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miércoles, 13 de octubre de 2010

Primera vez

Tenía que pasar. Es el tipo de cosas que uno aguarda a que ocurran, y se pregunta cómo va a ser, con cierto nerviosismo expectante. De hecho, es un tema de conversación típica aquí. "Y tu ya..?" "y como fue...? sentiste miedo?".
En mi caso fue rápido, demasiado. Después me sentí con rabia por lo fácil que había sido, lo fácil que yo lo había puesto. Me dolía el cuerpo, tenía algún rasguño, por el roce contra el suelo. 
Fue así: estaba en la Paulista, casi al final, cerca de Consolação, intentando sacar una foto de uno de esos cuadros que el MASP colgó en una de las paredes de cualquier edificio. El cuadro era grande, había poca luz ya, era casi de noche, y estuve buscando el mejor encuadre. Lo percibí perfectamente, de reojo, la bicicleta iba cruzarse entre mi iPhone y el cuadro, estropeando la foto. Esperé, y para no perder el encuadre, ni me moví, sostuve el teléfono en las manos. En el instante siguiente, percibí sus dedos, casi en los míos, tirando suavemente de mi teléfono, casi a cámara lenta. Ahí el tiempo se paró, pero solo para mi... Pareció que pasó una hora PUTA QUE PARIU hasta que reaccioné y salí corriendo FILHO DA MAE el suelo viró a mi encuentro y choqué con él... COMO  ACONTECEU ISSO!! ahí pasé dos años y medio, tan lento, hasta que me levanté y nuevamente salí corriendo, chocándome con la gente AFASTE! pero el tipo ya descendía por Augusta tres cuadras más abajo en dirección al centro. 

Esto es Sampa también.

No sé como pude caerme. Parecía que iba tan lento. Después los testigos me dijeron que realmente salí muy rápido y que me caí por el impulso que pegué, que me desequilibró. Lo que mas rabia me dio en ese momento es que el tipo ni siquiera era un ladrón, siquiera profesional, si no un menino idiota que vio la oportunidad y la aprovechó. En ese instante, ya no quería recuperar el iphone, quería matarle a golpes. Quizás fue lo mejor, quién sabe, tal vez fuera un menino idiota en una bici a quien si le pillo le destrozo (con lo que he crecido últimamente, creo que no seria difícil) pero tal vez como decían los testigos, después saca una faca, navaja, y por 300 euros termino en el hospital, y esta vez el sushi es lo de menos. Ya oí muchas historia, así. Gente que muere por un celular, o que terminan en una silla de rueda por cien reales. Y algunos no tuvieron opción, les dieron un tiro y se llevaron todo lo que tenían.
Lo que más siento es que después de seis meses esperando para poder liberar mi viejo iphone, después de pasar toda la mañana del sábado en una tienda de la Vivo para conseguir una tarifa plana para el telefonito, depués de todo eso, me lo quitan de las manos, de la manera más tonta. Y ya estaba advertido. Uno de los compañeros de trabajo vio exactamente la misma escena ocurriendo en la Paulista.   
 Es una pena, el tipo en la bici hizo una estupidez. Después de todo, a mi me da la excusa perfecta perfecta para comprar el flamante iPhone 4 (asegurado contra robos, esta vez), y él se lleva un teléfono viejo y bloqueado doblemente, por red después de una denuncia, y por una contraseña que configuré en él. Esta vez consiguió eso. La siguiente tal vez se lleve una paliza, o le atropelle un onibus durante la fuga, y yo no lo iba a sentir. 
Leí un artículo buenísimo una vez en ElPaís sobre los problemas que sufre México, lo atribuían a que la corrupción ya llega a nivel de la cidudanía, no se reserva sólo a la especie política. Afecta a buena parte de la población humilde: el que pueda sacar tajada, pegar una mordida, lo va a hacer. Lo pongo en duda, al menos, el generalizarlo así. Ahora si el estereotipo es que en en México el ciudadano humilde es corrupto por defecto, en Brasil sería delincuente. 

 

