sábado, 27 de febrero de 2010

AmsterDamm

Hoy fui a comer tacos, en la calle, con los compañeros de la oficina. Se portan bien. Aunque no trabajamos juntos, son muchas las veces que me descubren la gastronomía callejera del DF, si es que las calles de Santa Fe aun entran en esa categoría. Pedimos unas tostadas, nos arremolinamos en un círculo, pero no hay mucha conversación, y no se como, supongo porque no puedo estarme callado cuando pasan los ángeles por el medio, empiezo a hablar casi de cualquier cosa. La conversación va yendo y viniendo, y se convierte en oírme hablar a mí mismo de la marihuana, y de aquel viaje a Amsterdam que hicimos cuando aun éramos becarios, jóvenes, casi universitarios aún, con dinero en el bolsillo por primera vez, con ganas de viajar, y no tanto de comernos el mundo, quizás sí de fumárnoslo. Al menos el mundo europeo, y dentro de él, Ámsterdam, capital de una libertad extraña, que ahora se me hace grotesca, pero en su día, muy espiritualizada. De ese viaje no recuerdo ahora mucho, sólo que volví con la memoria afectada, la ruta de los coffeeshops, las fotos de Susana, la cabeza algo bloqueada. Recuerdo que volvíamos en el avión, y casi no recordábamos a qué nos dedicábamos en España. Las risas. Recuerdo la montonera de bicicletas aparcadas, apiladas casi como chatarra, una plaza que tenía un monolito fálico, los canales, las casas europeas alargadas, en alguna calle frente al agua. El sol poniente a las tres de la tarde, el ambiente cálido, los albergues, recuerdo a Henry, el tranvía cinco que nunca pagábamos, y no recuerdo mucho más.

No sé si fue una conversación muy acertada. Creo que a veces me vuelco en un torrente de palabras, una bola de nieve irremediable. Desde que estoy en México me doy cuenta que cada vez hablo más, y escucho menos, o no tanto, no es eso, no es no prestar oídos. Será el ánimo de Momo, que se ha olvidado de preguntar y simplemente habla.


viernes, 26 de febrero de 2010

¿Se casó la Srta. Pepis?

"Crea tus propias joyas" y "pinta tu juego de té para invitar a tus amigas".

De verdad que no puedo con estas cosas... Es como se anuncian un par de kits de juegos en un catálogo de juguetes para niños/as que he recibido en mi buzón, y por supuesto en la fotografía del folleto aparece una niña con sonrisa anormal y vestida con un jersey de rayas rosas...(Si además en este país se toma café cuando se queda con los amigos, o unas cañitas...)

Para que me digan por qué no le pongo "Blancanieves..." de Disney a mi hija, "con lo bonita que es la película", me dicen, y yo les respondo, que menuda heroína-ejemplo de los cojones, si para acabar follando con el guapo tiene antes que limpiar, fregar, cocinar, etc. nada más y nada menos que para 7 hombres bajitos, por mucha o poca discapacidad que tengan. ¿Cómo le explico eso yo a una niña? Y de Cenicienta ni hablamos, potenciando ya desde la infancia el gusto por la pedicura y los zapatos caros.

Desgracia

Observo. Es diferente observar desde lo alto, sin metáforas. Los caminantes sobre la rambla, los coches circulan deslizándose suaves como si el asfalto fuera lodo, con los faros amarillos como dos ojos de una máquina nocturna. Es de noche.
La chica del portátil, pensativa, recostada en su sillón esquinado, con la manzana iluminada, el pelo recogido, y su café, que ya no humea, sólo es cartón. Los arbolitos modelados como esferas en la acera, las palmas, y una india recostada en un portal, con la mano alzada murmura, pide, alza los ojos con su cantinela en cada paso, en los cruces de los transeúntes, que no son muchos en esta hora temprana de la noche, o agonizante de la tarde, el crepúsculo ya terminó hace rato.
No es la única desgraciada: en el fondo del café, un sillón, y dos chicas. Una se enjuaga las lágrimas con una servilleta, la nariz, y hace muecas, los ojos congestionados. No se oye lo que dice, es como ver un grito sin voz, es el cine mudo. Gesticula, y finalmente, sus labios se cierran en torno a unas palabras “¿Por qué a mí?”. Y sigue llorando.
No hay diferencia para la desgracia, para su esencia, que se nutre igual, dentro o fuera, en la calle o en el café, de la india o de la blanca.

