Otras veces se detiene, se vuelve gelatinoso y ni las mil gotas de lluvia que lo pararon -ni aunque las cuente, cada una con su sonido o todas juntas a la vez- van a servir para empujarlo y que pase más deprisa.
Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas
sábado, 21 de agosto de 2010
De la viscosidad de los fluidos
El tiempo tiene una viscosidad extraña. A veces lo percibo cuando pienso qué hacer con él; cuando es precioso, se vuelve más fluido y desaparece con rapidez, el muy cabrón, delante de mis ojos sin que siquiera pueda protestar o decir nada.
Otras veces se detiene, se vuelve gelatinoso y ni las mil gotas de lluvia que lo pararon -ni aunque las cuente, cada una con su sonido o todas juntas a la vez- van a servir para empujarlo y que pase más deprisa.
Otras veces se detiene, se vuelve gelatinoso y ni las mil gotas de lluvia que lo pararon -ni aunque las cuente, cada una con su sonido o todas juntas a la vez- van a servir para empujarlo y que pase más deprisa.
jueves, 18 de febrero de 2010
Paraguas efímeros
El primer paraguas que compré en Woolworth fue un día lluvioso. Mucho. Tanto llovía que pensé que tal vez el Lago de Texcoco volvería a llenarse, y quedaríamos en la orilla poniente, un poco mojados, pero no tanto como en Chalco. De hecho, ese fue el día de las inundaciones del DF. Yo compré mi paraguas en el Woolworth de Polanco, pero apenas lo usé, solo desde Horacio hasta Mariano Escobedo, ahí tomé un pesero hasta Reforma, y de nuevo volví a usarlo en Chapultepec. A la entrada del MAM, lo sacudí para no empapar el suelo del museo, y me quedé con el mango en la mano. Literalmente en la mano.
El segundo paraguas lo he comprado hoy en Woolworth, no aprendo, pero es que llovía feo, igual no tanto como el día de Chalco, pero sí era esa lluvia continua y gris que tiende a mojarlo todo, sobre todo lo que tú llevas puesto, desde las zapatillas hasta la pernera, pasando por los calcetines, la chamarra y el pelo. Está vez me dió para pasear el paraguas efímero por todo Insurgentes, por el Centro Cultural Universitario de la UNAM (que es un buen, buen trecho), por el MUAC, y por el centro de Coyoacán, y de regreso a Polanco, también me acompañó. Pero justo cuando iba a la piscina, cruzando Lago Alberto, se ve que ahí el aire corre con más fuerza y el paraguas se aristó, sacando las agujas sacaojos, dejándome con un pararrayos en la mano.
Moraleja: la única razón por la que compro en Woolworth es porque me caen bien los ancianos que tienen de ayudabolsas en las cajas.
Y por cierto, hablando del diluvio: aquí una foto que tomé de la autopista camino a Texcoco, todavía diez días después del día de Las Inundaciones en el DF.
El segundo paraguas lo he comprado hoy en Woolworth, no aprendo, pero es que llovía feo, igual no tanto como el día de Chalco, pero sí era esa lluvia continua y gris que tiende a mojarlo todo, sobre todo lo que tú llevas puesto, desde las zapatillas hasta la pernera, pasando por los calcetines, la chamarra y el pelo. Está vez me dió para pasear el paraguas efímero por todo Insurgentes, por el Centro Cultural Universitario de la UNAM (que es un buen, buen trecho), por el MUAC, y por el centro de Coyoacán, y de regreso a Polanco, también me acompañó. Pero justo cuando iba a la piscina, cruzando Lago Alberto, se ve que ahí el aire corre con más fuerza y el paraguas se aristó, sacando las agujas sacaojos, dejándome con un pararrayos en la mano.
Moraleja: la única razón por la que compro en Woolworth es porque me caen bien los ancianos que tienen de ayudabolsas en las cajas.
Y por cierto, hablando del diluvio: aquí una foto que tomé de la autopista camino a Texcoco, todavía diez días después del día de Las Inundaciones en el DF.
Etiquetas:
efimero,
inundaciones,
lluvia,
mala calidad,
paraguas,
tiempo,
woolworth
sábado, 26 de diciembre de 2009
Reloj tempus fugit
Despertamos en El Camaron, camino al istmo de Tehuantepec. Amanecí con
un sueño poéticamente metafórico todavía deslizandose por la pared
anterior del cráneo, un sueño un poco atroz, si es que algo puede ser
atroz por porciones, como lo de los medios agujeros.
