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sábado, 10 de mayo de 2014
La simpática pareja
Posiblemente ella cuidó de el toda su vida, los 60 años de casados, y debe ser una excelente cocinera, de las que saben hacer la cama como si viniera así de fábrica.
lunes, 14 de junio de 2010
Saudade
Mucho antes de aproximarme a la lengua portuguesa, ya alguien me habló de esta palabra. "Saudade". Me dijo que no tenía traducción al castellano, que palabras como nostalgia, añoranza, se aproximaban pero tampoco la describían completamente. Era mejor escuchar a Cesarea Évora, voz de ébano, jeito caboverdiano.
Esta mañana de domingo estaba viendo una exposición en el MASP sobre el Romanticismo, y me recordó la que vi en el MAM de Chapultepec sobre el Surrealismo. Y de repente aparecieron los cuadros entre los tesoros paulistas, dos de Siqueiros, uno de Rivera, y un extraño Diego Rivera retratado por Modigliani en sus años parisinos. Y ya ahí sentí lo que era "saudade". Eu tive lá saudade da minha cidade do Mexico.
Esta mañana de domingo estaba viendo una exposición en el MASP sobre el Romanticismo, y me recordó la que vi en el MAM de Chapultepec sobre el Surrealismo. Y de repente aparecieron los cuadros entre los tesoros paulistas, dos de Siqueiros, uno de Rivera, y un extraño Diego Rivera retratado por Modigliani en sus años parisinos. Y ya ahí sentí lo que era "saudade". Eu tive lá saudade da minha cidade do Mexico.
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sábado, 5 de diciembre de 2009
El día
Me eché una siesta de babero, y fui a tomar un café servido a la española, es decir, con taza de loza, pequeña, café concentrado, y no dos litros y medio en un vaso de cartón. No estaba mal, no sabía como en España, el café chiapaneco, pero al menos era lo más parecido.
Tomé un camión hasta Chapultepec y fui al museo de arte moderno, a ver una exposición de Remedios Varo, una catalana -naturalizada en México como refugiada durante la invasión nazi de Francia- surrealista-metafísica que se inspiró en sus lecturas, desde lo metafísico, a las matemáticas, pasando por la novela negra, fantástica y esotérica. Me gustó como la muestra enlazaba sus cuadros con citas de la literatura supuesta inspiradora.
Luego me dolía la tripa y pensé que sería agradable sentarse en el banco frente a las Dos Fridas, de la exposicion permanente, pero una gringa obstinada en disparar todo encuadre del cuadro posible no me daba opción mas que a ver su culo, y no me apetecía, así que salí al parque del museo a sentarme en un banco de piedra lleno de hojas de otoño. Qué raro, un trozo de verde en la ciudad de México en estas fechas, y no está sembrado de flores de pascua.
Llegó la hora de cerrar el MAM, y salí a Pasear por Reforma para ver la exposición de viñetas de Abel Quezada en las rejas de Chapultepec, y de repente se me encaprichó acercame al Palacio de Bellas Artes. Cogí un camión, me planté allí, compré los malditos sellos en el Palacio de Correos, unos chocolates en Sanborns y pensé en regresar hacia Auditorio. Mala idea la del chocolate si te duele la tripa, y lo de bajar al centro el día de la manifestación. Reforma se bloqueó en cuestión de minutos, vaya.

No pasaban camiones por Reforma, y terminé andando hacia Insurgentes para coger el metro, pero me dió pereza, y al final entré en un hotel para pedir un taxi seguro en la Zona Rosa, que me llevó raudo al Auditorio, total, todo el tráfico estaba atrancado en Cuahutemoc.
Quería ver una obra de teatro medio musical, una obra dentro de otra. Como lo del sueño dentro del suelo "es lo más cercano a despertar" que alguien dijo, y otros citaron, y yo no recuerdo. Pero que casualidad, las entradas estaban agotadas para la obra que quería ver. Qué raro, aunque oí algo de "invitaciones", así que debía ser por eso. Está en sus ultimas funciones, y debieron invitar a medio DF a verla.
Ya me quedan pocas opciones para elegir en los teatros del centro cultural del bosque, así que no elegí, vi la que quedaba "Matando Puercos"; un experimento con los personajes estrella de Shakespeare simultaneamente controlados por unas brujas bastante eléctricas. Inciso: esta, Xicoatl, sí era más para intelectuales. Pero duró poco, y no estuvo tan mal para lo duro que podría haber sido.
"There are more things in heaven and earth, Horatio. Than are dreamt of in your philosophy."