jueves, 25 de febrero de 2010

Concha Urquiza

Hoy por la tarde aproveché para volver a la Feria del Libro del Palacio de Minería. Asistí a un recital de poesía de Concha Urquiza. Como bien sabe mi buen amigo el Malabarista, a mi la poesía como que no me hace mucho, más bien me apunté porque la lectura dramatizada la hacía la actriz Tanya Cosío, que habíamos visto en otras ocasiones en la propia feria y, después de la actuación del domingo, y la lectura que hizo de Jean Genet, me apetecía volver a verla leer.
Tanya hace su entrada de rodillas, recitando poesía, que se vuelve más mística cada vez, pues dicen que Concha fue la sucesora de Sor Juana Inés de la Cruz, esa a la que Madrid rinde homenaje con una sobria estatua en el Parque del Oeste. Pues ahí estaba Tanya, con los versos de Urquiza, y yo oyéndolos distraído, o ensimismado, como quien oye música relajante… y de repente, casi sin saber cómo, en un momento dado el recital se ha vuelto una conversación con Tanya sobre…¡los Detectives Salvajes!
- Alguien ha leido a Menganito de tal, dice Tanya, comenta algo de qué tiene que ver Megannito con Concha, y a continuación pregunta, ¿alguien ha leido a Roberto Bolaño, los Detectives Salvajes?
¡¿qué?! Los Detectives… ¡como para no levantar la mano!
Me quedo boquiabierto cuando Tanya revela que la protagonista de fondo y misterio del libro, es real y no es otra que Concha Urquiza, y que el ficticio real visceralismo que fundó, corresponde con el infrarrealismo mexicano del que Bolaño era pluma. Todo coincide. Las dos eran mujeres inusualmente independientes para la época, las dos poetas, las dos desaparecieron en el norte, las dos se alejaron de los circulos literarios.
Quizás esto, que Cesarea esté basada en una poeta real, no es lo sorprendente en sí, si no más bien, que yo no lo sabía y cómo me he venido a enterar, de la forma más insospechada.
Este libro es la ostia. No es que yo me haya metido en él, es él el que se ha metido en mi, en mi vida. Se empiezan a entremezclar personajes, lugares de su ficción, con eventos reales que suceden, sitios por los que paso en el DF, como una sicosis paranoica. A veces Xicoatl y yo hablamos de sus personajes como si fueran personas de verdad, que conocieramos, comentando lo que hacen o lo que dicen, y bueno, parece que al final sí son personas reales.
El otro día, X, que va por detrás en la lectura, me preguntó si ya se desveló el secreto de Cesarea Tinajero, ahora que casi termino el libro, y vaya, no se desveló en el libro, se desveló hoy, en el Palacio de Minería. ¡Qué bueno a veces ser un ignorante para llevarte estas sorpresas! Y qué bueno también, que no necesites ser un experto en poesía o literatura, ni saber qué es el infrarrealismo, o quién fue Concha Urquiza (hasta Google lo sabía), para disfrutar libros como este, los Detectives Salvajes.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Perseguir

Pido vuestra ayuda para saber si realmente es un movimiento local, que simplemente está sucediendo a mi alrededor, o es una especie de histeria colectiva por lo inmediato.

Desde hace unas semanas, las cosas no se hacen, ni se consultan, ni se detallan, ni se analizan, ni se descubren... únicamente SE PERSIGUEN.

Si tienes que solucionar una duda de integración a un compañero, te pide que lo persigas.

Si te quejas porque en pleno invierno hace un calor insoportable en el edificio de tu trabajo, el gerente de infraestructuras te dice que lo está persiguiendo.

Si pides una pizza por la web del Telepizza, nada más confirmar el pedido tienes un botón que dice "Persigue tu pedido".



S.O.S.

me estoy volviendo un frikazo, o simplemente amagando la reversión a los tiempos de linuxero universitario. Hace unas semanas estaba buscando bugs en el código PHP de un developer colombiano, y hoy venía en un taxi haciendo un jailbreak desesperado a mi iPhone con redsn0w, intentando conectarlo a través de la wifi de mi lap convertida en un bridge hacia Internet a través de un USB 3G para que el pinche Cydia se descargue el Fuzzyband que va a hacer un downgrade del firmware de mi baseband para desbloquearlo de una vez!
Ya solo me falta ponerme a picar código yo mismo, hacer la aplicación del siglo, venderla en el Apple Store (o en Movistar Developers Platform, en su defecto) y ¡hacerme rico!