Como la rosa de Bestia en la película, que marcaba un tiempo agónico
con la caída de sus pétalos, en mi sueño se caían los pósters de
cuadros que colgamos de las paredes de mi casa en Polanco. En realidad
-en la realidad- ya se caen, se despegan. Primero, la Gran Ola, luego
fue el Festival de las Flores, y últimamente, Klimt amenaza con dejar
de besar mi pared.
En mi sueño pasaba que regresaba a la ciudad de Mexico de las
vacaciones decembrinas, y al entrar en el departamento descubría
horrorizado que todos los cuadros se habían despegado y yacían
bocabajo, en blanco, sobre el suelo, señalizando que mi tiempo en
Mexico había terminado.
Demasiado pronto.
un sueño poéticamente metafórico todavía deslizandose por la pared
anterior del cráneo, un sueño un poco atroz, si es que algo puede ser
atroz por porciones, como lo de los medios agujeros.
Como la rosa de Bestia en la película, que marcaba un tiempo agónico
con la caída de sus pétalos, en mi sueño se caían los pósters de
cuadros que colgamos de las paredes de mi casa en Polanco. En realidad
-en la realidad- ya se caen, se despegan. Primero, la Gran Ola, luego
fue el Festival de las Flores, y últimamente, Klimt amenaza con dejar
de besar mi pared.
En mi sueño pasaba que regresaba a la ciudad de Mexico de las
vacaciones decembrinas, y al entrar en el departamento descubría
horrorizado que todos los cuadros se habían despegado y yacían
bocabajo, en blanco, sobre el suelo, señalizando que mi tiempo en
Mexico había terminado.
Demasiado pronto.
domingo, 10 de febrero de 2008
El maestro tiempo

El maestro "tiempo",
va tejiendo sus enseñanzas,
lentamente, pero sin freno
guia y corrige nuestras andanzas.
Pues plácido es contemplar
como vamos avanzando
dando tumbos sin parar
que nos llevan hacia el lugar marcado.
Errores y desengaños
nos produjeron sufrimientos
pero el paso de los años
nos encamina hacia lo cierto
Que no es lo mejor
ni lo más aceptado
simplemente es lo nuestro,
lo que soñamos.
No renegemos por tanto,
de todo nuestro pasado
abracemos los desencantos
que tanto nos han enseñado.
Y con ellos a tanta gente
que en su momento creímos malos,
y ahora vemos claramente
que su papel nos ha ayudado.
Desde este punto de paz
en el que ahora nos encontramos
justo es las gracias dar
a cuantos tu vida acompañaron.
Y desearles de corazón
que la suerte esté de su lado
y que alcancen en su interior
esa paz que tu has hallado.
Paciencia y valor
son las claves en este juego
con arrojo y decisión
alcanceré todos mis sueños.
Y compartirlos será la guinda
que los convierta en eternos,
con mi compañera, la más linda,
y con la gente que tanto quiero.
va tejiendo sus enseñanzas,
lentamente, pero sin freno
guia y corrige nuestras andanzas.
Pues plácido es contemplar
como vamos avanzando
dando tumbos sin parar
que nos llevan hacia el lugar marcado.
Errores y desengaños
nos produjeron sufrimientos
pero el paso de los años
nos encamina hacia lo cierto
Que no es lo mejor
ni lo más aceptado
simplemente es lo nuestro,
lo que soñamos.
No renegemos por tanto,
de todo nuestro pasado
abracemos los desencantos
que tanto nos han enseñado.
Y con ellos a tanta gente
que en su momento creímos malos,
y ahora vemos claramente
que su papel nos ha ayudado.
Desde este punto de paz
en el que ahora nos encontramos
justo es las gracias dar
a cuantos tu vida acompañaron.
Y desearles de corazón
que la suerte esté de su lado
y que alcancen en su interior
esa paz que tu has hallado.
Paciencia y valor
son las claves en este juego
con arrojo y decisión
alcanceré todos mis sueños.
Y compartirlos será la guinda
que los convierta en eternos,
con mi compañera, la más linda,
y con la gente que tanto quiero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

