Cada vez que veía un cuadro de Matisse quería ser pintor. Cogía el cuaderno, el lápiz, la tela, los pinceles. Diseccionaba toda imagen 3D que veía en planos, trazos, mezclas de colores... con poco éxito en el papel, hay que decir.
Cada vez que leía Garcia Márquez pensaba en cuán sencillo y bello puede escribirse una historia entrañable, y quería ser escritor. Imitaba el estilo, escribía un pedazo, un relato, un lo que fuera... Era más fácil, más práctico que ser pintor, la verdad, aunque el resultado seguía siendo mediocre.
Cada vez que veo la jeta sobria de Steve Jobs, pienso en la perfección del iPhone, del iPad, del iTodo, y pienso en la belleza de las matemáticas, la sincronización perfecta del código software, líneas y líneas ... y no me entra ninguna gana de ser programador, de inventar nada y se que algún día voy a romper con esta profesión nuestra.
Mostrando entradas con la etiqueta tecnologia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tecnologia. Mostrar todas las entradas
jueves, 1 de mayo de 2014
sábado, 1 de mayo de 2010
Tecnología
Max Frisch (arquitecto, 1911-1991) dijo una vez que la Tecnología era la habilidad para disponer del mundo de tal modo que no tengamos que experimentarlo.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Tecnologia punta mapera
Mientras espero para ir al cine a ver una japonesa, me estaba acordando de Manu, que se había enamorado de Japón, entre otras cosas, por el uso de tecnología puntera: en trenes, en el metro, incluso en las aceras de las calles.
Aquí dejo la última tecnología en intefaces interactivas hápticas para mapas holográficos, que recibimos en Aso, la caldera volcanica activa de la isla sureña de Kyushu.

vamos, ..¡perdidos de la mano de _ _ _ _ que estábamos para ver este tipo de avances técnicos!
Aquí dejo la última tecnología en intefaces interactivas hápticas para mapas holográficos, que recibimos en Aso, la caldera volcanica activa de la isla sureña de Kyushu.

vamos, ..¡perdidos de la mano de _ _ _ _ que estábamos para ver este tipo de avances técnicos!
jueves, 14 de mayo de 2009
Future Internet old vintage
El lema del congreso en el que estuve esta semana era, así todo pomposo en pancartas, folletos y pantallas:

"The Future of the Internet is our future (Europa leads the way)"
que traducido al español, quiere decir:
"al final va ser que esto de la interné da pasta, avé si espabilamos que los yankos y los japos no paran de sacar guguels y yujus, y nos estamos quedando sin una miaja del pastel, futuro. ¡Viva Uropa y otras entelequias varias!"
Sí, queda un lema más largo pero ya se sabe que el idioma español es más prolijo en expresión que el inglés. Congreso rancío con tufo a naftalina, oliendo a señor mayor con traje oscuro y ahorca-cuellos. Lo que más me gustó es cuando un viejo conocido se levantó en la ronda de preguntas y les soltó a los funcionarios de la Comisión Europea (también conocido como los que presiden y se dan palmaditas in their backs) algo así como (traduzco del inglés con acento germano):
"Señores, no quiero ofender, pero no sé si (sus señorías) se han dado cuenta de que la media de edad de este congreso es de 45+... ¿no deberían participar en la definición del Future Internet los de 25-? Al fin y al cabo la Internet del Futuro es su Internet, no la nuestra."
¡un hurra por Marcus!
IMAGEN: bandera no oficial de la Unión Europea diseñada por el arquitecto danés Rem Koolhaas como crítica a la UE como institución puramente económica. La bandera simboliza un código de barras, asociado a las compras y comercio.
Etiquetas:
congreso,
EC,
europa,
future internet,
futuro,
politicos,
praga,
tecnologia
miércoles, 6 de mayo de 2009
Bodafón y la capacidad capacitiva
Que bien. ya teníamos Guguel hasta en la sopa, y ahora también en los móviles. Algo así como la versión guguel del Ay-fon ha llegado a España... y nada nunca volverá a ser lo mismo.
Lo que más me gusta del guguelfón (HTC Dream) es la publicidad que hace Vodafone. Moraleja: mi móvil debe ser una castaña, no tiene "capacidad capacitiva".