martes, 23 de febrero de 2010

Enésima



¿No somos todos un poco licántropos? ¿Qué es lo que nos causa tanta fascinación?
Yo creo que es el hecho de ver una piedra flotando en el aire, como levitando en el vacio del cielo, que se ha hecho redonda a fuerza de girar, y que sin combustión ninguna, emana una luz fría y fantasmal, y le devuelve un poco de magia a este mundo falto de ella. Newton aparte.

lunes, 22 de febrero de 2010

Tacuba 5, feria del libro

Me doy cuenta de que me estas dando toquecitos en la pierna, y
entonces, salgo del ensimismamiento, adormecido. Vamos en un taxi,
bastante rápido, por la avenida de Chapultepec. Son las dos de la
tarde.
- estaba totalmente disperso, te digo
- y ¿en qué pensabas?
- en que estaba disperso, y en lo agradable que es eso, sobre todo
así, en movimiento. Estaba mirando los colores de las piedras de las
fachadas...

Aquí gris, allí azul, luego azulejo blanco, mas allá había una casa
violeta, ahí amarillo, ladrillo, ocre y le sigue el color de casa a
medio caer, y un poco más allá rojo tezontle en un edificio moderno.

Cruzamos la calle Cinco de febrero, la de la foto vieja, la de época.
Vamos hacia el Zócalo, y despues, al Palacio de Minería. Después de
las conferencias de ayer, pensé que no era justo pensar que acabo de
salir del pueblo, o tal vez no es justicia, es orgullo. Aquí los
capitalinos tienen "de provincia" balanceándose en la punta de la
lengua, y no hay que darles facilidades para que escupan. Bastante
harto estoy ya de los polanqueros de Casa del Arte, que me hacen
gruñir; terminaré siendo un pedante, o un fresa, o las dos mezcladas.
Para mi una feria del libro era una fila de casetas que en vez de
pinchos, venden libros. Una extensión de las librerías, pero en la
calle, en las de Valladolid, o las de Palencia. Entonces no diré que
de acabo de salir del pueblo, no, pero parece que acabo de salir de
una cueva.

sábado, 20 de febrero de 2010

Muchachada Nui - Celebrity Manu Chao

Cada vez que veo este vídeo me parto de risa :D

viernes, 19 de febrero de 2010

Cambio de tiempo

El clima está loco. Ayer llovía, el cielo estaba gris, metalizado.
Olía bien por la avenida de las Palmas, a verde mojado y resbaladizo.
Hoy luce el sol sobre el Distrito Federal, otra vez el aire
transparente, vuelve el aire primaveral.
Promete ser un buen fin de semana.

Prolongación

Se siguen cayendo los papeles, despegados de la pared, ya casi no
queda ninguno. Pero no hay profecía ni sueño que valga, me quedo un
mes más.

jueves, 18 de febrero de 2010

Paraguas efímeros

El primer paraguas que compré en Woolworth fue un día lluvioso. Mucho. Tanto llovía que pensé que tal vez el Lago de Texcoco volvería a llenarse, y quedaríamos en la orilla poniente, un poco mojados, pero no tanto como en Chalco. De hecho, ese fue el día de las inundaciones del DF. Yo compré mi paraguas en el Woolworth de Polanco, pero apenas lo usé, solo desde Horacio hasta Mariano Escobedo, ahí tomé un pesero hasta Reforma, y de nuevo volví a usarlo en Chapultepec. A la entrada del MAM, lo sacudí para no empapar el suelo del museo, y me quedé con el mango en la mano. Literalmente en la mano.

El segundo paraguas lo he comprado hoy en Woolworth, no aprendo, pero es que llovía feo, igual no tanto como el día de Chalco, pero sí era esa lluvia continua y gris que tiende a mojarlo todo, sobre todo lo que tú llevas puesto, desde las zapatillas hasta la pernera, pasando por los calcetines, la chamarra y el pelo. Está vez me dió para pasear el paraguas efímero por todo Insurgentes, por el Centro Cultural Universitario de la UNAM (que es un buen, buen trecho), por el MUAC, y por el centro de Coyoacán, y de regreso a Polanco, también me acompañó. Pero justo cuando iba a la piscina, cruzando Lago Alberto, se ve que ahí el aire corre con más fuerza y el paraguas se aristó, sacando las agujas sacaojos, dejándome con un pararrayos en la mano.

Moraleja: la única razón por la que compro en Woolworth es porque me caen bien los ancianos que tienen de ayudabolsas en las cajas.

