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jueves, 3 de abril de 2008

Lenguaje y actitud

Después de unos cuantos días de ausencia por trabajo vuelvo a este rincón de paz (no siempre de paz), y en él encuentro actitudes ya conocidas, y casualmente repetidas en fechas muy recientes con otros protagonistas. Me refiero a las posturas en las que nos colocamos en una conversación o discusión. Creo, que cuando dos personas defienden posturas diferentes y tras argumentar cada cual continúan en posturas diferentes pueden darse dos situaciones, la primera y deseable es que después de escuchar al otro cada uno siga convencido de su posición, escuchamos con respeto, analizamos y emitimos un juicio u opinión, y este continúa siendo diferente al de nuestro interlocutor, esta situación me parece una muestra de "civilización", una muestra del avance que el ser humano va dando a lo largo de la historia hacia un mundo mejor, un avance hacie el entendimiento y la empatía.
Pero no es esta la única opción, existe a mi juicio una segunda opción, y es aquella en la cual defendiendo posiciones originalmente distintas, dos o más personas se dedican a argumentar cuando les toca y cerrarse en banda cuando es el otro el que habla, no escuchar, o hacerlo sin la actitud adecuada, interpretando las palabras del otro no por lo que representan sino por la idea preconcebida que teníamos antes de empezar a hablar. Esto provoca que todo lo que ocurra a partir de ese momento no sirva para nada, no puede haber entendimiento cuando no hay deseo del mismo, no puede haber conocimiento cuando ponemos por delante nuestras ideas, nuestros juicios o nuestro orgullo.
Es un defecto que todos padecemos en ocasiones, yo el primero, y contra el cuál debemos luchar si no queremos convertirnos en "maderos con ojos", como dice mi querida madre.
Por suerte en mi viaje laboral por tierras sevillanas compartí espacio y tiempo con los dos tipos de personas, y digo por suerte, porque una persona del primer tipo compensa sobradamente a cientos del segundo. Compartí una agradable velada con un antiguo amigo que allí mora, y aprendí mucho en su compañía, un ejemplo de actitud correcta el suyo, a mi juicio, un placer reencontrarlo.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Navegando entre amigos

Hoy hemos pasado el dia navegando por el delta del Danubio, un espectaculo precioso, y eso que al no tener tiempo suficiente ni contactos adecuados hemos tenido que conformarnos con hacer un recorrido tipico, seguro que los lugarenos habran visto maravillas que han quedado ocultas a nuestros ojos. Aun asi, ha sido suficiente para apreciar la efervescencia de la naturaleza en este lugar, la inmensidad de agua, tierra y fauna, apenas colonizada por el hombre, sin carreteras que la mancillen y la limiten en su magnitud. Y en medio de este mundo acuatico, que pensabamos prohibido para los hombres hemos encontrado algunos aventureros, que desafian las duras condiciones para vivir lejos de lo que nosotros hemos acostumbrado a llamar hogar, las ciudades. Por supuesto la vida aqui no sera facil, plagada de trabajo, esfuerzo y dificultades, pero uno no puede evitar preguntarse viendo a esta gente, como hemos llegado a vivir millones de personas juntas en una ciudad hecha de hormigon, ladrillo y cemento y carente cada vez mas del contacto con la naturaleza.
Estamos en el tramo final de nuestro viaje, hemos recorrido la Transilvania medieval, los impresionantes Carpatos, y la sorprendente Moldavia, con un contraste absoluto entre la noche y el dia, en este ultimo se palpa la vida y el ajetreo, pero al ocultarse el sol, como si de una maldicion se tratara se esconde todo rastro de vida, y los pueblos quedan envueltos en un impenetrable manto de silencio.
Lo mas interesante de este viaje no han sido los maravillosos paisajes, ni tampoco los admirables contrastes en una pais tan rico por lo variado, sino el comun denominador de la gente, su hospitalidad, su amabilidad. Dado que no hablamos su idioma y que mi ingles deja bastante que desear y el suyo en muchos casos tambien, la comunicacion requeria un extra de esfuerzo, que no estaban para nada obligados a hacer. Pero aunque no tuvieran porque hacerlo, toda la gente que hemos encontrado lo ha hecho. Todos se han esforzado en hacernos sentir comodos, en ayudarnos en lo posible, y nos han dado una leccion de cuan estupidos pueden ser los juicios a priori, y las opiniones trasladadas de boca en boca sin ningun fundamento. Hoy hablamos con una pareja de rumanos que nos han estado contando mil cosas sobre la situacion de Rumania y la historia que arrastra, y nos han trasladado lo molestos que se sienten con la opinion que de Rumania se tiene en otros paises supuestamente mas avanzados, opinion llena de prejuicios y vacia de realidades. No podremos cambiar la opinion del mundo, ni tan siquiera lo pretendemos, solo puedo decir que yo he aprendido mucho del ser humano y de mi mismo gracias a su actitud.