
El viernes, en la reunión de Solidaridad Globalizada, Ricardo nos contó que los planes con el proyecto de Yumurí, en Cuba, van a tener que variarse un poco. Varios de las personas del poblado receptor están en la cárcel o con arresto domiciliario por ofrecerse a hacer de guías de turismo con los extranjeros. En concreto me enfurece pensar que uno de ellos vaya a pasarse los próximos 3 años en una carcel cubana -¡tres años! - por ofrecerse a enseñar el río a los turistas.
Es increíble. El régimen no permite el desarrollo propio ni tolera acciones de supervivencia. No pueden invertir en recursos para cultivar las tierras o dedicarse a pescar porque es ilegal. Como en el resto de la isla, es preferible tratar de sacar algo de dinero por alguna prestación a los turistas que campan a sus anchas por Cuba, y sobrevivir en el entorno natural generalmente favorable. Sobrevivir, no vivir. Presente, no futuro.
Sigo "odiando" a Ernesto Guevara, y le responsabilizo a él, a los Castro, y a la oligarquía castrista -que durante años ha chupado del bote para inflar sus egos o sus bolsillos- de toda la lamentable situación que se vive en la isla, de la que día a día da cuenta Yoani Sánchez en un blog tan interesante como entristecedor.