Hoy me he levantado bien pronto, quería llegar al rastro antes de que las hordas de consumidores lo hicieran impracticable. Ducha, desayuno fuerte para empezar con ganas, afeitado, .. este día será un gran día.
En ese momento comienzan los problemas, mientras recogo los utensilios de esquilar golpeo accidentalmente el bote de colonia de mi compañero de piso (paco rabanne o alguno de esos que convierten al hombre en hommo metrosexualis). Vuelo rasante y picado total contra el suelo, uno de los trozos planea sobre el baño y acaricia mi pie en el camino, corte superficial y sangre a chorros. Tras una hora de espera con el pie en alto deja de manar sangre. Comienzo mi camino al rastro a las 11 y media, habrá que tener paciencia. Una vez en el rastro comienzo mi busqueda de "carteras-alforjas" para el viaje y cintas para recoger las greñas, odio ir de compras, así que rezo para que sea rápido e indoloro, bingo!!! encontré lo que buscaba, todo marcha bien, mientras pago noto un contacto en el lateral de mi cuerpo, donde está mi bolso, no le doy importancia y recogo la vuelta, inmediatame zas!!! mi mente acelera, me han tocado el bolso... ahí esta el móvil.... miro corriendo, mierda, demasiado tarde. Me tocó pagar el peaje de vivir en Madrid.
El destino ya avisó esta mañana, este no sería un buen día, salgo a una cabina a localizar el teléfono de mi primo con el que he quedado, el tiene amena y me dirá el teléfono al que llamar, llamo primero a peligrossa para que me de su teléfono y finalmente consigo contactar con él, previo pago de 2 euros en la cabina que por supuesto se quedará la vuelta.
Una vez solucionados todos los trámites tengo tiempo para rumiar mi enfado y desproticar sobre mi fortuna y el destino de la humanidad, mientros empleo el tiempo en tan elevados pensamientos se me acercan una pareja de punkis, y me dice él:
-perdona puedo pedirte un favor?
-claro
- verás, la policía se ha llevado mis perros a la perrera y no tenemos dinero, puedes echarnos una mano? - ni siquiera escuché el final de la historia, estando como estaba tan apesadumbrado por mi mala suerte.
- lo siento tio a mi acaban de robarme el móvil y tengo un día horrible.
El tipo me pone una cara cercana a la lástima y se marcha en pos de otro viandante.
Cuando se marcha vuelve a iluminarse mi cerebro,.... este hombre acaba de decirme que la policía se ha llevado a su amigo, su camarada, su compañero de viaje, y yo le he despachado porque acababan de robarme... el móvil... que clase de estúpido soy? por un teléfono móvil?. El desprecio hacia mi mismo y mi temporal encefalograma plano se adueña de mí. Me avergüenzo de mi podredumbre, menudo problemon, he perdido el móvil!.
Mientras me flagelo doy una vuelta por el rastro hasta que lleguen mis primos. En el camino, paso por el puesto de un artesano callejero, un hombre de largas melenas y largas barbas con un puesto de pulseras y collares hechos por él tallando piedras y mezclandolas con semillas del Brasil, según cuenta. Uno de ellos se adueña de mi mirada, no puedo retirarla, paseo los ojos por los demás pero siempre vuelvo a él, me llama, de una manera inconsciente siento que debo comprarlo, (no es mucha pasta). El colgante es un reptil, una salamandra creo, me mira severa, sus ojos me hablan, no seas imbécil y no olvides que hay cosas que no tienen importancia. Me rio, no conmigo, sino de mí, voy intentar disfrutar este día tan bonito que hace,... acerté.
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domingo, 12 de agosto de 2007
miércoles, 25 de julio de 2007
El escaso mérito del valor
Leo un post en la página de Martanauta (de la que tanto me habla Henry) sobre el acoso en el trabajo, ellos, y me hace recordar, conversaciones, pensamientos,... personas, queridas y dolidas. Me explico, tengo casi 30 años, una Ingeniería y un trabajo bastante decente para los miserables tiempos que corren, eso me permite tener una vida acomodada y el tiempo suficiente para desarrollarme como persona en la dirección que he decicido. He llegado a esta situación de manera yo diría que casual, y no porque no haya peleado, que lo he hecho y mucho, tampoco porque no haya sufrido, que también he bebido a chorros de ese brebaje, sino simplemente porque la vida me ha ido empujando a ser quien soy, y ahora me siento fuerte y capaz para enfrentarme a situaciones duras y a personas crueles e injustas, pero ¿he de pensar por eso que nací siendo una persona valiente?, no, la vida me ha ido dando cobijo en forma de familia, amigos, compañeros,.. en los momentos necesarios, y eso me ha permitido desarrollarme e ir trabajando cualidades en mí que me han hecho lo que soy, que no es demasiado, pero si suficiente para lanzarme a la piscina de la vida.
Sin embargo personas muy, muy queridas para mí, y muy cercanas, no han tenido esa suerte, y los palos de la vida y la falta de cobijo o aliento en los momentos importantes les han hecho no desarrollar ese arrojo, les han hecho timoratos y cobardes, y ¿son ellos culpables de eso?, no, no lo son, soportan injustamente el juicio de los demás y las opiniones malintencionadas y crueles, de parte de personas que se creen mejores por el resultado final, pero que no entienden que ese resultado final es en gran medida producto de la casualidad y no de sus méritos, no de nuestros méritos.
Es muy duro ver a alguien que quieres condenado a no disfrutar de las oportunidades, de los placeres que tú puedes alcanzar si te lo propones, y saber en el fondo de tu alma que tenían originalmente las mismas potencialidades que tú, las mismas capacidades, pero que el caprichoso destino tenía reservadas para ellos las peores cartas, y es más duro todavía cuando esa persona es inteligente, y puede ver la jugarreta, y sufre, y se encierra en sí mismo, incapaz de comprender porqué le ha tenido que tocar a él, qué es lo que ha hecho mal, en que punto se equivocó. No hay respuesta a esas preguntas, no hay nada que hiciera mal, simplemente la suerte le dió la espalda.
Sin embargo personas muy, muy queridas para mí, y muy cercanas, no han tenido esa suerte, y los palos de la vida y la falta de cobijo o aliento en los momentos importantes les han hecho no desarrollar ese arrojo, les han hecho timoratos y cobardes, y ¿son ellos culpables de eso?, no, no lo son, soportan injustamente el juicio de los demás y las opiniones malintencionadas y crueles, de parte de personas que se creen mejores por el resultado final, pero que no entienden que ese resultado final es en gran medida producto de la casualidad y no de sus méritos, no de nuestros méritos.
Es muy duro ver a alguien que quieres condenado a no disfrutar de las oportunidades, de los placeres que tú puedes alcanzar si te lo propones, y saber en el fondo de tu alma que tenían originalmente las mismas potencialidades que tú, las mismas capacidades, pero que el caprichoso destino tenía reservadas para ellos las peores cartas, y es más duro todavía cuando esa persona es inteligente, y puede ver la jugarreta, y sufre, y se encierra en sí mismo, incapaz de comprender porqué le ha tenido que tocar a él, qué es lo que ha hecho mal, en que punto se equivocó. No hay respuesta a esas preguntas, no hay nada que hiciera mal, simplemente la suerte le dió la espalda.
Luis Royo lo refleja muy bien
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