miércoles, 31 de marzo de 2010

Ascensor

Cuando llegué al descansillo, la familia hindú del primero estaba esperando al ascensor. Venían del Superama, a juzgar por las bolsas. El papá hindú, la mamá hindú, y el nene hindú, el más simpático de todos, que sonríe y saluda aunque no sepa inglés, español, nahuatl o bielorruso. Cuando llega el ascensor, la mamá hindú y el nene hindú se meten, y el papá amaga, pero como ve que yo también voy a entrar para ir a mi sexto piso, pues agarra y se sale, y sube por las escaleras. La mamá hindú le dice algo que suena a "pero qué haces". Es un ascensor de cuatro personas y somos tres y un cuarto. El tipo cabía de sobra en el ascensor. Primero pienso que es gilipollas, me parece un gesto un tanto de desprecio. Luego pienso en el post del Malabarista, ¡tolerancia! me digo, y que igual en la India la integridad familiar impide la cercanía de ajenos, o que tal vez el espacio personal es mayor allá y yo lo estoy violando, aunque pensando en la cantidad de personas que viven allá, bien puede que no sea esa la razón.
Luego pienso que vive en un primero, y que por subir tres escalones andando no le puede hacer mal, y que yo debería dejar de preocuparme por esas cosas. ¿Quién debería ponerse en el pellejo de quién? ¿Yo en el de la cultura ajena, o ellos en el del la cultura anfitriona? Me da igual, al final. Para saludar con la mano, con la ceja, o con la bolsa del Superama al vecino no hace falta que vengamos del mismo sitio.

2 comentarios:

malabarista infernal dijo...

hicieras lo que hicieras, acertarias porque lo harias de buena fe.
Un abrazo grande hermano, o mejor, compadre :-)

Henry Gondorff dijo...

a mí esas cosas no me pasan... algo bueno debe tener carecer de ascensor jejeje