Terminé hace unos días "Nunca me abandones" de Kazuo Ishiguro. Me
encantó, y me disgustó a la vez. De hecho, había veces que no
quería seguirlo leyendo, me ensombrecía, me daba lástima, mucho más
que Santiago Nasar. Tan triste como la propia Inglaterra en uno de sus
días grises. Pero luego lo seguí leyendo, intrigado por la trama
distópica, que como decía Gina, es lo de menos, es pura excusa,
comparada con la nitidez del trío de personajes. No sé, a veces
parecía leer dos novelas en una. Y al contrario que su medio
compatriota Murakami, Ishiguro si sabe poner un final a una historia.
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viernes, 9 de abril de 2010
sábado, 14 de junio de 2008
Soy libre
Se ve que últimamente he cogido gustillo a las distopías. Después de "1984" ahora viene "Un mundo feliz". El argumento varía, la moraleja de fondo puede que también, pero o todas tienen una constante, o al menos mi consciente se queda con la misma idea: sociedades mediatizadas, los serviles Morlocks y los inútiles Eloy wellesianos, la falsa sensación de libertad inducida -bálsamo opiáceo para la plebe, y las castas sociales. Alfa, Beta, Gamma, Delta, Epsilones. Altos, Medios, Bajos.
Literatura, sí.
Pero no estamos tan lejos.
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