miércoles, 30 de abril de 2008

Recuerdo...

Recuerdo que cuando nací a mi alrededor había una joven pareja, mis padres, morena y guapa ella y barbudo y bien formado él, también había un pequeño y gordo (en esa época) con gafas, mi hermano, tres años mayor que yo así que bastante pequeño en esa época, que siempre cuidaba de mí, y que con mucho cariño me agarraba de las manitas intentando ayudarme a mover esar morcillas que tenía por piernas. Estábamos bien, todo era lindo,... pero incompleto, faltaba algo. Estuvimos años así y finalmente a los 7 años ocurrió el milagro, en nuestra casa apareció la guinda del pastel, una nueva inquilina, mi hermana.
Recuerdo su imágen de niña como si estuviera viéndola, pequeñita, rechoncha (en esa época), con un "quiqui" en la cabeza a modo de fuente que mi madre la ponía (hay costumbres maternas horribles..), unos morritos preciosos y unos carrillos carnosos que no me cansaba de besar. Su llegada fué como una explosión nuclear, por dos razones, porque era un torrente de energía que se hacía notar permanentemente y porque se convirtió en una fuente de luz para todos nosotros, en una razón para sonreir, el mejor regalo.
Recuerdo con un escalofrió recorriendo mi espalda lo que ocurría cuando ella era niña y nos encontrábamos por el barrio. La situación era la siguiente, venía yo andando por la calle charlando con algún amigo y veía a lo lejos a mi hermana venir corriendo como una loca en mi dirección, cualquier persona se asustaría y diría ¿pero qué le pasa a esta niña?, pero ya sabía lo que le pasaba, sabía lo que iba a pasar, ella se acercaba a toda velocidad y cuando estaba a un metro de mí pegaba un salto y me daba un enorme abrazo que no tendré tiempo en mi vida para agradecerla suficientemente, me daba un beso y volvía a lo que estuviera haciendo. Durante años encontrármela en la calle era una razón para disfrutar de la vida.
Recuerdo su llegada a la adolescencia, ahí se acabaron los saltos para mi desgracia. Llegaron años conflictivos, seguía habiendo mucho amor, pero también había muchas enganchadas, sobre todo cuando rompía sus cosas jugando a la pelota en su habitación ( que se lo digan al poni y su caseta). Después de esa etapa me marché de mi casa, no por ella por supuesto, y las cosas volvieron al mejor cauce, nos veíamos menos y como siempre que eso pasa solo había tiempo para lo bueno, para lo mejor. Además de que una hermana pequeña en el momento de empezar a hacerse mujer encuentra un buen apoyo en un hermano mayor que ya pasó por buena parte de sus actuales enredos. Disfruté mucho de esa etapa también.
Ahora la tengo aquí, en Madrid, hecha toda una mujercita. Y me siento terriblemente afortunado de poder compartir su evolución, su crecimiento personal, y poder comprobar como poco a poco se va convirtiendo en una mujer estupenda, en una persona estupenda, cariñosa, cuidadora de los demás, preocupada de los demás... siempre he dicho que quiero a mi alrededor personas que se preocupen de los demás al menos tanto como de sí mismos, y mi hermana, igual que su madre cumple sobradamente esa condición.
Mañana es su cumpleaños, y como siempre ultimamente no podré compartir ese día con ella, .... pero espero que sepas que una parte de mi espíritu estará junto a tí, no mañana, sino toda la vida, cuidándote, arropándote, recordándote que para algunas personas tú haces que el mundo sea un lugar mejor.
Feliz cumpleaños hermanita, estoy orgulloso de quién eres, ...... y ya sé que quiero para mi cumpleaños, ...... que corras como una loca y me des un abrazo más de esos que tu y yo sabemos...


5 comentarios:

Valkiria dijo...

¡Qué regalo tan lindo! Sin duda, ¡pon un malabarista en tu vida! Te quiero...

Iván dijo...

¿Por qué escribirás tan bien, cabronazo?

La gente que os rodea tiene mucha suerte de mezclar sus vidas con las vuestras.

Romulo dijo...

Que grande eres, que grandes sois.
Iván ,este tipo escribe así porque tiene unas dosis extra de sensibilidad...que van mucho más allá de lo escrito.

Malabarista, es para ti:

http://vientosdlocura.blogspot.com/2008/04/qu-sientes-to.html

Henry Gondorff dijo...

Qué bien salen las palabras cuando se escriben con el corazón. Eres un champion.

daviz dijo...

y tanto.
felicidades para M. "la hermana", por cierto!