Hace unos meses tuve el placer de asistir al concierto de Sabina y Serrat en su gira "mucho más que dos", como ya comenté en
este post. Ayer la alegría y la poesía volvieron a llamar a mi puerta, y estuve listo y abrí la misma. Mi amigo Bule, o debería decir Raúl, o mejor aún "
Houdini de los sentimientos" me invitó a acompañarle al concierto que iba a dar Javier Krahe en el café Central, lugar que no tenía el placer de conocer y que pienso frecuentar con asiduidad a partir de hoy. Yo no había escuchado nada de Krahe, sabía quién era y el tipo de música que hacía pero no había tenido el placer de paladearlo, así que venciendo a la pereza y al frío me lancé a la aventura junto con Houdini de conocerlo. Y celebro haberlo hecho, porque pasamos un rato muy divertido en compañía de un trovador a la antigua usanza, y lo hicimos además en un ambiente casi familiar, como si estuvieramos en una fiesta en casa con compañeros de andanzas.
Disfrutamos de sus amores inventados
y sus desengaños sufridos,
de los cuernos y adulterios,
y de las caricias del vino.
Y entre tanto buen karma y buena compañía
la noche pasó volando
y comenzó de nuevo el día,
y aquí estamos trabajando,
o casi, faltaría!.
Que vivan las lindas noches
que abunden los lindos días
sin problemas ni reproches,
!que viva la poesía!.
Lamentablemente siempre hay que pagar un precio, y en este caso, los vinos y el pacharán que compartimos con un amable asturiano están haciendo
tañer mi cabeza como una campana.