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miércoles, 5 de agosto de 2015

La gran balanza cósmica...
Cuando uno hace las cosas de corazón, la vida te las devuelve, eventualmente.
Cuando te mandé aquellos libros tontos, infantiles (pero que me hicieron soñar), jamás de los jamases se me ocurrió pensar que con el paso de los años me retribuirías, con un pedacito de -creo- melancolía capitalina. Y además, ¿ a quien no le hace ilusión recibir cartas y paquetes postales, a la antigua usanza? Gracias.
Estoy convencido de que hay amistades para siempre, y gente que nos seja una huella profunda, positiva.

jueves, 24 de abril de 2014

Leo

Día de Sant Jordi, el día de los comuneros de Castilla e São Jorge en Río. Día de descanso, feriado, festivo.
El día esta acabando, llueve, llovía o va a llover.
De nuevo sin televisión, la señal de tv brasileña se ha perdido, así que sólo veo TVE inyectada por internet desde Torrespaña hasta mi tele. Tertulia. Siguen hablando de los libros de García Márquez, del premio de Elena, de todas las historias de Gabo, de Cortázar, de Vargas Llosa, y yo recordando todas las historias que yo vivía en los tiempos en que leía estos libros...y otras tantas que imaginaba.

sábado, 2 de marzo de 2013

Librzs

Me da una rabia cuando me quedo sin nada para leer, especialmente si me gustó la ultima lectura. Entro, a ver si encuentro algo nuevo que me inspire, en librerias de papel, en las virtuales, en internet, y me da mas rabia aun. Hace años eran las historias del vaticano, de conspiraciones seculares, misterios templarios... Una plaga por causa de Dan Brown. Ahora son los cincuenta tonos de gris, de amarillo, los átame, los hazme tuya, y demas cien copias del mismo bestseller. ¡Que odio! ¿Es que no hay otro tema? Si algo bueno tiene el ser humano es la creatividad, y si algo malo tiene es la facilidad para la falta de originalidad. Voy a leer el Quijote en latin, me parece mas entretenido.

lunes, 18 de febrero de 2013

Negro

"Es que el salvajismo de esta tierra solo puede ser enfrentada por los negros - y en esto son insuplantables, pues vienen de una tierra mas hostil que esta. Si no tenemos esclavos inteligentes, a quien podamos confiar hasta mismamente la formación de nuestros jóvenes, como hacían los helenos, tenemos en compensación esclavos rudos, capaces de enfrentar, bajo buena, tenaz y dura dirección los trabajos de nuestros cultivos y nuestras fabricas."

                            Joao Ubaldo Ribeiro - Viva el pueblo brasileño.


martes, 15 de mayo de 2012

... de una..

"... de una belleza de la que nunca formarás parte."

Estaba pensando varias cosas a la vez, sentado tomando el café de domingo por la mañana, y ese, ese fue el ultimo fragmento que me escuché a mi mismo pensar, justo cuando pasaba una familia bastante estrambótica delante de mi, que creo que fue lo que interrumpió todo, tanta inspiración. El padre carioca todo tatuado, cadenas colgando, empujando el carrito del bebé y de lado la mujer..."a deselengância discreta de tuas meninas..."
No recuerdo el principio, que pena que se escapase así, seguro que era un pensamiento bien interesante. Creo que tendría algo que ver con el libro que estoy leyendo, La Delicadeza.
Y mientras, sigue lloviendo a cántaros en la ciudad de los morros.

domingo, 13 de junio de 2010

Livros

Terminé mi primer libro en portugués, "A morte e a morte de Quincas Berro Dagua", una ingeniosa y garciamarqueziana forma de ver el asunto de la elección. Qué bueno que hicieron una película, que está pasando ahora mismo en los cines, y que con el libro me regalaron una entrada.
Al terminar, fui corriendo a Livraria Cultura a por otro, es parte del empeño, tengo que hacerme con la lengua. Ojeando y olhando, lo que más me tentó: los libros de Roberto Bolaño en un mueble sólo para él. Creo que sería un sacrilegio no leerle en español. 2666 tendrá que esperar.

viernes, 9 de abril de 2010

Hailsham

Terminé hace unos días "Nunca me abandones" de Kazuo Ishiguro. Me
encantó, y me disgustó a la vez. De hecho, había veces que no
quería seguirlo leyendo, me ensombrecía, me daba lástima, mucho más
que Santiago Nasar. Tan triste como la propia Inglaterra en uno de sus
días grises. Pero luego lo seguí leyendo, intrigado por la trama
distópica, que como decía Gina, es lo de menos, es pura excusa,
comparada con la nitidez del trío de personajes. No sé, a veces
parecía leer dos novelas en una. Y al contrario que su medio
compatriota Murakami, Ishiguro si sabe poner un final a una historia.