Etiquetas:
android,
google,
moviles,
tecnologia,
vodafone
martes, 17 de febrero de 2009
The missing peace
Que absurdo, la rutina, el trabajo. Nos creamos unas dependencias con la tecnología, se nos ha empalado en nuestro estilo de vida que a veces resultan indispensable cosas que son meros accesorios, o que nunca importaron hace un año o dos. Y peor aún, el torbellino absorbente que crea la cultura del trabajo, la vida empresarial, las prisas. Todo corre prisa, se crea una rueda, o tal vez una cinta de Moebius, que no se sabe donde empieza el fin y donde termina el principio, quién es causa y qué es efecto.
Hace años en mi empresa -cuentan los mayores a quienes se les ha obligado a desarrollar facultades extra-humanas, como la de la adherencia (a los ERE) - no había Internet, ni correo, ni ningún tipo de comunicación electrónica. Para "mover" cualquier actividad, el medio común eran las cartas y circulares, enviadas por valija interna, a unos pocos participantes en un ámbito completamente local. Sí, se tardarían días o incluso meses en acordar actividades que ahora se deciden en cuestión de segundos, por un mayor número de decisores distribuidos en todo el globo, que pueden contestar y participar desde casi cualquier sitio y con cualquier medio, sea con un ordeador, una PDA, un teléfono o todas las posibles combinaciones y miniaturizaciones; y con mucha más fluidez, gracias sin duda a las no-tan-nuevas tecnologías. Pero esa instantaneidad e inmediatez que facilita Internet, también crea prisa, una bola de nieve que nos arrastra. A la productividad se le pide más productividad.
Tras una día repleto de reuniones, encadenadas con la comida más bien acelerada, por fin llego al hotel. Mi jornada de trabajo empieza casi a las seis de la tarde, tengo muchas cosas que hacer, un montón de microtareas, demasiados correos que enviar, y varias llamadas de teléfono por hacer. Arranco mi portátil, y mientras, me siento a mirar por la ventana una de las torres inclinadas de KIO. Pienso que estará lleno de trabajadores del "deprisa", como yo, arrastrados en el espejismo empresarial ¡qué importante es esto que hacemos! Envío un correo, y pienso que además del tiempo que me lleva a mi escribirlo, se convertirá en 3 ó 4 correos de vuelta, y tal vez una llamada, que llegarán en momentos poco afortunados ya lejanos del contexto inicial, tensando la multitarea. Dando una tecla he hecho crecer la entropía del microcosmos empresarial. El trabajo, como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo crece. No resuelve, se empaqueta, se transforma, se devuelve y se olvida.
A las seis y algo, la conexión wifi ha empezado a funcionar mal. Ninguno de los correos de mi bandeja de salida ha logrado escaparse. Mi teléfono personal llevaba unas horas con un mensaje de erorr "SIM inactiva", y mi móvil corporativo alcanzó el límite de consumo hace días. La tarjeta 3G de mi portatil tampoco lograba engancharse a la red, ni había conexión Ethernet en la habitación. Ni llamadas, ni correo. De primeras me he cabreado. ¡Nada funciona hoy o qué! Desazón, frustración, inquietud, intranquilidad, estrés. ¡Con todo lo que tengo que hacer, y esta mierda de tecnología conspira para fallar, todas a una! Arrojado a la calle, encontré sin más que cruzar la plaza la paz perdida.

¿Casualidades?¿mensaje divino? O tal vez, solo se trate de mi autosugestión, que acomoda las piezas del mundo al rededor para darles signicado.
Una lástima que a estas horas ya haya vuelto la luz electrónica.
Hace años en mi empresa -cuentan los mayores a quienes se les ha obligado a desarrollar facultades extra-humanas, como la de la adherencia (a los ERE) - no había Internet, ni correo, ni ningún tipo de comunicación electrónica. Para "mover" cualquier actividad, el medio común eran las cartas y circulares, enviadas por valija interna, a unos pocos participantes en un ámbito completamente local. Sí, se tardarían días o incluso meses en acordar actividades que ahora se deciden en cuestión de segundos, por un mayor número de decisores distribuidos en todo el globo, que pueden contestar y participar desde casi cualquier sitio y con cualquier medio, sea con un ordeador, una PDA, un teléfono o todas las posibles combinaciones y miniaturizaciones; y con mucha más fluidez, gracias sin duda a las no-tan-nuevas tecnologías. Pero esa instantaneidad e inmediatez que facilita Internet, también crea prisa, una bola de nieve que nos arrastra. A la productividad se le pide más productividad.