martes, 2 de octubre de 2007

Teatro x la identidad

Ayer fui testigo de muchas cosas, de muchas sensaciones, de muchas ilusiones. No tenía ningún plan y buscando información encontré una reseña sobre un ciclo de teatro gratuito que estaban montando en el teatro Alfil,
Teatro x la identidad
, no sabía muy bien que era, pero me llamó la atención y decidí pasarme.
Llegué pronto, me dieron mi entrada y como faltaba media hora hice tiempo con una cañita y un ratito de lectura.
Media hora después hice un poco de cola (porque se llenó y hubo gente que se quedó sin entrada), y sin mucha demora entré, el teatro estaba lleno pero entre la buena disposición de la gente y la perfecta colaboración de los organizadores (altruista y voluntaria) todos nos acoplamos rápido y sin problemas. Tras un rato se apagan las luces y dos chicas suben a dar la entrada, explicándonos en qué consiste el ciclo, porqué se organiza y quienes participan de él. Tras ellas sube Juan Diego Boto (noté cierto alboroto de las féminas), y nos lee un breve texto que no recuerdo de quién era, y que reflejaba las últimas horas de una mujer secuestrada de su casa por los militares, vejada y ultrajada, y posteriormente asesinada. Un silencio enorme se adueñó del auditorio y una gran congoja nos preparó para lo que se avecinaba.
Tras Juan Diego asistimos a dos obras cortas inspiradas en el tremendo drama del que se hace eco este festival. No diré mucho de las obras porque se repiten los próximos días y no quiero estropear la sorpresa a los que vayan a verlas, solo diré que la segunda sobre todo me pareció excepcional, fantástica. Al final de la obra con la música de Silvio Rodriguez y otra que no se de quien era, se creaba una conmoción tal que no había espacio en mis ojos para todas las lágrimas que acudían a ellos.
Además de lo terrible de la situación, de lo inhumano que es robar a una familia a sus hijos hubo un pensamiento que se vino a mi cabeza, y es justo el del otro lado, el del niño, ¿cómo se puede encajar sin volverte loco el descubrir que quienes creías tus padres, a quienes amabas por encima de todo, en realidad te habían robado de tus verdaderos padres quitándote lo único que es verdaderamente tuyo, tu "yo", tu identidad? ¿cómo se reacciona a eso? ¿cómo el ser humano puede llevar la maldad a límites tan crueles?
Como decía Javi en otro post, el ser humano nunca estará en paz, porque en su interior anida la maldad, la crueldad y el egoísmo. Por suerte existe lo contrario, existe gente como estos hombres y mujeres que dedican su tiempo de manera altruista a intentar ayudar a encontrar sus orígenes a personas a las que les fueron robados. Todavía hay esperanza, aunque solo sea en una parte de la humanidad.

domingo, 12 de agosto de 2007

Mal día,... o no?

Hoy me he levantado bien pronto, quería llegar al rastro antes de que las hordas de consumidores lo hicieran impracticable. Ducha, desayuno fuerte para empezar con ganas, afeitado, .. este día será un gran día.
En ese momento comienzan los problemas, mientras recogo los utensilios de esquilar golpeo accidentalmente el bote de colonia de mi compañero de piso (paco rabanne o alguno de esos que convierten al hombre en hommo metrosexualis). Vuelo rasante y picado total contra el suelo, uno de los trozos planea sobre el baño y acaricia mi pie en el camino, corte superficial y sangre a chorros. Tras una hora de espera con el pie en alto deja de manar sangre. Comienzo mi camino al rastro a las 11 y media, habrá que tener paciencia. Una vez en el rastro comienzo mi busqueda de "carteras-alforjas" para el viaje y cintas para recoger las greñas, odio ir de compras, así que rezo para que sea rápido e indoloro, bingo!!! encontré lo que buscaba, todo marcha bien, mientras pago noto un contacto en el lateral de mi cuerpo, donde está mi bolso, no le doy importancia y recogo la vuelta, inmediatame zas!!! mi mente acelera, me han tocado el bolso... ahí esta el móvil.... miro corriendo, mierda, demasiado tarde. Me tocó pagar el peaje de vivir en Madrid.
El destino ya avisó esta mañana, este no sería un buen día, salgo a una cabina a localizar el teléfono de mi primo con el que he quedado, el tiene amena y me dirá el teléfono al que llamar, llamo primero a peligrossa para que me de su teléfono y finalmente consigo contactar con él, previo pago de 2 euros en la cabina que por supuesto se quedará la vuelta.
Una vez solucionados todos los trámites tengo tiempo para rumiar mi enfado y desproticar sobre mi fortuna y el destino de la humanidad, mientros empleo el tiempo en tan elevados pensamientos se me acercan una pareja de punkis, y me dice él:
-perdona puedo pedirte un favor?
-claro
- verás, la policía se ha llevado mis perros a la perrera y no tenemos dinero, puedes echarnos una mano? - ni siquiera escuché el final de la historia, estando como estaba tan apesadumbrado por mi mala suerte.
- lo siento tio a mi acaban de robarme el móvil y tengo un día horrible.
El tipo me pone una cara cercana a la lástima y se marcha en pos de otro viandante.
Cuando se marcha vuelve a iluminarse mi cerebro,.... este hombre acaba de decirme que la policía se ha llevado a su amigo, su camarada, su compañero de viaje, y yo le he despachado porque acababan de robarme... el móvil... que clase de estúpido soy? por un teléfono móvil?. El desprecio hacia mi mismo y mi temporal encefalograma plano se adueña de mí. Me avergüenzo de mi podredumbre, menudo problemon, he perdido el móvil!.
Mientras me flagelo doy una vuelta por el rastro hasta que lleguen mis primos. En el camino, paso por el puesto de un artesano callejero, un hombre de largas melenas y largas barbas con un puesto de pulseras y collares hechos por él tallando piedras y mezclandolas con semillas del Brasil, según cuenta. Uno de ellos se adueña de mi mirada, no puedo retirarla, paseo los ojos por los demás pero siempre vuelvo a él, me llama, de una manera inconsciente siento que debo comprarlo, (no es mucha pasta). El colgante es un reptil, una salamandra creo, me mira severa, sus ojos me hablan, no seas imbécil y no olvides que hay cosas que no tienen importancia. Me rio, no conmigo, sino de mí, voy intentar disfrutar este día tan bonito que hace,... acerté.