jueves, 25 de febrero de 2010

Concha Urquiza

Hoy por la tarde aproveché para volver a la Feria del Libro del Palacio de Minería. Asistí a un recital de poesía de Concha Urquiza. Como bien sabe mi buen amigo el Malabarista, a mi la poesía como que no me hace mucho, más bien me apunté porque la lectura dramatizada la hacía la actriz Tanya Cosío, que habíamos visto en otras ocasiones en la propia feria y, después de la actuación del domingo, y la lectura que hizo de Jean Genet, me apetecía volver a verla leer.
Tanya hace su entrada de rodillas, recitando poesía, que se vuelve más mística cada vez, pues dicen que Concha fue la sucesora de Sor Juana Inés de la Cruz, esa a la que Madrid rinde homenaje con una sobria estatua en el Parque del Oeste. Pues ahí estaba Tanya, con los versos de Urquiza, y yo oyéndolos distraído, o ensimismado, como quien oye música relajante… y de repente, casi sin saber cómo, en un momento dado el recital se ha vuelto una conversación con Tanya sobre…¡los Detectives Salvajes!
- Alguien ha leido a Menganito de tal, dice Tanya, comenta algo de qué tiene que ver Megannito con Concha, y a continuación pregunta, ¿alguien ha leido a Roberto Bolaño, los Detectives Salvajes?
¡¿qué?! Los Detectives… ¡como para no levantar la mano!
Me quedo boquiabierto cuando Tanya revela que la protagonista de fondo y misterio del libro, es real y no es otra que Concha Urquiza, y que el ficticio real visceralismo que fundó, corresponde con el infrarrealismo mexicano del que Bolaño era pluma. Todo coincide. Las dos eran mujeres inusualmente independientes para la época, las dos poetas, las dos desaparecieron en el norte, las dos se alejaron de los circulos literarios.
Quizás esto, que Cesarea esté basada en una poeta real, no es lo sorprendente en sí, si no más bien, que yo no lo sabía y cómo me he venido a enterar, de la forma más insospechada.
Este libro es la ostia. No es que yo me haya metido en él, es él el que se ha metido en mi, en mi vida. Se empiezan a entremezclar personajes, lugares de su ficción, con eventos reales que suceden, sitios por los que paso en el DF, como una sicosis paranoica. A veces Xicoatl y yo hablamos de sus personajes como si fueran personas de verdad, que conocieramos, comentando lo que hacen o lo que dicen, y bueno, parece que al final sí son personas reales.
El otro día, X, que va por detrás en la lectura, me preguntó si ya se desveló el secreto de Cesarea Tinajero, ahora que casi termino el libro, y vaya, no se desveló en el libro, se desveló hoy, en el Palacio de Minería. ¡Qué bueno a veces ser un ignorante para llevarte estas sorpresas! Y qué bueno también, que no necesites ser un experto en poesía o literatura, ni saber qué es el infrarrealismo, o quién fue Concha Urquiza (hasta Google lo sabía), para disfrutar libros como este, los Detectives Salvajes.

martes, 16 de febrero de 2010

Sin aire

De nuevo en el Farolito, cenando ricos tacos al carbón. Cuando la tomo con algo, qué obsesión, creo que es la sexta vez en una semana que ceno aquí, pero es que despues de una de esas clases de natación-masacre necesitaba reponer fuerzas, y el zumo de mango está tan rico…
Hoy la entrenadora me preguntaba, al verme tan ahogado en la orilla, que qué había hecho el domingo para estar tan cansado, o mejor, que qué me habían hecho. Con segundas, muchas segundas. Claro que ayer fue el día de San Valentín, y seguro que la comadre se hizo su composición de lugar; tal vez ella se imaginó que me había pasado el domingo haciendo el amor con mi novia supuesta, o algo así, a juzgar por la sonrisa de picarona y yo, que un día de estos me hago telépata, sobre todo cuando me falta el oxígeno (todo el mundo sabe que los habilidades paranormales solo se manifiestan en situaciones extremas de supervivencia agónica) lo adiviné con solo unos parpadeos.
Y yo pensando, pobre de mí, pero si esto es innato, rendimiento bajo innato, y que si esa estampa que ella se imaginaba, o practicamente declaraba, fuera cierta, mi amante iba a estar tan decepcionada como ella, a los dos largos y medio ya medio ahogado y pidiendo un descanso, no creo que le satisfaga mucho a nadie.
Entonces me acordé de este trozo del libro de Bolaño, no sé si para animarme o quitarle tremendismo a mi asunto, que igual es que las situaciones extremas agónicas estas me ponen un poco exagerado, aparte de morado.



