Toda la calle llena de grafiteros renovando las verjas, o tapando las "pixadas" de otros...
¡muy bien!
lunes, 7 de febrero de 2011
Revamping Malasaña
martes, 1 de febrero de 2011
Soy loco por ti America...
Me encanta el airecillo de Malasaña.
Creo que Rua Augusta debería tomar nota.
sábado, 2 de mayo de 2009
Malesange
Me gusta La Coruña
Me gustas tú
Me gusta Malasaña
Me gustas tú
... dice una canción de Manolo Chao. A mi también me gusta Malasaña, y mira que después de haber estado tomando cañas ya unas cuantas veces, no me había parado a pensar si significaba algo el nombre del barrio, el barrio de las Maravillas, algo más que "mala saña", mala leche rencorosa.
Pues no, parece que es el barrio de Manuela Malasaña, una heroína del levantamiento de los madrileños contra los gabachos el 2 de Mayo de 1808, que las palmó defendiendo de los invasores su calle, San Andrés, con su padre, que curiosamente era franchute. Jean Malesange se llamaba el tipo. Así que el nombre del barrio castizo viene por la revolución contra los franceses, pero paradojicamente es la españolización de un nombre francés. Qué cosas.
Feliz día de Madrid, feliz 2 de mayo, madrileños. Y como Madrid somos todos, o eso dice la Comunidad, pues feliz día para todos, menos para Espe-jo_de-loquesomos.
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jueves, 3 de mayo de 2007
El regreso
Este puente en Almería ha sido todo oasis. De hecho, ha sido como pasar unos días en otro planeta, u otro continente. Quizás debido a los paisajes volcánicos de Cabo de Gata, de orografía extraña, con esos bosques de flores de cactus desahuciados, las playas con ruinas y fortalezas abandonadas, pueblos que se caen a cachos, o el paisaje lunar de la costa de roca blanca y pulida. El arrullo del mar. El calor del sol, mientras el resto de España huye de la lluvia. O quizás ha sido por estar completamente aislados de los medios, del contacto con la gente que habla mucho, de la rutina, y de sólo dedicarnos a holgazanear en la playa, charlar, comer, beber, dormir y poco más.
“...Conectarse para actuar...”. Actuar poco. Se me ocurren palabras como reluctante, y pusilánime para describir mi estado el miércoles por la mañana, ya de vuelta en Castilla. Como todos los días antes de ir a trabajar, bajé al bar para empezar la mañana con buen pié y mi café rápido, y la mente aún en Rodalquilar. Como siempre, ojeé los periódicos habituales del bar, ligeramente escorados a la derecha (como Fraga o así) y descubrí la de cosas qué suceden en el mundo mientras no estás en él: una tragedia en la vecina Palencia, tan cercana ahora; la rebelión de Malasaña y el descubrimiento astronómico de otro agujero negro para mis impuestos, llamado Sofía (¿o era el agujero negro para mis impuestos astronómicos?). Demasiada información para asimilar. Cerré los periódicos, bebí el último sorbo de café y me fui con mi mejor pensamiento del día.
“el mundo gira muy deprisa- y yo quiero estar parado”.