lunes, 16 de julio de 2007

Compañias aéreas, ladrones de guante blanco

Viernes, después de una semana de trabajo, que como siempre, estoy deseando que termine, empieza un fin de semana que promete alegría, me voy a Barcelona a ver a mi primo y disfrutar de un fin de semana en la playa, me las prometo muy felices,... inocente.
Mi vuelo con la insigne compañía Iberia sale a las 21.15, como yo soy un dejao salgo de mi casa a las 19.30, tengo más o menos 45 minutos de metro hasta Barajas, voy un poco pegao, pero confío que haya suerte. El metro como casi siempre se retrasa y llego a la terminal 4 a las 20.30, me queda muy poco tiempo, corro a la zona de facturación, como no tengo el localizador (soy un huevón) me toca ir a las ventanillas, al llegar descubro horrorizado que hay una cola de unas 200 personas para 8 mostradores abiertos, sobre 50 disponibles, confío, de nuevo, que la cola avanzará rápido y podré llegar, tras 15 minutos parado se evapora mi esperanza, trato de apurar posibilidades y me voy a la ventanilla de venta de billetes de Iberia, les pregunto si me pueden cambiar el billete al siguiente vuelo porque con esa cola estoy perdido, una agradable mujer de la ventanilla me dice que si le doy mis datos puede darme el localizador y así sacar mi tarjeta de embarque en las máquinas sin tener que esperar cola,.. salvado!!!
Con el número en mi poder corro a las máquinas, introduzco el número,... segundos de espera.... mensaje: vuelo cerrado.
Primera lágrima, vuelvo a ventanilla y se lo comento a un compañero de la mujer de antes con cara de niño repollo. Me dice que 35 minutos antes del vuelo se cierra la posibilidad de facturación, es decir, pierdo mi derecho a ocupar el asiento que he pagado pese a estar en el aeropuerto, resignado pregunto si pueden darme plaza en el vuelo siguiente, claro, me dice el repollo, con un sobrecoste de 50 euros pueden ponerme en lista de espera de los siguientes vuelos, ¿ en que consiste eso? pregunto, en que esperas en la puerta de embarque y cada vez que salga un vuelo preguntas si hay plazas que no hayan sido ocupadas, si es así te dan plaza, si no, esperas al siguiente, solo hay una pega el último es a las 23.30. Supongo que si no hay plaza me devolverán el dinero... digo casi avergonzado, no, lo siento, si no hay plaza pierde el dinero - dice el repollo, que ya me está empezando a caer gordo.
Como no tengo muchas más opciones adelanto 50 euros mientras juro en silencio que si no vuelo volveré a ajustar cuentas con el capullo este.
Con mi reserva provisional voy a una ventanilla de facturación, como es esto os preguntaréis, porque han abierto un montón más en otro pasillo, mientras en el primero sigue habiendo una cola gigante, es decir, mucha gente espera sin que le avisen de que hay más posibilidades, esto es una locura.
En la ventanilla me dan un billete provisional y me dicen que tengo que ir a la zona de embarque y allí en otra ventanilla me dirán si hay plazas libres en el siguiente vuelo. Llego a esa ventanilla a las 21.20, el siguiente vuelo sale a las 21.50, cuento mi situación y una mujer muy diligente comprueba en su ordenador y finalmente me dice que hay sitio, unas lágrimas de placer resbalan por mi rostro, inmediatamente cambia mi cara, si el vuelo sale a las 21.50 y a mí me dan un asiento que estaba ocupado y pagado a las 21.20, quiere decir que es posible que en ese mismo momento haya alguien en la zona de facturación reclamando su billete, reservado y pagado para el vuelo de las 21.50 que se va a joder como yo, y se va a quedar sin sitio. Y yo me pregunto, no es ilegal que vendan dos veces el mismo servicio?, es decir, no esto otra cosa que una estafa?, porque si perdieras tu derecho por llegar después de que salga el avión lo entendería, o si simplemente no pudieras subir y el asiento quedara vacío, pero que le den tu asiento, por el que recordemos has pagado una pasta a otra persona en el mismo momento en el que tu estas en el aeropuerto no es otra cosa, que un ROBO, con mayúsculas y alevosía, alguien se imagina que le hagan eso en la renfe?, que estes en la estación, no haya salido el tren y te digan que no puedes subir y que tu billete se lo están revendiendo a otra persona?, como es posible que la ley permita este robo a las compañías aéreas...
Como os podéis imaginar tomo rumbo a la puerta de embarque indignado y cabreado, pero no habían terminado mis aventuras, el colofón perfecto fúe que mi vuelo de las 21.50 salió a las 22.35, por supuesto nadie me indemnizó por ello, simplemente, así son las cosas.......
El próximo día que vaya al aeropuerto llevaré los pantalones bajados para ahorrarles tiempo y esfuerzo....