Barbara Patterson, en una habitación del Hotel Los Claveles, avenida Niño Perdido esquina Juan de Dios Peza, México DF, septiembre de 1976.
"...le dije a Rafael que teníamos que hablar, pero Rafael dijo que quería seguir rolando con Arturo Belano, y yo le dije, pinche cabrón, necesito hablar contigo, y él dijo, más tarde Barbarita, más tarde, como si yo fuera una niña a la que violaba todas las noches en los lugares más indecentes y no una mujer diez centímetros más alta que él y por lo menos con quince kilos más de peso que él (tengo que ponerme a dieta pero con esta puta comida mexicana quién puede), y entonces le dije, necesito hablar contigo ahora y el padrote de mierda hace como que se toca los huevos, se me queda mirando y me dice ¿qué le pasa, muñeca? ¿algún problema imprevisto? ….
…yo estaba en México dizque para hacer un curso de posgrado sobre la obra de Juan Rulfo, pero en un recital de poesía en la Casa del Lago conocí a Rafael, y nos enamoramos en el acto. Esa misma noche lo arrrastré hasta el hotel los Claveles, donde aún vivo, y cogimos hasta reventar. Bueno, Rafael es un poco gandul, pero yo me las arreglé para tenerle en forma hasta que las primeras luces del día se desparramaron (como desmayadas o fulminadas, qué amaneceres más raros tiene esta puta ciudad) por Niño Perdido…

Roberto Bolaño, los Detectives Salvajes.

domingo, 14 de febrero de 2010

El DF y los salvajes detectives

Los detectives salvajes. Hacía tanto que no leía un libro con este
placer...creo que desde La ciudad y los perros, solo que ahora no
siento la nostalgia que sentí al leer a Vargas Llosa, nostalgia por mi
corta estancia en Lima, los largos días limeños, si es que se puede
sentir morriña por tan breve estancia, si es que eso tiene sentido.
Ahora no la hay con Bolaño y el DF, porque todavía estoy aquí, en
esta ciudad, la gran ciudad. Esta ciudad que me mata, la que me mandó
al hospital, la única que lo ha hecho, la ciudad en la que soñaba
haber vivido ya mucho antes de saberlo posible, como un dejavu
imposible. Y la ciudad que definitivamente se me va quedar aquí
atravesada en el corazón, como la maldita flecha de cupido el día de
los enamorados.

Museando

Ha sido una semana museística pésima.
Primero, el museo nacional de San Carlos: a mi el arte europeo clásico
no me gusta (el Prado me aburre, me da hambre). Ahí en San Carlos, el
maestro viejo me recomienda los museos de la calle Moneda y el Carreño
Gil, sobre la Avenida Revolucion ya entrando en San Angel. Es decir,
lejísimos, en el fin del mundo, lo menos. Y voy y le hago caso.
Qué decepción de museo, tres plantas diáfanas en rampa: la primera,
con experimentos de los becarios del Bancomer; la segunda, no me
dejaron entrar, sin motivo, cuando aparentemente no estaban haciendo
nada (desde las rampas se ve toda la sala en 360• grados, y no, no
estaban haciendo nada, una sala esperando visitas). De la tercera
sala, solo pude ver la mitad, porque estaban grabando un reportaje
sobre impulsos al arte moderno, y la reportera era medio olvidadiza,
o disléxica, quién sabe, y no terminaban de grabar. Lo peor de todo
en el Carreño no fue eso, ni la distancia infinita, no, era la
proporción de guardas a visitantes de 7 a 1, inevitable sentirse
vigilado, cercado. Odio esa sensación, igual que en el SHCP de Moneda
en el que literalmente las seguratas te persiguen, ojo avizor, para
que no te lleves la Flechadora de bronce tamaño semi natural en el
bolsillo.
El miércoles en la SEP a ver murales, pero nada, no me dejan entrar. Y
hoy, termino finalmente con la sala Siqueiros polanquera, extraña, de
nuevo sin murales, pero que solo por ver ese cómic de Fantomas co-
protagonizado por Cortazar y Octavio Paz mereció la pena. Creo.

lunes, 18 de enero de 2010

Indios

"Delante de nosotras va un indio. Al llegar a la taquilla pide su boleto.
-Oílo vos, este indio igualado. Está hablando castilla. ¿Quién le daría permiso?
Porque hay reglas. El español es privilegio nuestro. Y lo usamos hablando de usted a los superiores; de tú a los iguales; de vos a los indios."