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domingo, 22 de febrero de 2009
Espeluznante
Otro fin de semana dedicado a trabajar, a tareas de la profesión que no llenan, y con esa desazonadora sensación de ciclo; la arena-tiempo que se escurre por los dedos, esta vez sin notar los granos fluir por la piel de las manos, y la mente ocupada en el siguiente hito.
Con la intención de desbloquearlo, se me ha ocurrido la mala idea de ver a Francisco Panceta. Y es que un tipo que postula principios misantrópicos, existenciales y profundamente desmitificadores del hombre como algo más que una confluencia de huesos y carne, pues no anima precisamente el día.
En concreto, esta pintura me ha causado inquietud. Malestar, de hecho, al leer la explicación.

Una distorsión de una escultura de Miguel Ángel, en la que Bacon presenta a la figura en cuclillas, tensa, entregada a una actividad indefinida, agarrado como puede a una baranda, que le rodea, le limita. Y encima, le encajonan en un cubo-jaula. Lo inquietante es que la figura es casi translúcida, se desvanece, mientras que las aristas y barras metálicas -la jaula- están perfectamente definidas.
Una metáfora brillante.
"El Papa Inocencio X" por Velázquez
"Inocencio X" por Bacon
Con la intención de desbloquearlo, se me ha ocurrido la mala idea de ver a Francisco Panceta. Y es que un tipo que postula principios misantrópicos, existenciales y profundamente desmitificadores del hombre como algo más que una confluencia de huesos y carne, pues no anima precisamente el día.
En concreto, esta pintura me ha causado inquietud. Malestar, de hecho, al leer la explicación.
Una distorsión de una escultura de Miguel Ángel, en la que Bacon presenta a la figura en cuclillas, tensa, entregada a una actividad indefinida, agarrado como puede a una baranda, que le rodea, le limita. Y encima, le encajonan en un cubo-jaula. Lo inquietante es que la figura es casi translúcida, se desvanece, mientras que las aristas y barras metálicas -la jaula- están perfectamente definidas.
Una metáfora brillante.
"One of the major messages that Bacon tries to convey in his work is the misanthropic idea that all humans are simply parasites upon the earth and that we have false illusions of supremacy over all other living things"
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martes, 17 de febrero de 2009
The missing peace
Que absurdo, la rutina, el trabajo. Nos creamos unas dependencias con la tecnología, se nos ha empalado en nuestro estilo de vida que a veces resultan indispensable cosas que son meros accesorios, o que nunca importaron hace un año o dos. Y peor aún, el torbellino absorbente que crea la cultura del trabajo, la vida empresarial, las prisas. Todo corre prisa, se crea una rueda, o tal vez una cinta de Moebius, que no se sabe donde empieza el fin y donde termina el principio, quién es causa y qué es efecto.
Hace años en mi empresa -cuentan los mayores a quienes se les ha obligado a desarrollar facultades extra-humanas, como la de la adherencia (a los ERE) - no había Internet, ni correo, ni ningún tipo de comunicación electrónica. Para "mover" cualquier actividad, el medio común eran las cartas y circulares, enviadas por valija interna, a unos pocos participantes en un ámbito completamente local. Sí, se tardarían días o incluso meses en acordar actividades que ahora se deciden en cuestión de segundos, por un mayor número de decisores distribuidos en todo el globo, que pueden contestar y participar desde casi cualquier sitio y con cualquier medio, sea con un ordeador, una PDA, un teléfono o todas las posibles combinaciones y miniaturizaciones; y con mucha más fluidez, gracias sin duda a las no-tan-nuevas tecnologías. Pero esa instantaneidad e inmediatez que facilita Internet, también crea prisa, una bola de nieve que nos arrastra. A la productividad se le pide más productividad.
Tras una día repleto de reuniones, encadenadas con la comida más bien acelerada, por fin llego al hotel. Mi jornada de trabajo empieza casi a las seis de la tarde, tengo muchas cosas que hacer, un montón de microtareas, demasiados correos que enviar, y varias llamadas de teléfono por hacer. Arranco mi portátil, y mientras, me siento a mirar por la ventana una de las torres inclinadas de KIO. Pienso que estará lleno de trabajadores del "deprisa", como yo, arrastrados en el espejismo empresarial ¡qué importante es esto que hacemos! Envío un correo, y pienso que además del tiempo que me lleva a mi escribirlo, se convertirá en 3 ó 4 correos de vuelta, y tal vez una llamada, que llegarán en momentos poco afortunados ya lejanos del contexto inicial, tensando la multitarea. Dando una tecla he hecho crecer la entropía del microcosmos empresarial. El trabajo, como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo crece. No resuelve, se empaqueta, se transforma, se devuelve y se olvida.
