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viernes, 21 de noviembre de 2008

Agradecido

Vagaba sin rumbo ni alegría
por las calles de la ciudad,
sangrando por el alma mía
de melancolía y de soledad.

El azar me unió en Gran Vía
a un sacerdote de la amistad,
rock y cervezas provocarían
el milagro de la felicidad.


Gracias David



martes, 26 de febrero de 2008

El placer de las pequeñas cosas

Uno no suele darse cuenta de la importancia que tienen las cosas hasta que se ve privado de ellas, es triste, pero es así. Incluso con las relaciones nos ocurre en ocasiones.
Este fin de semana yo he aprendido una curiosa lección, bueno, en realidad he aprendido dos, la primera que soy un capullo, y que como no me empiece a cuidar probablemente tendré que lamentarlo, y la segunda...... mejor os lo cuento todo como ocurrió.
Los que me conocen ya saben que tengo algunos problemas a la hora de las comidas, soy una persona bastante ansiosa, y eso lo manifiesto comiendo, cuando tengo hambre "devoro", como decía mi madre, y engullo a una velocidad pasmosa. Con esta insana costumbre he castigado tanto a mi cuerpo que éste de vez en cuando me da avisos. Estos avisos consisten en pequeños atragantamientos que me hacen pasar unos minutos desagradables y bastante vergüenza por tener que explicar a las personas con las que esté comiendo el porqué de mis paseos al baño, todo esto contemplando sus caras de estupor.
Una persona inteligente ante esta situación habría ido al médico hace mucho tiempo, pero yo no soy muy inteligente, así que me he ido acostumbrando a estos problemillas y seleccionando con qué comidas me ocurre más para evitarlas.
El domingo pasado la cosa se desbordó. Estaba comiendo unos filetes a eso de las 6 y media de la tarde (el viernes había sido largo) y tuve uno de mis habituales atragantamientos, pero con una diferencia respecto a otras veces, que me duró 5 horas, estuve ni más ni menos que 5 horas sin poder meter en el estómago ni sólidos ni líquidos, bastaba un pequeño sorbo de agua para pasar un minuto horrible y terminar regurgitándolo.
Cuando ya estaba acojonado y a punto de ir a urgencias ..... se pasó, sin grandes aspavientos, simplemente, se pasó. Pude beber sorbitos minúsculos de agua que produjeron pequeños escalofríos en mi cuerpo, y por primera vez en mi vida fui consciente del inmenso placer que supone la sensación de frescor del agua recorriendo todo mi esófago hasta terminar en una explosión de placer en mi estómago. Si alguien ha pasado por esto entenderá perfectamente de lo que estoy hablando.
Finalmente el susto surtió efecto y ayer mismo fui al médico, a ver a mi "doctorcita" para que me encarge pruebas que determinen cuál es el problema, y que me eviten en la medida de lo posible más tardes de sufrimiento. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Otra cosa más que uno descubre en los momentos de sufrimiento es el valor de las personas, y el cariño que te tienen. Y yo soy muy afortunado porque me cuidaron mucho y bien.
Ahora, no todo es cosa de la fortuna, no nos engañemos, a las personas hay que cuidarlas y merecerlas, unos a otros y otros a unos, y el tiempo enseña que si cuidas a la gente y te preocupas de ellos recibes respuesta, y si no...... te quedarás solo.
Así que gracias amor, y gracias "doctorcita", por lo que sois y por lo que dais.

martes, 27 de noviembre de 2007

De bien nacidos es ser agradecidos

Esta frase la repetían mis padres y mis abuelos incesantemente cuando era niño, y vagaba entre sueños y realidades por aquellas tierras castellanas, cuna de mis aventuras inventadas.
Como ahora ya se, las palabras lindas pueden quedar en frases vacías si uno no se para a recapacitar sobre ellas. Agradecido, que palabra más bonita, agradecido estoy a muchas cosas y a mucha gente, por ayudarme en el camino, por enseñarme, por criticarme,... por hacerme crecer. Y agradecidos como pueblo, como sociedad debemos estar a nuestros mayores por haber transformado un mundo de ignominia y tiranía en un mundo que si bien tiene muchos defectos, está ya muy lejos de aquellos tiempos infernales. Agradecidos porque se dejaron sus vidas, sus ilusiones, sus sueños, para que nosotros pudieramos luchar por los nuestros, y agradecidos sobre todo porque salvo raras excepciones nunca nos han hecho pagar precio por ese sacrificio, no recuerdo a mis abuelos quejarse de sus vidas, no recuerdo la autocomplacencia en ellos, algo que ahora tanto abunda entre nosotros, que nos hemos vuelto algo pusilánimes en comparación con nuestros antepasados.
Por eso me ha emocionado la noticia que he leido esta mañana, Homenaje a Marcelino Camacho.
Homenaje a una persona, pero con él, a toda una generación de héroes olvidados, que miran con tristeza como el fruto de sus esfuerzos ha quedado para otros, que en muchos casos ni siquiera tenemos la delicadeza de reconocer que no hemos sido nosotros quienes lo hemos conseguido, que nos ha venido regalado. Y me ha emocionado especialmente la fotografía, un hombre nonagenario, junto a su mujer, su amor de toda la vida. Toda una vida compartiendo el mismo sueño, apoyándose y dándose aliento, cuidándose,.... quizás no te hemos agradecido como deberíamos, pero tu has obtenido el mayor premio Marcelino, lo tienes junto a tí.

martes, 12 de junio de 2007

Gracias

No siempre nos damos cuenta del gran valor de las personas, a veces las diferencias nos ocultan las similitudes, y olvidamos por un momento el milagro que supone el contacto con otras personas y el poderoso efecto que su existencia tiene sobre nosotros, solo con el paso del tiempo comprobamos lo profundas que son las huellas que dejan en nuestro ser y lo importantes que son sus aportaciones para la construcción de nuestro propio pensamiento, de nuestro yo.
Hoy quiero agradeceros a todos que existáis, que sepáis que sin vosotros yo tampoco existiría, que sois parte de mi y que agradezco profundamente al arquitecto del universo (lo he leido hoy y me ha hecho mucha gracia) que me permita disfrutar de vuestra compañía.
Os homenajeo con parte de lo que me dáis, un descubrimiento que me ha hecho peligrossa Maria, uno de tantos.....


General, your tank
is a powerful vehicle
it smashes down forests
& crushes a hundred men.
but it has one defect:
it needs a driver.

General, your bomber is powerful
it flies faster than a storm
& carries more than an elephant.
but it has one defect:
it needs a mechanic.

General, man is very useful.
He can fly & he can kill.
but he has one defect:
He can think.

Bertolt Brecht