Rosario Castellanos.

Balún Canan.


domingo, 3 de enero de 2010

No puedo con este tipo

Me doy por vencido, no soy capaz de leer a Carlos Fuentes. Me falta la madurez de lector, o el hastío por lo común, o simplemente no tengo paciencia. Estoy leyendo "Gringo Viejo", y no sé si seré capaz de terminarlo. Aventuro que en cuanto me cruce con otra novela más _ _ _ _, este terminará en el estante donde almacenan polvo el resto de mi colección de Fuentes incluyendo la Región Más Ininteligible, Veinte mil años de Soledad, las aventuras quijotescas del Quijote, y ese libro sobre las enseñanzas de Buddha que robé de un Toyoko Inn; todos me esperan para dentro de una década o dos.
El caso es que la historia es interesante: en Gringo Viejo, Carlos Fuentes cuenta la ficción de lo que pudo ocurrir en la misteriosa desaparición de Ambrose Bierce, un escritor estadounidense comparado con Poe y Lovecraft, que decidió cruzar la frontera de México y morir con las botas puestas en plena Revolución ajena - vivaméxicocabrones. Del tal Bierce nunca se supo, pero Fuentes aprovecha para hacer un dos-por-uno: la revo, la visión gringa de los mexicanos, la guerra de Cuba, el meta-tema de la muerte elegida, y otros miles de subtemas que seguro que ni percibo de tan atorado que voy leyéndolo.


«(...) Adiós — si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega.

Ser un gringo en México — ¡ah, eso sí es eutanasia! (...)».

Ambrose Bierce, 1 de octubre de 1913

lunes, 14 de diciembre de 2009

El tiempo debe detenerse

Estaba leyendo este post de la Soñadora, cuando me acordé de esta cita que vi en la exposición de Remedios Varo.

"Porque eso no es uno mismo. No es humano, sino parte del orden cósmico. Ese es el motivo por el cual los animales no tienen preocupaciones metafísicas. Como son idénticos a su fisiología, saben que hay un orden cósmico. En cambio, los seres humanos se identifican con el afán de hacer dinero, por ejemplo. O con la bebida, o con la política o con la literatura. Nada de lo cual tiene que ver con el orden cósmico. Es así como descubren que nada tiene
sentido."

Aldous Huxley
El tiempo debe detenerse.


viernes, 15 de mayo de 2009

Os llaman "Caye"

"Lo peor no sería que no hubiera nada después de la muerte...
Lo peor, sería que hubiera otra vida...
...y que fuera como esta."




Cuando volví de Barcelona y leí este post de Henry, tuve que ver Princesas. Ahora, leyendo este pasaje de Pantaleón y las Visitadoras, en clave de humor, me he acordado de esa escena, nada cómica, de la película de León de Aranoa.

Que grande, Candela Peña, se me ponen los pelos de punta.


Centro logístico del SVGPFA (Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines) del Ejército del Perú, Iquitos, Perú.



[....]


- La verdad es que no lo entiendo. Aquí ganan poco y les sobra trabajo. ¿Qué caramelo les atrae tanto?


- La seguridad, señor Pantoja -señala con la cabeza los vestidos multicolores, los grupos que zumban como enjambres de abeja, Chuchupe-. En la calle no hay ninguna. Para las lavanderas, a un día bueno siguen tres malos, nunca vacaciones y no se descansa el domingo.


- y el Mocos es un negrero en los bulines - las hace callar con un silbido y les indica que se acerquen Chupito -. Las mata de hamrbe, las trata mal y a la primera quemada a su casa. No sabe lo que es consideración ni humanidad.

- Aquí es distinto- se endulza, se toca los bolsillos Chuchupe-. Siempre hay clientes, las jornadas son de ocho horas y usted lo tiene tan organizadito que a ellas les encanta. ¿No ve que hasta las multas le aguantan sin chistar?