A las seis y algo, la conexión wifi ha empezado a funcionar mal. Ninguno de los correos de mi bandeja de salida ha logrado escaparse. Mi teléfono personal llevaba unas horas con un mensaje de erorr "SIM inactiva", y mi móvil corporativo alcanzó el límite de consumo hace días. La tarjeta 3G de mi portatil tampoco lograba engancharse a la red, ni había conexión Ethernet en la habitación. Ni llamadas, ni correo. De primeras me he cabreado. ¡Nada funciona hoy o qué! Desazón, frustración, inquietud, intranquilidad, estrés. ¡Con todo lo que tengo que hacer, y esta mierda de tecnología conspira para fallar, todas a una! Arrojado a la calle, encontré sin más que cruzar la plaza la paz perdida.

¿Casualidades?¿mensaje divino? O tal vez, solo se trate de mi autosugestión, que acomoda las piezas del mundo al rededor para darles signicado.
Una lástima que a estas horas ya haya vuelto la luz electrónica.
Hace años en mi empresa -cuentan los mayores a quienes se les ha obligado a desarrollar facultades extra-humanas, como la de la adherencia (a los ERE) - no había Internet, ni correo, ni ningún tipo de comunicación electrónica. Para "mover" cualquier actividad, el medio común eran las cartas y circulares, enviadas por valija interna, a unos pocos participantes en un ámbito completamente local. Sí, se tardarían días o incluso meses en acordar actividades que ahora se deciden en cuestión de segundos, por un mayor número de decisores distribuidos en todo el globo, que pueden contestar y participar desde casi cualquier sitio y con cualquier medio, sea con un ordeador, una PDA, un teléfono o todas las posibles combinaciones y miniaturizaciones; y con mucha más fluidez, gracias sin duda a las no-tan-nuevas tecnologías. Pero esa instantaneidad e inmediatez que facilita Internet, también crea prisa, una bola de nieve que nos arrastra. A la productividad se le pide más productividad.
Tras una día repleto de reuniones, encadenadas con la comida más bien acelerada, por fin llego al hotel. Mi jornada de trabajo empieza casi a las seis de la tarde, tengo muchas cosas que hacer, un montón de microtareas, demasiados correos que enviar, y varias llamadas de teléfono por hacer. Arranco mi portátil, y mientras, me siento a mirar por la ventana una de las torres inclinadas de KIO. Pienso que estará lleno de trabajadores del "deprisa", como yo, arrastrados en el espejismo empresarial ¡qué importante es esto que hacemos! Envío un correo, y pienso que además del tiempo que me lleva a mi escribirlo, se convertirá en 3 ó 4 correos de vuelta, y tal vez una llamada, que llegarán en momentos poco afortunados ya lejanos del contexto inicial, tensando la multitarea. Dando una tecla he hecho crecer la entropía del microcosmos empresarial. El trabajo, como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo crece. No resuelve, se empaqueta, se transforma, se devuelve y se olvida.
A las seis y algo, la conexión wifi ha empezado a funcionar mal. Ninguno de los correos de mi bandeja de salida ha logrado escaparse. Mi teléfono personal llevaba unas horas con un mensaje de erorr "SIM inactiva", y mi móvil corporativo alcanzó el límite de consumo hace días. La tarjeta 3G de mi portatil tampoco lograba engancharse a la red, ni había conexión Ethernet en la habitación. Ni llamadas, ni correo. De primeras me he cabreado. ¡Nada funciona hoy o qué! Desazón, frustración, inquietud, intranquilidad, estrés. ¡Con todo lo que tengo que hacer, y esta mierda de tecnología conspira para fallar, todas a una! Arrojado a la calle, encontré sin más que cruzar la plaza la paz perdida.
"La exposición "The Missing Peace" es un canto a la paz. Una paz entendida en toda su dimensión, ya que para lograrla- tanto a nivel personal como global- hay que considerar otros aspectos como el perdón, la compasión, el amor... El mundo adolece de paz, y esta uasencia que tantos sufrimientos causa, da nombre a la exposición."
¿Casualidades?¿mensaje divino? O tal vez, solo se trate de mi autosugestión, que acomoda las piezas del mundo al rededor para darles signicado.
Una lástima que a estas horas ya haya vuelto la luz electrónica.
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