Y por cierto, hablando del diluvio: aquí una foto que tomé de la autopista camino a Texcoco, todavía diez días después del día de Las Inundaciones en el DF.

miércoles, 17 de febrero de 2010

El autobús


Ayer fui al Centro Cultural del Bosque a ver una obra auspiciada por el INBA, el Autobús. Después, me presentaron a la actriz protagonista, y fuimos su novio, ella y yo a tomar una cerveza. Desde hace tiempo quería conocer más sobre el teatro, sobre cómo se vive por dentro, por un profesional sin divanidades; qué sienten, cuánto esfuerzo cuesta, cuánto realmente facilita Bellas Artes, cómo se llega. Muy interesante la conversación y un encanto de chica, ella, y su novio.

¡Parece que estas cosas solo me pasan en México!

La llamada

Citando a Rivera "¡ahh cómo me gusta como pinta esta señora!"




"En términos generales, ¿qué hace falta para despertar a un ser humano dormido? Se precisa una buena llamada. Pero, cuando el sueño es profundo, una sola llamada no es bastante. Se requiere un largo período de llamadas incesantes. Por consiguiente, se necesita alguien que las produzca. Ya he dicho que el ser humano deseoso de despertar debe contratar a un ayudante que se encargue de sacudirle durante largo tiempo. Pero, ¿a quién puede contratar, si todo el mundo duerme? Toma a alguien que le despierte, y éste a su vez se queda dormido. ¿Cuál puede ser su utilidad? En cuanto al hombre capaz de mantenerse realmente despierto, probablemente se negará a perder su tiempo despertando a los otros: puede tener otros trabajos mucho más importante... "

Gurdjieff
Fragmentos de una enseñanza desconocida, 1949.

martes, 16 de febrero de 2010

Sin aire

De nuevo en el Farolito, cenando ricos tacos al carbón. Cuando la tomo con algo, qué obsesión, creo que es la sexta vez en una semana que ceno aquí, pero es que despues de una de esas clases de natación-masacre necesitaba reponer fuerzas, y el zumo de mango está tan rico…
Hoy la entrenadora me preguntaba, al verme tan ahogado en la orilla, que qué había hecho el domingo para estar tan cansado, o mejor, que qué me habían hecho. Con segundas, muchas segundas. Claro que ayer fue el día de San Valentín, y seguro que la comadre se hizo su composición de lugar; tal vez ella se imaginó que me había pasado el domingo haciendo el amor con mi novia supuesta, o algo así, a juzgar por la sonrisa de picarona y yo, que un día de estos me hago telépata, sobre todo cuando me falta el oxígeno (todo el mundo sabe que los habilidades paranormales solo se manifiestan en situaciones extremas de supervivencia agónica) lo adiviné con solo unos parpadeos.
Y yo pensando, pobre de mí, pero si esto es innato, rendimiento bajo innato, y que si esa estampa que ella se imaginaba, o practicamente declaraba, fuera cierta, mi amante iba a estar tan decepcionada como ella, a los dos largos y medio ya medio ahogado y pidiendo un descanso, no creo que le satisfaga mucho a nadie.
Entonces me acordé de este trozo del libro de Bolaño, no sé si para animarme o quitarle tremendismo a mi asunto, que igual es que las situaciones extremas agónicas estas me ponen un poco exagerado, aparte de morado.



Barbara Patterson, en una habitación del Hotel Los Claveles, avenida Niño Perdido esquina Juan de Dios Peza, México DF, septiembre de 1976.
"...le dije a Rafael que teníamos que hablar, pero Rafael dijo que quería seguir rolando con Arturo Belano, y yo le dije, pinche cabrón, necesito hablar contigo, y él dijo, más tarde Barbarita, más tarde, como si yo fuera una niña a la que violaba todas las noches en los lugares más indecentes y no una mujer diez centímetros más alta que él y por lo menos con quince kilos más de peso que él (tengo que ponerme a dieta pero con esta puta comida mexicana quién puede), y entonces le dije, necesito hablar contigo ahora y el padrote de mierda hace como que se toca los huevos, se me queda mirando y me dice ¿qué le pasa, muñeca? ¿algún problema imprevisto? ….
…yo estaba en México dizque para hacer un curso de posgrado sobre la obra de Juan Rulfo, pero en un recital de poesía en la Casa del Lago conocí a Rafael, y nos enamoramos en el acto. Esa misma noche lo arrrastré hasta el hotel los Claveles, donde aún vivo, y cogimos hasta reventar. Bueno, Rafael es un poco gandul, pero yo me las arreglé para tenerle en forma hasta que las primeras luces del día se desparramaron (como desmayadas o fulminadas, qué amaneceres más raros tiene esta puta ciudad) por Niño Perdido…

Roberto Bolaño, los Detectives Salvajes.