[...]

lunes, 11 de mayo de 2009

Česká reflexe I

Ahora entiendo por qué Praga es tan verde. Llueve mucho, sin parar, hoy amaneció gris, y lloviendo. Alguien me dijo que el carácter checo es introvertido, y está modulado por el tiempo. El día que llueve, el checo se cierra sobre sí mismo. Y no para de llover.


Si comparo los dos últimos libros que he leído, tal vez en la forma de escribir de los autores haya una metáfora acerca del carácter de sus pueblos. Qué osado, cómo si yo supiera de literatura, me aventuro a la reflexión, porque sí, porque quiero: el primero, peruano, Vargas Llosa. El segundo, checo, Kundera. Vargas Llosa tiene una escritura rica, completa, compleja, con argumentos que se entrecruzan en el mismo pasaje, con historias superpuestas en las mismas frases, en la misma página, con diferentes perspectivas de narración, diferentes tiempos, y sus personajes imprimen en su modo de hablar el carácter distinto que Llosa les atribuye. Kundera usa frases cortas, palabras sencillas, estructura la historia en capítulos cortos, y éstos, en partes. Explica de forma homogénea cómo sus personajes sienten, reflexionan y filosofan, a la vez que el mismo narrador lo hace, como parte de la historia. Vargas Llosa me hizo vivir la historia, y Kundera, pensar, pensar en ella. El autor latino narra con intensidad una vida común; el checo, reflexiona sobre las miserias comunes de vivir.

Definitivamente, no creo que pudiera vivir aquí, en esta ciudad, en este país.

viernes, 8 de mayo de 2009

Paseando a Miss Book

En Madrid, en Gran Vía, compré "Rayuela" y se quedó en París.
En París, me regalaron "Doce cuentos peregrinos", me acompañó a Dallas, y terminó en Valladolid.
En Valladolid, en el Paseo Zorrilla, compré "Malinche" que pasó el otoño en Chiapas y terminó el invierno en Palencia.
En Bogotá, en el Eje Ambiental, compré "El general en su laberinto", fue a Guanajuato, y terminó en ciudad de México.
En ciudad de México, en la Zona Rosa, compré "La insoportable levedad del ser", y mañana vendrá conmigo a Praga.

"Keinmal kann einmal sein"
Leer podría ser como vivir algo más de lo que tu simple vida dé de si.
Como viajar sin moverse. Y viajar multiplica vivir.

domingo, 3 de mayo de 2009

La ciudad y los perros

Después de que me dijera Rincón que no lo tenía en casa de su madre, lo compré aquí, en Oletvm, pero decidí que no lo leería. No lo leería porque acababa de llegar de vacaciones, y creía que si comenzaba, la historia del colegio militar me iba a recordar demasiado a Jesús, y eso a México, y eso a que estaba de vuelta aquí, en esta ciudad, y que tal vez eso pudiera conducir a pensar en ella como un encierro, y no quería sentirme nostálgico, porque a veces también me siento así, y prefiero no hacerlo, sobre todo después de volver, así, tan pronto.

Así que empecé a leerlo montado en el avión, uno de esos de hélices que se agitan como mil demonios, rumbo a Barcelona. Y así conseguí olvidar un poco las turbulencias, y los vaivenes del vuelo que ahora llevo tan mal. Y seguí leyéndolo todos esos días, unos días soleados, de mucho viento y un poco fríos para ser el Mediterráneo. Lo leía antes de dormir, o después de desayunar, un rato, o mientras esperaba para ir a cenar con el amic, o en cualquier otro momento corto. Y sí, si que me recordó a Jesús, y a México, pero también a Lima. Los nombres de las calles, de Miraflores, el malecón, Larco, el barranco, el sonido de las olas, y de las piedras en la playa que se oía desde los miradores. Tengo grabado esos sonidos, vinculados a Lima, y pienso que pocos sitios me han dejado un recuerdo sonoro, apenas ninguno. Habré estado mil veces en Astorga, en Madrid, en Santander, en Granada y no recuerdo ningún sonido, pero en Lima sí, y era el sonido de las olas agitando las piedras de las playas debajo de Larcomar y del paseo de parquecitos sobre el malecón de la Reserva en Miraflores.
Me acuerdo mucho de esos días por allá, y pienso que el amic Henry también estuvo, y puede que en el mismo sitio, y no le produzca los mismos recuerdos o la misma impresión que ami, o al menos poco habló de Lima, mucho más de Bolivia, Uyuni, la Paz, o ahora más de la Patagonia. Creo que es el significado, la vivencia, lo que viene de dentro más que lo de fuera, es lo que imprime nuestros recuerdos, las impresiones. Allí en Lima término un cambio, mi cambio, un cambio que llevaba lentamente produciéndose desde hacía meses. Empezó en Transilvania, de viaje con el Malabarista, y terminó allí, en Lima, y quizás por eso recuerdo los colores, los olores, la luz nublada, los sonidos, sobre todo los sonidos de Lima, Lima la horrible, como si fuera un paraíso, y quizás para mi si que lo fuera.

