Concha fue la sucesora de Sor Juana Inés de la Cruz, esa a la que Madrid rinde homenaje con una sobria estatua en el Parque del Oeste. Pues ahí estaba Tanya, con los versos de Urquiza, y yo oyéndolos distraído, o ensimismado, como quien oye música relajante… y de repente, casi sin saber cómo, en un momento dado el recital se ha vuelto una conversación con Tanya sobre…¡los Detectives Salvajes!
- Alguien ha leido a Menganito de tal, dice Tanya, comenta algo de qué tiene que ver Megannito con Concha, y a continuación pregunta, ¿alguien ha leido a Roberto Bolaño, los Detectives Salvajes?
¡¿qué?! Los Detectives… ¡como para no levantar la mano!
Me quedo boquiabierto cuando Tanya revela que la protagonista de fondo y misterio del libro, es real y no es otra que Concha Urquiza, y que el ficticio real visceralismo que fundó, corresponde con el infrarrealismo mexicano del que Bolaño era pluma. Todo coincide. Las dos eran mujeres inusualmente independientes para la época, las dos poetas, las dos desaparecieron en el norte, las dos se alejaron de los circulos literarios.
Quizás esto, que Cesarea esté basada en una poeta real, no es lo sorprendente en sí, si no más bien, que yo no lo sabía y cómo me he venido a enterar, de la forma más insospechada.
Este libro es la ostia. No es que yo me haya metido en él, es él el que se ha metido en mi, en mi vida. Se empiezan a entremezclar personajes, lugares de su ficción, con eventos reales que suceden, sitios por los que paso en el DF, como una sicosis paranoica. A veces Xicoatl y yo hablamos de sus personajes como si fueran personas de verdad, que conocieramos, comentando lo que hacen o lo que dicen, y bueno, parece que al final sí son personas reales.
El otro día, X, que va por detrás en la lectura, me preguntó si ya se desveló el secreto de Cesarea Tinajero, ahora que casi termino el libro, y vaya, no se desveló en el libro, se desveló hoy, en el Palacio de Minería. ¡Qué bueno a veces ser un ignorante para llevarte estas sorpresas! Y qué bueno también, que no necesites ser un experto en poesía o literatura, ni saber qué es el infrarrealismo, o quién fue Concha Urquiza (hasta Google lo sabía), para disfrutar libros como este, los Detectives Salvajes.

martes, 16 de febrero de 2010

Sin aire

De nuevo en el Farolito, cenando ricos tacos al carbón. Cuando la tomo con algo, qué obsesión, creo que es la sexta vez en una semana que ceno aquí, pero es que despues de una de esas clases de natación-masacre necesitaba reponer fuerzas, y el zumo de mango está tan rico…
Hoy la entrenadora me preguntaba, al verme tan ahogado en la orilla, que qué había hecho el domingo para estar tan cansado, o mejor, que qué me habían hecho. Con segundas, muchas segundas. Claro que ayer fue el día de San Valentín, y seguro que la comadre se hizo su composición de lugar; tal vez ella se imaginó que me había pasado el domingo haciendo el amor con mi novia supuesta, o algo así, a juzgar por la sonrisa de picarona y yo, que un día de estos me hago telépata, sobre todo cuando me falta el oxígeno (todo el mundo sabe que los habilidades paranormales solo se manifiestan en situaciones extremas de supervivencia agónica) lo adiviné con solo unos parpadeos.
Y yo pensando, pobre de mí, pero si esto es innato, rendimiento bajo innato, y que si esa estampa que ella se imaginaba, o practicamente declaraba, fuera cierta, mi amante iba a estar tan decepcionada como ella, a los dos largos y medio ya medio ahogado y pidiendo un descanso, no creo que le satisfaga mucho a nadie.
Entonces me acordé de este trozo del libro de Bolaño, no sé si para animarme o quitarle tremendismo a mi asunto, que igual es que las situaciones extremas agónicas estas me ponen un poco exagerado, aparte de morado.



Barbara Patterson, en una habitación del Hotel Los Claveles, avenida Niño Perdido esquina Juan de Dios Peza, México DF, septiembre de 1976.
"...le dije a Rafael que teníamos que hablar, pero Rafael dijo que quería seguir rolando con Arturo Belano, y yo le dije, pinche cabrón, necesito hablar contigo, y él dijo, más tarde Barbarita, más tarde, como si yo fuera una niña a la que violaba todas las noches en los lugares más indecentes y no una mujer diez centímetros más alta que él y por lo menos con quince kilos más de peso que él (tengo que ponerme a dieta pero con esta puta comida mexicana quién puede), y entonces le dije, necesito hablar contigo ahora y el padrote de mierda hace como que se toca los huevos, se me queda mirando y me dice ¿qué le pasa, muñeca? ¿algún problema imprevisto? ….
…yo estaba en México dizque para hacer un curso de posgrado sobre la obra de Juan Rulfo, pero en un recital de poesía en la Casa del Lago conocí a Rafael, y nos enamoramos en el acto. Esa misma noche lo arrrastré hasta el hotel los Claveles, donde aún vivo, y cogimos hasta reventar. Bueno, Rafael es un poco gandul, pero yo me las arreglé para tenerle en forma hasta que las primeras luces del día se desparramaron (como desmayadas o fulminadas, qué amaneceres más raros tiene esta puta ciudad) por Niño Perdido…

Roberto Bolaño, los Detectives Salvajes.

domingo, 14 de febrero de 2010

El DF y los salvajes detectives

Los detectives salvajes. Hacía tanto que no leía un libro con este
placer...creo que desde La ciudad y los perros, solo que ahora no
siento la nostalgia que sentí al leer a Vargas Llosa, nostalgia por mi
corta estancia en Lima, los largos días limeños, si es que se puede
sentir morriña por tan breve estancia, si es que eso tiene sentido.
Ahora no la hay con Bolaño y el DF, porque todavía estoy aquí, en
esta ciudad, la gran ciudad. Esta ciudad que me mata, la que me mandó
al hospital, la única que lo ha hecho, la ciudad en la que soñaba
haber vivido ya mucho antes de saberlo posible, como un dejavu
imposible. Y la ciudad que definitivamente se me va quedar aquí
atravesada en el corazón, como la maldita flecha de cupido el día de
los enamorados.