miércoles, 15 de abril de 2009

El fasero

Hoy ha sido el día en que he recogido todas mis cosas del puesto de trabajo. He limpiado mi mesa, vaciado mis cajones, y metido todas mis cosas de la oficina en una caja de cartón. Después de ocho años sentado en el mismo sitio, la mesa tan vacía se veía rara, y me he parado a examinar si sentía alguna emoción o sensación al pensar que pronto habría otra persona allí mismo sentada y que nunca más me volvería a sentar ahí. "mmmmmm vamos a ver... pues no, no siento nada especial. ah sí. prisa, son las seis. marchemonos" (siempre me hablo a mi mismo en primera persona del plural, ¿vosotros?).
Así que he salido bien cargado con mi caja de cartón, el portatil en la espalda, y llegando al aparcamiendo se me ha empezado a descolgar el portatil, La caja peligraba, asi que he acelerado el paso para llegar al coche antes de verme recogiendo mis cosas del suelo mojado. Había un señor mayor, al lado del mío, asomado al reflejo de la ventanilla de un citroen negro, peinándose con la mano. Al llegar yo, ha maldisimulado con un leve giro su "hedonismo" y se ha quedado observando. Parecía el padre de alguien esperando a que su hijo saliera del trabajo. Agradecí que hubiera llovido, mi megane se veía más limpio que nunca. Con el portatil ya para aterrizar en un charco inminente, dejé con un poco de fuerza la caja sobre el techo de mi coche, y el señor me miró con cara reprobatoria, de pecado mortal. Él jamás hubiera hecho eso a su incólume coche, amor de sus amores, prójimo predilecto y objeto de deseo, máscota de su corazón, extensión de su alma, blablablabla... Le he mirado fulminante con ganas de decir que con mi coche hago lo que me da la gana, como si abollo el techo, ya ves y que si quiero, ahora mismo le doy una patada y me quedo más ancho que largo. Me ha recordado al padre de un amigo que trabajaba en FASA, y sufría obsesivamente por el estado del coche de su hijo. Un pesado. Era depresivo, y recuerdo que una de sus crisis comenzó por un rayón en la puerta. No puedo evitar cierta repulsión por la gente que fetichiza y adora objetos materiales de ese modo.
Al final encontré mis llaves, le di al botón, y un megane exactito al mío a dos plazas de distancia hizo "bip bip"y abrió su puerta.

ups.

4 comentarios:

Henry Gondorff dijo...

jajajaja :D Así que migras de puesto de trabajo eh? Vaya, echarás de menos la gente que golpeaba con los nudillos tu mesa, toc... toc...

daviz dijo...

jejeje si, lo voy a echar de menos que no veas... que paz y tranquilidad.

no migro de puesto de trabajo :(, me quedo sin él. Mi puesto de trabajo está en mi casa :)

RINCON OSCURO dijo...

qué bien, así te tenemos más a mano...

malabarista infernal dijo...

disfruta la cuota de libertad que otorga campeón, y no me fustigues a los faseros, que también tienen su corazoncito :-)