domingo, 29 de marzo de 2009

Pueblo

Serpenteando por las calles de La Candelaria, entre cuadros de Botero y Alejandro Obregón, una visita a la mansión del úlltimo virrey,  y un café en un JuanValdez, así termino en el primer restaurante que visité en el centro de Bogotá, una tabernilla anaranjada con vistas a los cerros. Y ahí termino también "la Mala hora", y empiezo a pensar, con la memoria colectiva de mi familia, en ese Macondo que se sentía en todos los pueblos de Castilla - no tan diferentes en la esencia- y en todos los personajes que toman parte de una trama donde el protagonista es el propio pueblo y de fondo, las heridas de la guerra civil. El cura, el doctor, el alcalde, la policía, las damas católicas, la viuda, la otra viuda, el terrateniente, el ganadero, etc. 
Tal vez este podría haber sido un relato ocurrido en un pueblo maragato, y mi madre podría haber sido la autora.  La animaré a que escriba algo. Mientras, aquí dejo una de sus poesías de su cuaderno y sus papelotes, que rescaté hace unos meses en Google Docs.

Castilla
A horcajadas sobre el llano
castillos y catedrales
dibujan siluetas negras
contra el rosa de la tarde.
Silencio de las acequias,
oscuros ya los trigales.
Un rayo que mantenía
rotos de luz los cristales
se oculta en la lejanía.
Silencio llama a silencio,
¡silencio... que se hace tarde!

domingo, 8 de febrero de 2009

Amor

Mi madre me dejó un lote de libros, con una advertencia "pero de todos, éste me lo devuelves... Los demás te los puedes quedar". Se refería a El amor en los tiempos del cólera. Yo pensé, "pues claro, de seguro además que te lo devuelvo sin haberlo empezado, o incluso empezado y desechado", pues después de Cien años de aburrimiento, todavía no estaba yo muy convencido de poder leer una novela completa de García Márquez. Sí, sus cuentos y su prosa me atrapan, pero casí como algo científico, seductor, como quién saborea un trozo de tarta por el gusto del chocolate, pero sin ninguna pretensión de terminarse el pastel completo.
Cierto es que leer a Márquez es al menos para mi un misterio elocuente, ¿cómo alguien puede escribir tan sencillo a la vez que con esa riqueza, ese dominio del léxico, de las palabras, de la lengua? A veces, leyendo, inicio una diseccion, otras me dejo llevar no sin sentir cierta envidia. Lo descriptivo se vuelve inmersivo, tridimensional, aderezado con un toque de magia de lo latino, que reconstruye escenarios del Nuevo Mundo que ya ni existen. Márquez no escribe, teje.

Ahora leyendo la azarosa existencia de Florentino Ariza, me acuerdo de una florentina moderna, de nombre floral también, consagrada a la imagen inexistente del amor, de un amor que no llega, de un amor tan idealizado que no puede plasmarse en la tierra firme, mundana. "Pero el amor, esa palabra.."
Lo siento por mi florentina y su hechizo sempiterno, que ya le dura desde los trece o más, y que la perseguirá posiblemente hasta más allá del ocaso; y como le sucede al protagonista de Márquez, todo lo que encuentra en el camino es puro entretenimiento, bálsamos para amortiguar el dolor autoimpuesto, omnipresente, y ya amarrado al éter que ella respira. Si mi florentina encuentra su Daza o no, no lo sé, pero así la recuerdo y así me alegra pensar que no nos parecemos en nada.


"La viuda de Nazaret no faltó nunca a las citas ocasionales de Florentino Ariza, ni aun en sus tiempos más atareados, y siempre fue sin pretensiones de amar ni ser amada, aunque siempre con la esperanza de encontrar algo que fuera como el amor, pero sin los problemas del amor."


"Con ella aprendió Florentino Ariza lo que ya había padecido muchas veces sin saberlo: que se puede estar enamorado de varias personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna. Solitario entre la muchedumbre del muelle, se había dicho con un golpe de rabia: «El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas»."