Tras una día repleto de reuniones, encadenadas con la comida más bien acelerada, por fin llego al hotel. Mi jornada de trabajo empieza casi a las seis de la tarde, tengo muchas cosas que hacer, un montón de microtareas, demasiados correos que enviar, y varias llamadas de teléfono por hacer. Arranco mi portátil, y mientras, me siento a mirar por la ventana una de las torres inclinadas de KIO. Pienso que estará lleno de trabajadores del "deprisa", como yo, arrastrados en el espejismo empresarial ¡qué importante es esto que hacemos! Envío un correo, y pienso que además del tiempo que me lleva a mi escribirlo, se convertirá en 3 ó 4 correos de vuelta, y tal vez una llamada, que llegarán en momentos poco afortunados ya lejanos del contexto inicial, tensando la multitarea. Dando una tecla he hecho crecer la entropía del microcosmos empresarial. El trabajo, como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo crece. No resuelve, se empaqueta, se transforma, se devuelve y se olvida.
A las seis y algo, la conexión wifi ha empezado a funcionar mal. Ninguno de los correos de mi bandeja de salida ha logrado escaparse. Mi teléfono personal llevaba unas horas con un mensaje de erorr "SIM inactiva", y mi móvil corporativo alcanzó el límite de consumo hace días. La tarjeta 3G de mi portatil tampoco lograba engancharse a la red, ni había conexión Ethernet en la habitación. Ni llamadas, ni correo. De primeras me he cabreado. ¡Nada funciona hoy o qué! Desazón, frustración, inquietud, intranquilidad, estrés. ¡Con todo lo que tengo que hacer, y esta mierda de tecnología conspira para fallar, todas a una! Arrojado a la calle, encontré sin más que cruzar la plaza la paz perdida.
"La exposición "The Missing Peace" es un canto a la paz. Una paz entendida en toda su dimensión, ya que para lograrla- tanto a nivel personal como global- hay que considerar otros aspectos como el perdón, la compasión, el amor... El mundo adolece de paz, y esta uasencia que tantos sufrimientos causa, da nombre a la exposición."
¿Casualidades?¿mensaje divino? O tal vez, solo se trate de mi autosugestión, que acomoda las piezas del mundo al rededor para darles signicado.
Una lástima que a estas horas ya haya vuelto la luz electrónica.
Etiquetas:
arte,
empresa,
exposicion,
rutina,
tecnologia,
trabajo
lunes, 7 de enero de 2008
Cacharreando con Kyte.tv
Hacía mucho tiempo que en este blog no se hablaba de tecnología, de hecho quizás nunca se ha hablado de tecnología :)
Después de un rato manejando Kyte.tv, algo sale del horno. Kyte.tv es un sitio web que te permite crear canales de televisión, en el que puedes colgar cualquier documento multimedia que quieras. Algo similar a los canales de Youtube, pero con la tecnología necesaria para poder emitir directamente desde el teléfono móvil. Estás en un concierto, en una carrera de coches o en la playa y en vez de grabar un vídeo y enseñárselo a los dos días a tus amigos, lo subes directamente a tu canal personal. Además, permite la opción de chatear con el resto de viewers del canal. Yo por mi parte, ya me he creado un perfil y un canal
No es una solución contra el cambio climático, pero mola :)
Después de un rato manejando Kyte.tv, algo sale del horno. Kyte.tv es un sitio web que te permite crear canales de televisión, en el que puedes colgar cualquier documento multimedia que quieras. Algo similar a los canales de Youtube, pero con la tecnología necesaria para poder emitir directamente desde el teléfono móvil. Estás en un concierto, en una carrera de coches o en la playa y en vez de grabar un vídeo y enseñárselo a los dos días a tus amigos, lo subes directamente a tu canal personal. Además, permite la opción de chatear con el resto de viewers del canal. Yo por mi parte, ya me he creado un perfil y un canal
No es una solución contra el cambio climático, pero mola :)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)