viernes, 27 de agosto de 2010

Nada es para siempre


Este estuche me ha acompañado desde que tenía 6 años. Mi madre me lo compró para ir a mi primera clase de inglés. Desde entonces me lo he llevado a todas partes fuera del horario escolar de una nacida en el 76. Los fines de semana al pueblo para seguir con mis deberes escolares, en verano a la playa para redactar cartas y un diario, en Navidades para escribir las típicas y ñoñas postales de buenos deseos. Más adelante para anotar todo lo que me parecía interesante y digno de plagiar. Después para continuar con más clases de inglés, de cine, conferencias, cursos monográficos...y más cartas y más diarios. También me lo he llevado en los viajes, de interior y exterior. Me lo llevé 6 meses fuera de España, y cuando volví lo seguí llevando a todo aquello donde había la necesidad de usar al menos un bolígrafo, lápiz y goma de borrar. Siempre pensé que acabaría dejándoselo a mi hija, pero no ha resistido tanto. Este ha sido su último curso, pero no siento ninguna nostalgia. Ya tiene sustituto.


2 comentarios:

daviz dijo...

jejeje eso es casi fetichista, lo hacemos todos no? Yo tenia una chaqueta que ya estaba muy vieja pero me molaba, y la perdi en un viaje (como pierdo casi todo lo que pierdo ultimamente).

Henry Gondorff dijo...

oye pues se le ve muy nuevecito :)