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sábado, 9 de febrero de 2013

Mura ka mismo

Que desorientacion. Un dia, en un hotel de ene estrellas en la Gran via, mirando la agitacion abajo, el frio, y las cumbres nevadas de la sierra al fondo, mas allá de la Torre Madrid, y de los edificios desde Princesa hacia el norte. Al dia siguiente, en un apartamento viejo, destartalado, lleno de cucarachas de frente a una favela en Salvador. El cielo lleno de cables, calor, sudor, agua caliente. Hoy, de nuevo en un flat en San Paulo, como hace dos años, pero del otro lado de la colina Paulista, viendo edificios en escalera trepando la ladera. Desde aqui veo la misma antena que hace dos años, la que parece la torre eiffel, y los arboles de la mata atlantica del Parque Trianon, y casi si estirase la vista veria el flat donde me hospedaba entonces. Una parte de mi se quedó aqui en 2010, justo cuando terminó el año, una parte añorada, y me pregunto si no pasaria como en un libro de Murakami, que intente atisbar desde aqui quien esta ahora ocupando aquel apartamento, y me vea a mi mismo dentro. Murakami es fantasticamente surrealista. Creo que nadie deberia espiar su propio apartamento cuando no está, ni examinar demasiado la casa de sus propios recuerdos, en ambos casos tal vez encuentre espectros.

viernes, 13 de noviembre de 2009

De qué hablo cuando hablo de correr

Hace un mes y medio aproximadamente vino un amigo de Valladolid por trabajo a Barcelona y quedamos para cenar juntos junto a una pareja de amigos comunes. Justo tenía preparada para esa noche un regalo para la pareja, así que compré una novela de John Kennedy Toole que acababa de leer y me gustó mucho a mi amigo pucelano. Me hacía ilusión que todos tuvieran un regalo esa noche.

Una semana después, coincidí con Héctor por primera vez en el aeropuerto de Barcelona, me acerqué a buscarle con un par de amigos comunes y fuimos a casa de uno de ellos a cenar y a pasar un buen rato juntos. Héctor traía regalos para ambos amigos, y como a mí no me conocía ni sabía que iba a estar presente, lógicamente no me correspondía ningún regalo traído del lejano Japón. Así que en el momento de dar los regalos, me regaló el libro que justo acababa de terminar en el avión, "What I talk about when I talk about running". Fue un detalle que me encantó y me hizo pensar en lo fugazmente feliz que pude hacer a mi colega pucelano con un simple gesto, lo mismo que hizo Héctor conmigo.

Este libro ha sido mi compañero de viaje durante dos semanas en Sudáfrica, más tiempo del necesario para un libro que se lee de forma rápida, pero muy entretenido para rellenar el tiempo que siempre hay en un viaje de un grupo de tres personas, con las esperas matutinas incluidas. Héctor tiene la misma manía que yo de hacer pequeños dobleces en las páginas donde hay algún párrafo que le llama la atención, así que no me fue muy difícil de adivinar el contenido que publicaría en su blog cuando hablara del libro.

A mí también me gustaron mucho los pasajes que destaca en su post, y me encantó la forma de acabar el libro, de alguna forma me recordó a "El coronel no tiene quien le escriba", desde 50 páginas antes ya sabes cuál será la última frase:

At least he never walked


martes, 27 de enero de 2009

Murakami y La importancia de la educación

¡Estoy leyendo un libro que me encanta! Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, es el primer libro que leo de este autor, y aunque a veces creo que se le va un poco la pinza y encuentro hasta similitudes con un libro de Stephen King, hacía tiempo que un libro no me enganchaba, mucha tecnología poca novela, un error, un error.

Os dejo un fragmento del libro, aunque estoy apuntando unos cuantos :)

Habla una profesora sobre el poco júbilo que mostraba un alumno en clase al resolver cualquier problema, por más complicado que fuera.

"Con niños que tienen talento y, justamente porque lo tienen, los adultos que los rodean les van poniendo el listón cada vez más alto. Y suele pasar que esos niños, agobiados por los problemas reales que lees plantean, vayan perdiendo gradualmente el entusiasmo y la alegría lógicos ante la meta superada. Los niños que se encuentran en esos ámbitos pronto acaban encerrándose en sí mismos, escondiendo sus emociones genuinas. Y hace falta mucho tiempo y esfuerzo para lograr abrir de nuevo sus corazones. La mente de los niños es muy maleable y se puede moldear de muchas maneras. Pero una vez que se ha moldeado y endurecido cuesta mucho volver atrás. En la mayoría de los casos es imposible."




Actualización: ayer perdí el libro, podría decir que el libro ha sido sabio y ha seguido su camino... que otro lo leerá etc etc. Pero no! Lo perdí joder! Y ahora tardaré unas horas en poder seguir la lectura. Y adiós a todas mis hojas marcadas con apuntes a recordar.