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domingo, 2 de enero de 2011

Nazaré


Me apetece que se detenga el tiempo para contemplar kilómetros y kilómetros de costa. La vista desde el mirador me produce el efecto de una ligera levitación y la luz que refleja el océano crea un espacio único, irrepetible, donde el cielo es infinito e infinitamente azul, donde parece posible encontrarse frente a frente con el propio alma y mirarse a través suyo.
Hay silencio pese a pequeños grupos de gente.
Una vez abajo, en el paseo marítimo, me doy cuenta de que he vuelto a la vida en movimiento, y me adentro en las calles del interior, calles estrechas que huelen a pescado asado en hornillos mezclado con el de ropa lavada que pende de las ventanas.
Sólo A. me acompaña en mi deseo de pisar la arena mojada, aunque él no se descalza.
El ruido al chocar de las olas amortigua las voces.
No habrá atardecer en Nazaré, ni prisa para que llegue la noche, ni momento detenido.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

MEMORIA


Cómo se hace una memoria, un informe, un documento frío tratando de escribirlo con objetividad, sin el recuerdo aún vivo que permanece inalterado en la memoria, sin el nudo en la garganta de las lágrimas contenidas, sin el cosquilleo en la barriga por un gesto de cariño, sin el estremecimiento a causa de una sonrisa dedicada, y sin que la piel vuelva a erizarse por la complicidad de las miradas.

Cómo dejar todo eso aún en la maleta en que se ha transformado mi cuerpo, y apartar del pensamiento, convertido ya en bolso de mano, las sobremesas imprevistas, la risa melodiosa de una ría de Galicia, las arrugas de unas sienes que sueñan todavía, el calor y la sinceridad incandescentes de unos ojos que reflejan un azul inmenso, tanto como un océano, y el acento de una lengua que rebota en azulejos desconchados.

Cómo se consigue.
Desligando entonces la historia vivida de la historia narrada.
Filtrando los retazos verdaderos por un coladero imaginario, cayendo los
posos de recuerdos en mi memoria,
esa que se quedó en un istmo de piedras metida en el Atlántico.




lunes, 5 de noviembre de 2007

Retorno al pasado

Aquí estamos de nuevo, después de 10 días de movimiento por la península ibérica volvemos al redil, al menos de momento, son contradictorias las sensaciones cada vez que me muevo tanto, por un lado, sientes que te quedas fuera de lo que ocurre en tu mundo habitual, y tienes las sensación de perderte momentos que quizás sean irrepetibles y marquen el devenir de los acontecimientos, y tu te quedas fuera, por otro lado sientes paz, pues te alejas de tus miedos y demonios habituales y vives como en un tumulto permanete, arriba y abajo sin descanso, cuántas veces pienso que sería más feliz si mi vida transcurriera de esa forma.
El final del ajetreo ha sido en Portugal, en mis queridas Lisboa y Oporto, que de nuevo me han dado su calor y su abrazo y como ya hicieron en el pasado me han susurrado al oído, "tu vales" no lo olvides, "tu importas". Portugal ocupa un sitio muy preciado en mi corazón, quizá llegó en el momento oportuno, y significó para mí lo mismo que la caza del león para un joven guerrero africano, momento de demostrar y sobre todo demostrarte, que ya no eres un niño, que a partir de aquí tu serás tu guía y tu cobijo, tu propio aliento, tu mejor amigo. Volver ha sido mágico, he vuelto a verme entonces, y ahora, y me gusta lo que ha ocurrido entre esos dos momentos, estoy en paz con el hombre en el que me he convertido.


Lo que todos buscamos
cuando no tenemos,
lo que todos damos y no vemos,
lo que nos vuelve humanos,
y amenos,
o sin ello, ajenos.

¿cuánto valemos en solitario?
¿de qué sirven nuestras victorias
en batallas pasadas pero no olvidadas?
No ayuda la memoria
cuando despiertas solo de madrugada
y tu único confesor es la almohada
silenciosa y fría,..... herida,... abandonada.
Las lágrimas se secaron,
huyeron en desbandada
a otras tierras más fecundas,
donde no esperar a nada.
!donde el acto venza a la palabra!

Donde el calor de la pasión
y los fluidos del amor
vuelvan loco al corazón,
y vencido éste, sin solución
se entregue sumiso a la sinrazón,
a la furia tormentosa del amor,
sin miedo,....sin freno,..........sin dolor.

Oporto, Noviembre 20007



Caudaloso y sinuoso bajas
rio Douro,
por las cálidas riberas de Oporto,
sorteando trampas y recodos,
cargado de vida, cargado de Oro.

Con tus peces y tus puentes,
tus gaviotas y tus barcos
que mecidos por la corriente
de calor me colman, entre abrazos.

Hacia tí vuelco mi alma
cargada de suspiros y susurros,
cargada de amor y de esperanza,
de ganas de fundirme con el mundo.

El sol me cuida y tú me guías,
indicándome el camino.
¿qué más puedo pedirle yo a este día,
que por ventura a tus orillas me ha traído?

Me marcho, hermano,
vuelvo a mi mundo,
no puedo quedar aquí varado,
continúo mi camino vagabundo.

El recuerdo de esta villa
conmigo viajará,
aportando imágenes y sonrisas
y la promesa eterna de la mar.

Oporto, Noviembre 2007